Si en una escala de 1 a 10 medimos la confianza de los hinchas japoneses en una hipotética victoria de su selección nacional contra Colombia, en el partido de este 19 de junio, el resultado sería un tres. Eso siendo generosos y sumando un punto por la indignación que aún siente gran parte del público nipón por la destitución del técnico Vahid Halilhodzic al frente de los Samuráis Azules, faltando solo dos meses para la Copa Mundial de Fútbol. (Puede leer: «Colombia es más potente que hace cuatro años», Hasebe, capitán de Japón)
El entrenador bosnio, de 65 años, consiguió el cupo para que la selección japonesa participara por sexta vez en un Mundial con seis victorias, dos derrotas y dos empates en la ronda clasificatoria asiática. Los dos partidos amistosos que terminaron en derrota, poco antes de su inesperada destitución, no justificaban su despido. O al menos así piensa gran parte de la afición cuando en los bares de Tokio, en reuniones y en programas deportivos resuena la misma pregunta: ¿Por qué cambiar el jefe del escuadrón en vísperas de la batalla más importante del año?
Los que se tomaron el tiempo para revisar el historial deportivo de Halilhodzic encontraron que en 2010, cuando se preparaba para dirigir la selección de Costa de Marfil, en la Copa Mundial de Sudáfrica, también fue destituido. (Le puede interesar: Los jugadores de Japón, afectados por el terremoto que sufrió su país)
Esta vez, el técnico bosnio se enteró de que se había quedado sin trabajo mientras estaba fuera del país. La Federación Japonesa de Fútbol (JFA) argumentó la “mala comunicación” de Halilhodzic con sus jugadores y nombró como sustituto a Akira Nishino, director deportivo de la JFA, un cargo que conlleva, entre otras responsabilidades, la elección del siguiente técnico.
Nishino es un exfutbolista y técnico de 63 años que administra sus sonrisas con cuentagotas. Su victoria más sonada como entrenador es el 1-0 de la selección japonesa frente al Brasil de Ronaldo y Roberto Carlos, en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996. Aquel resultado pasó a la historia del fútbol como “El milagro de Miami”, un calificativo que en Japón, un país poco dado a solicitar intervenciones divinas en los campos de fútbol, significa un evento estadísticamente improbable o que sucede una vez entre un millón. (Lea: Los hombres detrás de la selección de Colombia en Rusia 2018)
Como entrenador de equipos locales, Nishino logró varios títulos nacionales y podría hacer un buen papel al frente de los Samuráis, pero un Mundial no es el escenario más adecuado para ese tipo de averiguaciones, afirman los que hablan con cabeza fría y mucho sentido común.
“La estrategia de Nishino en el partido contra Colombia es un enigma”, declara Shingo Sugawara, comentarista del canal televisivo JSports, que comparte con muchos de sus compatriotas un coctel de emociones hecho, en partes iguales, de desconcierto, descontento y desamparo por la sorpresiva partida del técnico bosnio. (Le puede interesar: José Pékerman: «Esperaremos a James hasta la última revisión para saber su estado»)
Sugawara explica que tanto los aficionados como la prensa especializada confiaban en Halilhodzic para lograr un buen desempeño en Rusia. El exentrenador era conocido por ser críptico en sus decisiones y hacer cambios que, pese a parecer imprevistos, eran acertados. Para Rusia había una gran expectativa en su estrategia de inyectar sangre nueva en la selección y hacer avanzar el fútbol japonés. Ahora con Nishino reina la incertidumbre. Más aún después de la derrota en el partido preparatorio frente a la selección de Ghana, por 2 a 0, aunque la semana pasada, en su último amistoso, le ganó 4-2 a Paraguay.
Al comentar la elección del nuevo entrenador, la resignación es palpable en las palabras de Yukinori Takechi, director de la sección de deportes del influyente diario económico Nihon Keizai Shinbun. “En Japón no existe ahora ningún técnico con la experiencia de Nishino”, dice. Añade que quedaría satisfecho con un 1-1 frente a Colombia, pese al desequilibrio de fuerzas entre una plantilla con nombres como James y Falcao y un equipo samurái bien preparado técnicamente, pero que no tiene quien le asegure los goles. (Puede leer: Los goles que han “sacudido” al mundo)
Las alineaciones frente a Ghana y a Paraguay confirmaron las suposiciones de que Nishino fue instalado para seguir los designios de la JFA y dar marcha atrás a la estrategia innovadora de Halilhodzic, que se atrevió a prescindir, en ocasiones decisivas, de jugadores estrella como Keisuke Honda. En el partido contra Australia, que le adjudicó la entrada al Mundial a Japón, el mediocampista, inconfundible por su pelo en puntas teñidas de rubio, se tuvo que resignar a mirar desde el banquillo cómo compañeros más jóvenes marcaban los dos goles de la victoria y le hacían sentir sustituible, periférico.
Halilhodzic se atrevió además a dejar por fuera de partidos importantes a otro referente del fútbol nipón en el mundo, Shinji Kagawa, mediocampista del Borussia Dortmund. Honda no tuvo problemas en ventilar su aversión por la estrategia de Halilhodzic y cuando lo despidieron manifestó estar orgulloso de no haber cedido a las exigencias del técnico bosnio para ser convocado en el Mundial. (Lea: La vida de Falcao a través de los Mundiales)
La lista de convocados por Nishino incluye a Honda a Kagawa y prescinde de los dos jóvenes jugadores que hicieron los goles de la victoria frente a Australia, el delantero Takuma Asano, actualmente en el Stuttgart y el mediocampista Yosuke Ideguchi, del Cultural Leonesa.
La obediencia a la JFA acerca a Nishino a lo que en los medios deportivos japoneses se conoce como un “salariman kantoku” (técnico asalariado), un profesional leal y dedicado, cuyo principio fundamental es lo predecible. La alergia a lo imprevisto, típica del profesional japonés promedio, exige un plan detallado que se sigue al pie de la letra y para el cual se lleva a cabo un entrenamiento exhaustivo.
Sugawara, de JSports, reconoce que la escuadra colombiana en Rusia es muy distinta a la de 2014, pero insiste en subrayar su falta de fe en el nuevo seleccionador nipón y vaticina, como mínimo, una réplica del mismo 4-1 en Brasil. Pero dado lo imprevisible del fútbol y teniendo en cuenta las ráfagas de fortuna de Nishino, es aconsejable estar preparados para un nuevo milagro, pero no a la japonesa, justificado con un algoritmo, sino en la versión mística y con santo incluido para seguirle rezando en los otros partidos. (Vea aquí nuestro especial sobre el Mundial de Rusia 2018)
* Periodista y documentalista colombiano radicado en Japón.
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