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México lindo y querido

Si hay un mercado internacional que le viene apostando al futbolista colombiano, ese es el azteca. Los tres jugadores tricolores que llegaron para esta temporada a la liga manita son delanteros.

12 de enero de 2009 - 08:00 p. m.
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El sueño no ha dejado de ser el mismo para el futbolista americano: jugar en Europa. Pero como sólo algunos logran atravesar el Atlántico, otros encuentran en las ligas más competitivas de nuestro continente la escala previa al destino deseado o, en su defecto, la estabilidad deportiva y económica que permiten asegurar un mejor porvenir.

Antes Argentina era —y no ha dejado de ser— el mejor consuelo del área, y luego Brasil, pero los límites de las ilusiones parecían cerrarse en Suramérica, hasta que desde finales de los 90 la fortaleza económica abrió otro mercado que rompió fronteras e hizo elevar la mirada más hacia el norte.

El fútbol mexicano dejó hace tiempo de ser lejano, para confirmarse como una potencia americana, lo cual, aparte de respeto, le aumentó el nivel competitivo con la llegada de varias figuras provenientes de distintos países del nuevo continente. Y el futbolista colombiano no resultó ajeno para darle más picante a la liga azteca.

Miguel Asprilla fue el encargado de abrir la puerta por la cual entrarían muchos más. Al delantero vallecaucano le bastaron dos temporadas y media con Santos Laguna para hacer historia. Fue el primer nacional en dar una vuelta olímpica en ese país en la temporada 96 y marcó 25 goles en 78 encuentros.

Esa huella no se podrá borrar jamás y menos ahora que parece premonitoria, pues uno de los fichajes más costosos de cara al Clausura manito, que comenzará este viernes, lo hizo el club de Torreón, al contratar a Carlos Darwin Quintero por una cifra superior a cuatro millones de dólares. Además, alguien con el mismo nombre de Miguelón y de apellido Calero es el de mayor vigencia en canchas norteamericanas.

“En algunos equipos mexicanos, el colombiano es apetecido por su gran condición técnica y en otros se fijan primero en el ser humano y luego en el futbolista, como ocurre en Pachuca, ya que acá están seguros de que si el jugador es un excelente ser humano y se apega a las condiciones del club, debe rendir sin ningún problema”, es lo que la experiencia le indica al arquero, quien, aparte de los cuatro torneos locales, ha levantado cinco trofeos internacionales con los ‘Tuzos’ (una Copa Suramericana —2006—; tres Copas de Campeones de la Concacaf —2002, 2007 y 2008— y una Superliga —2007—).

De igual forma, Calero le aclaró a El Espectador desde Carson, California, donde el domingo obtuvo el tiquete para la presente versión de la Libertadores, que los sueldos en México “ni en ningún país de Suramérica podrán compararse con los de Europa; acá hay tres o cuatro equipos que pagan muy bien, ocho o nueve tienen salarios medianamente buenos y los restantes se mantienen. Si llegaran a dar lo que se ofrece allá, sería a uno o dos jugadores máximo”.

Todo un camino por recorrer

En cuanto a su estabilidad, la cual se extiende a ocho temporadas, la justifica “primero por la paciencia y el apoyo de la familia, que ha sido fundamental; después, ganarse un respeto con base en el trabajo, demostrar en cada entrenamiento y en cada partido el porqué te contrataron, y por último el carácter, la nobleza, la honestidad, la seriedad y la transparencia que he mostrado como persona. Todo eso me ha llevado a triunfar en México”.

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Después de ganarlo casi todo, Calero ya empieza a pensar en el retiro, mientras la excursión empieza para otros compatriotas, como es el caso de Quintero, quien le apostó a su segunda aventura internacional: “El mexicano es un fútbol muy competitivo, bastante rápido, donde se juega muy bien al balón, y bueno, espero que el acoplamiento sea muy rápido, ya que me identifico con él”.

