De vez en cuando a la historia se arrojan individuos selectos que fueron o han sido elegidos para sobresalir y dejar un legado que trascenderá en el tiempo. Podríamos remontarnos al pasado más lejano y hablar de la escuela griega que fundó la mayoría de preceptos en la filosofía y la política; podríamos hablar de los pintores italianos del renacimiento; de la escuela de Frankfurt o del Círculo de Viena.
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Cada cierto tiempo y en distintas coordenadas del mundo se conforman grupos que unen sus virtudes para romper paradigmas y dejar una huella original en las enciclopedias y relatos de la historia. En Barcelona se han reunido en los últimos 50 años dos grupos que no tienen relación entre sí y entre sus oficios. Uno fue el Boom Latinoamericano, llamado así por ese fenómeno editorial y de ventas que provocaron las letras de Mario Vargas Llosa, Julio Cortázar, Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, entre otros. Allí se reunieron entre 1967 y 1976. En esa década la ciudad catalana fue la meca de la literatura del momento.
Lejos del oficio de escritores, pero muy cercanos a un Boom del fútbol que también puede ser literatura, La Masía del Barcelona logró construir a uno de los mejores equipos en la historia del deporte. Una generación de jugadores surgió de una cantera que tiene muchos ideales provenientes de la llamada Naranja Mecánica y del genio de ese Holanda inolvidable: Johan Cruyff.
Carles Puyol, Gerard Piqué, Sergio Busquets, Césc Fabregas, Xavi Hernández, Andrés Iniesta, Pedro Rodríguez, Víctor Valdés, Lionel Messi, entre otros futbolistas que, entre 2008 y 2012, ganaron todo lo que jugaron y se convirtieron en un hito en el fútbol mundial. Con Pep Guardiola como técnico, y también como un jugador de la cuna de La Masía, el Barcelona logró un sextete en la temporada 2009-2010. Y si bien la leyenda de Lionel Messi empezó desde el 16 de noviembre del 2003 en un partido amistoso de los blaugranas contra el Porto, fue en esa era dorada donde el argentino se convirtió en el eje transversal del mejor Barcelona de la historia.
La Pulga, como empezaron a llamarlo, llegó a Barcelona por los designios mismo de un destino que sabe mover sus fichas para crear leyendas y recuerdos que ayuden a los seres humanos a paliar las tragedias que habitan entre ellos. Newell’s, el club donde jugó desde los siete años por su hermano Rodrigo, no pudo pagar los 900 dólares que costaba el tratamiento para su crecimiento. Su padre, Jorge Messi, venía persiguiendo un trabajo en Cataluña. Eso, más el visto bueno de Carles Rexach, ojeador de Barcelona, sobre el modo de jugar de Lionel, logró que el pequeño argentino llegara a Barcelona, pudiera someterse a su tratamiento y lograra crecer 29 centímetros que valieron para que empezara su ciclo en La Masía y su historia en el equipo blaugrana.
En partidos oficiales, Lionel Messi debutó el 16 de octubre de 2004 en un partido contra el Espanyol. Fue el entrenador holandés Frank Rijkaard quien le dio la mano para comenzar su carrera en el Barcelona. Y más que el holandés, fueron Ronaldinho, Xavi e Iniesta quienes se hicieron cómplices del argentino en la cancha y quienes hicieron que Messi llegara a ser lo que es hoy. La magia del brasilero y el arte de los dos volantes españoles con su precisión y control del balón fueron los mejores mentores y aliados de La Pulga en sus primeros años.
Desde el primer título que consiguió en 2004 ganando la liga española, y desde el 1° de mayo de 2005, cuando Messi anotó su primer gol con 17 años contra el Albacete, el argentino logró sumar 33 campeonatos y 632 goles más. Aún cuando ese equipo legendario del sextete se desmanteló con el paso del tiempo, el 10 del Barcelona siguió siendo el artífice de todos los éxitos de los blaugranas. Su zurda cósmica y su caja de sorpresas que no dejaba de deslumbrar a sus rivales y admiradores marcó una era dorada en el equipo catalán.
Diez ligas de España; seis Copas del Rey; ocho Supercopas de España; cuatro Champions League; tres Supercopas de Europa y tres mundiales de clubes. Seis Balones de Oro y seis Botas de Oro. Su mejor temporada fue la de 2011-2012, en la que marcó 73 goles e hizo 36 asistencias en 60 partidos jugados. Dos récords mundiales al marcar 91 goles en un año (2012), 79 de ellos con Barcelona, y entre la temporada 2012 y 2013 marcó 33 goles en 21 partidos consecutivos.
Aquel lema que dice que Barcelona es “más que un club” debería ir acompañado de un “gracias, Messi”. La imagen del club pasó a ser el regate y la velocidad del 10, pasó a ser sus manos señalando al cielo, allá donde el argentino ve a su abuela, la persona a quien le ha dedicado los 633 goles que marcó en 731 partidos oficiales y en las 16 temporadas que vistió la camiseta de uno de los equipos más grandes de España. Su fútbol es un chispazo de fantasía que, afortunadamente para nosotros los hinchas del fútbol, aún no termina. Sin embargo, ese romance que parecía inquebrantable entre Lionel Messi y el Barcelona resultó ser tan mortal como todos nosotros, pero también tan sempiterno como la firma que dejó en los títulos y en los partidos donde fue más que un jugador y resultó ser todos sus compañeros, todos los hinchas y todos los que salvaguardan la historia del club.
Muchos temíamos este momento. Parece que la Sagrada Familia del Barcelona nuevamente tendrá que reconstruirse. Y aunque si bien no se ha hecho oficial su partida del Barcelona, este suceso sugiere que estamos ad portas del cierre de una era dorada del fútbol en los pies de Messi. Y ahí sí, como lo cantó Héctor Lavoe hace un par de décadas: “todo tiene su final”.