Esta vez fue todo lo contrario: Gian Piero Gasperini hizo lo opuesto de lo que predica cada fin de semana y envió a Luis Fernando Muriel como titular en la visita de Atalanta a Bolonia en la Serie A. En esta oportunidad no hubo defensas cansadas y el argumento de que el colombiano ingresaba en las segundas partes para hacer lo suyo ante rivales mermados volvió a ponerse en duda.
¿Por qué? Porque Muriel marcó doblete en el empate 2-2 del cuadro de Bérgamo. Y lo hizo respondiendo a la titularidad, en el minuto 22 con un cobro impecable de penalti y, al instante, en una jugada de potencia, de llevarse la pelota como fuera y de ser recursivo para rematar con pierna izquierda.
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En esa última acción, Muriel atropelló el balón y cuando vio que podía irse de su control, acomodó el torso para impactarlo y vencer al portero Ángelo da Costa antes de la primera media hora de juego.
Como si fuera una especie de regla, o de capricho táctico, Gasperino tuvo en el banco, esta vez, a Duván Zapata. Y como lo hizo tantas veces, mandó al vallecaucano al terreno de juego en el 65′ por su compatriota.
La victoria, que parecía cómoda, se esfumó por la desorganización atrás. Takehiro Tomiyasu descontó para los locales y en el epílogo Nehuén Paz igualó todo y le arrebató la victoria a Atalanta, un triunfo por el que se trabajó de gran manera en el primer tiempo, que no se defendió como se debía en el segundo.
Más allá de que Atalanta dejó escapar dos puntos importantes (séptimo en la tabla de posiciones de la liga italiana con 22 unidades), lo importante es que Muriel está en racha, que llegó a los 100 goles en Europa y que completó su 11 dobletes en la Serie A.
El atlanticense demostró que produce, que trabaja, bien sea desde el comienzo, en el medio de un partido, incluso al final.