En la quinta fecha de la Copa Mustang I, aficionados y medios de comunicación de Manizales pedían la renuncia del técnico Javier Álvarez, con quien hace poco más de una década comenzó la etapa más gloriosa en la historia del conjunto caldense.
Los directivos lo aguantaron y el domingo cosecharon el fruto a ese respaldo, porque si hay un artífice del título, ese es Javier Álvarez, quien dirigió magistralmente al equipo en los seis partidos de los cuadrangulares y en los dos de la final, en los que superó sin atenuantes al Júnior.
El Once tuvo un rendimiento en el torneo del 56,4%, pues ganó 12 juegos, empató ocho y perdió seis. Sus delanteros marcaron 39 goles y sus defensas permitieron apenas 26.
Álvarez había sido subcampeón con el Once en 1998.