La Copa Mundial Sub-20 de la FIFA ha sido, desde su inauguración en 1977, la principal vitrina para muchos talentos del fútbol juvenil. Es ahí donde jóvenes promesas han dado el salto al estrellato. El roce internacional, los primeros focos y los primeros pasos suelen darse en este certamen.
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A lo largo de su historia, los mundiales juveniles han sido testigos del potencial de futuras leyendas, así como también de la fugacidad de algunas promesas que se desvanecieron en el profesionalismo. Hay casos de todos los colores y orígenes.
Hay balones de oro que dieron las primeras muestras de su magia en este tipo de eventos, así como también hay otros que cuando lo jugaron no eran los protagonistas, pero con el paso del tiempo mostraron su mejor versión. Hubo otros que se quedaron en el camino.
Las jóvenes promesas que sí cumplieron
Por los mundiales Sub-20 han pasado jugadores que no solo cumplieron las expectativas, sino que las superaron con creces. Uno de los casos más emblemáticos es el de Diego Armando Maradona, quien se coronó en Japón 1979 liderando a Argentina hacia su primer título juvenil.
Maradona deslumbró al mundo con su técnica y años más tarde no solo se consolidaría como ídolo de un país o de un equipo como el Napoli de Italia, sino como una figura de culto. Su balón de oro en territorio nipón fue el preludio de una carrera de película.
Décadas más tarde, otra estrella argentina seguiría sus pasos. En Países Bajos 2005, Lionel Messi se llevó el Balón de Oro y la Bota de Oro. Con apenas 18 años, ‘La Pulga’ ya tenia bastante rodaje en el Barcelona y demostraba que estaba hecho para los grandes escenarios.
Su triunfo en el Sub-20 fue el anuncio de una hegemonía que, a nivel profesional, lo convertiría en el máximo ganador del Balón de Oro absoluto y en Campeón del Mundo con la selección mayor. También lo ganó todo con el cuadro culé.
Sin el mismo brillo de los anteriores, que son ídolos históricos, pero también con distinciones individuales en certámenes juveniles, se consagraron en la élite jugadores como Sergio Agüero (Canadá 2007) y Paul Pogba (Turquía 2013). El argentino brilló en la Premier League con el Manchester City, mientras que el francés, de buen paso por la Juventus, fue figura en la conquista del Mundial de Rusia 2018.
Otro galardonado que tuvo una buena carrera fue el croata Robert Prosinečki, quien fue escogido en la edición de Chile 1987 como el mejor jugador del torneo que ganó su Yugoslavia. Esa selección tenía grandes figuras juveniles, pero nunca pudo alcanzar su techo porque el país se separó unos años después.
Estrellas con carreras soberbias
No siempre el Balón de Oro Sub-20 es el indicador definitivo de una carrera exitosa. Muchos futbolistas que no obtuvieron el máximo galardón individual en el torneo terminaron siendo figuras mundiales gracias a sus actuaciones en esta cita juvenil.
Un ejemplo sobresaliente es el de la generación dorada de España que ganó el Mundial Sub-20 de Nigeria 1999. Aunque el Balón de Oro fue para Seydou Keita de Mali -quien también tuvo una carrera sobresaliente-, en esa selección ibérica brillaron con luz propia jugadores como Iker Casillas y Xavi Hernández.
España también brilló en la edición de Emiratos Árabes Unidos 2003. La Roja, liderada por un joven Andrés Iniesta, fue subcampeona. Ya como profesoinal, el volante pasó la mayor parte de su carrera en el Barcelona, club en el que se volvió uno de los mejores volantes de la historia y anotó el gol más importante en la historia de su país en Sudáfrica 2010.
De Brasil han salido innumerables talentos que no necesitaron el Balón de Oro Sub-20 para ser gigantes. Uno de ellos es Ronaldinho, quien a pesar de no lograr el título individual ni colectivo en Nigeria 1999, mostró destellos de la magia que lo convertirían en una estrella mundial.
Uruguay, que históricamente ha nutrido al fútbol de grandes delanteros, vio cómo Luis Suárez y Édinson Cavani deslumbraron en Países Bajos 2005 y Canadá 2007 respectivamente, forjando después carreras de élite y siendo campeones continentales con la celeste.
Y si nos vamos algo más atrás podremos encontrar a la Portugal de los “niños de oro”, que bajó la dirección de Carlos Queiroz ganó la edición de 1991. Aunque el balón de oro fue para Emílio Peixe, esa generación lusa contó con dos grandes referentes como Luis Figo y Rui Costa.
El aporte de Colombia 2011
La tricolor, bajo la dirección técnica de Eduardo Lara, tuvo a James Rodríguez como su líder y referente, quien se destacó por su visión de juego y calidad técnica, siendo la gran estrella de la selección nacional que alcanzó los cuartos de final.
Esa cita orbital catapultó a varios futbolistas a la élite y han sonado bastante en los últimos años. Jugadores como Mohamed Salah (Egipto), Antoine Griezmann (Francia), Philippe Coutinho (Brasil), Isco (España) y el arquero Emiliano Martínez (Argentina) tuvieron destellos en territorio colombiano.
En contraste, la máxima figura de ese certamen, el brasileño Henrique Almeida, quien además de ser el goleador del torneo, fue elegido como su mejor jugador, no tuvo la carrera que se esperaba y hoy juega en el ascenso de su país.
Las promesas incumplidas
El Mundial Sub-20 es también un cruel recordatorio de que el salto al estrellato no es una ciencia exacta. Hay casos de futbolistas que brillaron intensamente en el certamen, pero que por diversas razones (lesiones, mala elección de clubes, presión o falta de adaptación) no lograron consolidar su prometedor inicio.
Uno de los casos recientes es el de Dominic Adiyiah, el delantero ghanés que se llevó el Balón y la Bota de Oro en Egipto 2009, siendo clave para que su selección se coronara campeona. Su gran actuación le valió un fichaje por el A.C. Milán, pero no logró asentarse y su carrera se diluyó lejos de la élite.
En la edición de 2003 el emiratí Ismail Matar fue escogido como el mejor jugador del torneo, pero no logró trascender más allá de la liga de su país. Se convirtió en un referente del fútbol en su país y pieza clave de su selección, pero nada más que eso.
Un nombre más conocido, pero que también se quedó corto para lo que se esperaba, es el argentino Maxi López, que formó parte del equipo campeón en Argentina 2001. También entra en la lista el español Pablo Couñago, goleador en Nigeria 1999, quien sufrió para mantenerse en la élite.
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