Pasadas las 2:00 a.m. de este domingo Miguel Ángel Russo arribó a Bogotá. Atrás se quedaron esos momentos de duda por la bacteria que lo afectó y lo ha tenido por fuera del banco técnico de Millonarios en estos primeros cuatro meses de 2018, en su cara se notaba el cansancio de un viaje que parece interminable entre Buenos Aires y Bogotá, pero más allá del trajín del vuelo se le veía renovado, lleno de fuerza y sus ojos brillaban con ilusión. (Le puede interesar: El retorno de Miguel Ángel Russo)
Con la cordialidad que lo caracteriza atendió a los medios, que lo esperaron si cesar desde las últimas horas del sábado. “estoy agradecido con todas las muestras de cariño de la gente, que tuvieron mucha repercusión en Argentina por parte de la gente de Millonarios”, dijo Russo, quien ya quiere volver a reencontrarse con la gente del club y retomar actividades lo más pronto posible. “Uno los extraña, ahora vengo mentalizado para meternos en la Copa Libertadores y la doble competición en Colombia (liga y copa)”, añadió.
Su regreso estará marcado de grandes retos en estos últimos dos meses de competencia, el más inmediato es lograr meter a Millonarios dentro del grupo de ocho de la Liga Águila. Actualmente, vienen de recibir un golpe fuerte a la moral: perdieron 2-1 frente a Leones en Itagüí. Se ubican en la décima posición con 20 puntos, dos menos que el Independiente Medellín, equipo que tiene dos partidos menos. El otro, será en la Copa Libertadores. En el torneo continental el cuadro embajador ha sumado un punto de seis posibles. Al frente tienen dos compromisos claves contra Deportivo Lara, el primero en el estadio El Campín y el otro, una semana después, en el Metropolitano de Lara.