Los cuatro grandes de España, en aprietos. Por modestos equipos de la segunda y tercera división. Las primeras dos cabezas cortadas fueron las del Atlético Madrid y Sevilla, pero Real Madrid y el Barcelona sufrieron más de la cuenta para lograr su tiquete a los octavos de final la semana pasada. ¿La razón? El nuevo formato de la Copa del Rey.
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Partido único, en el campo del equipo más débil de la serie. La fórmula con la cual conjuntos modestos se juegan el encuentro de sus vidas, en su propia cancha, con su gente, con tal de amargarle el camino a los poderosos de LaLiga.
Para clasificar a octavos de final, el Barcelona, hasta el último minuto (Griezmann, 94′) pudo con el Ibiza FC, que por poco los elimina si no fuera por la gran actuación de Ter Stegen. Luego el Real Madrid, que al final se impuso 3-1 ante Cultural Leonesa, en tramos del partido, la vio más negra que clara, y fue hasta los últimos minutos que pudo anotar los dos goles del triunfo.
El que si no pudo fue el Atlético de Madrid, que cayó 2-1 ante Cultural Leonesa y fue eliminado ante un equipo que cuenta con un presupuesto de 2,7 millones de euros frente a los 403 millones que tiene el cuadro colchonero. Todos los equipos de tercera división.
Y en el camino a cuartos, tras los partidos tranquilos del Real Madrid y Barcelona, el que tuvo problemas fue Sevilla, que perdió 3-1 ante el Mirandés, cuadro de segunda categoría, el mismo que venía de saca al Celta de Vigo.
Con ese formato puede pasar cualquier cosa, la magia de la Copa del Rey.