Esas y otras razones más también llevaron a César Augusto Valoyes a darle el sí al Veracruz para el Clausura 2009 de la Primera División A (torneo de ascenso), en el que se empezó con derrota frente a Dorados (1-0)… “Es un reto muy importante. Yo ya quería salir del país y afortunadamente estoy acá, donde hay mucha expectativa sobre este equipo. El ascenso es una obligación y quiero ayudar a conseguirlo con esfuerzo y goles”.

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Casualmente, la tercera cara nueva colombiana en la liga mexicana también es delantero. Los goles con Independiente Medellín llevaron a Diego Andrés Álvarez al San Luis, con el cual ya marcó dos en un amistoso frente a los Freseros de Irapuato, semana y media atrás.

‘Diegol’ empieza a advertir en la cancha lo que sus palabras confirman: “Vengo con ganas de hacer las cosas bien, con muchos deseos, pensando en entregar lo mejor. Un delantero siempre quiere llegar a un equipo a hacer lo que sabe, con entrega, goles y sacrificio, así que espero que todos esos sueños se puedan hacer realidad”.

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San Luis Potosí, tierra ‘cafetera’

Con Álvarez, son ocho los colombianos que recorrerán las diferentes canchas mexicanas durante 2009, pero además, la llegada del atacante hace del San Luis el club de mayor presencia tricolor en territorio azteca, ya que a falta de uno, tendrá dos compatriotas como compañeros: Tressor Moreno y Jairo Patiño.

“Con Mahler jugué en el Medellín y conozco al ‘Viejo’ por todo lo que ha hecho en su carrera, el paso por River y también en selección, así que son dos muy buenos jugadores con quienes espero entenderme dentro y fuera de la cancha”, es la ilusión del atacante antioqueño de 27 años.

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Tressor se muestra confiado en conseguirlo, y expone sus razones: “Se ha armado un buen equipo para que pelee el torneo local y pueda cumplir con las expectativas en la Libertadores, ya que el año pasado teníamos para llegar más lejos en la Suramericana y no se logró, por lo que tenemos una revancha pendiente”.

También la tendrá Andrés Chitiva, quien llega al América, obligado a dar una vuelta olímpica luego de tantos fracasos consecutivos, y ni hablar de la responsabilidad de Luis Gabriel Rey, que volvió al Atlante para reeditar su estela anotadora.

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Cada quien podrá tener su propio objetivo, pero la misión en México de todos los futbolistas colombianos es la misma: no dejarse rajar, como en la popular ranchera.

Luis Gabriel, el único Rey

Sólo un colombiano ha logrado ser máximo goleador en México y esa distinción es exclusividad del bumangués Luis Gabriel Rey, quien en su segundo torneo en la liga azteca celebró en 15 oportunidades con el Atlante, lo que lo convirtió en el delantero más efectivo del Apertura 2003.

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Desde entonces, esa vigencia anotadora le ha permitido estar en el país norteamericano durante 12 torneos ininterrumpidos, en los que ha gritado en 79 ocasiones.

Y ahora que regresó a los ‘Potros’, tras su paso por Morelia y Pachuca, el delantero tiene al igual que el arco, una meta puesta entre ceja y ceja: “Meter goles para volver a jugar con mi selección. El año pasado no me llamaron y esperemos que en este sí”.

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Una maldición llamada Morelia

Así como varios futbolistas nacionales han celebrado o al menos consolidado en el balompié manito, otros no han corrido tal suerte y la mayoría fracasó vistiendo una misma camiseta: la del Morelia.

Desde Iván Valenciano a finales de los 90, hasta Aldo Ramírez, quien jugó con los michoacanos el año pasado y regresa a Nacional, ninguno  triunfó con los ‘Monarcas’. El barranquillero militó entre 1997 y 1999 (30 partidos y nueve goles). Cuatro años después llegó Mauricio Molina y se iría en 2004.

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El siguiente fue Luis Gabriel Rey, quien permaneció en cinco torneos (del Clausura 2005 al 07), y consiguió 26 goles en 88 juegos. En 2006 compartió vestuario con otro compatriota, Andrés Orozco, quien sólo estuvo esa temporada.

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