Sonaba para dirigir a la selección de mayores de Estados Unidos. Varios medios de ese país lo apuntaban como el hombre que los iba a llevar al Mundial de Catar 2022. Incluso, a finales de septiembre la federación estadounidense de fútbol lo citó para que presentara su posible proyecto en caso de tomar las riendas de una selección, que se quedó por fuera de la pasada Copa del Mundo. La semana pasada oficializó su salida del FC Dallas, no aguantó la incertidumbre si esperar o no y este martes firmó y será a partir de 2019, el entrenador de los Xolos de Tijuana. Un colombiano más en el fútbol azteca.
“Es un momento difícil para nosotros, una decisión complicada, pero vamos a ir en busca de otras oportunidades. Tengo que agradecer a este club por las oportunidades que me dio y por el apoyo que tuve y que brindó a mi familia. No creo que mi relación con el FC Dallas esté terminada, pero quiero seguir creciendo como DT y creo que ese es el camino”. Lo anterior fue la manera en la que Pareja decidió decirle adiós a un club en el que logró hacerse un nombre y un protagonismo en el fútbol norteamericano.
Desde que llegó como jugador al fútbol de Estados Unidos, al New England Revolution, en 1998, hasta su retiro en el FC Dallas, en 2005, siempre creyó en el potencial de los futbolistas de las divisiones menores. (Lea aquí: Juventud, la apuesta de Óscar Pareja)
Este antioqueño, que se formó en las divisiones menores del Independiente Medellín y debutó en 1987, ya tiene en su palmarés más de cien victorias como entrenador en la Major League Soccer (MLS) y además fue nombrado entrenador del año en la temporada 2016, cuando su exequipo, el FC Dallas, quedó campeón de la US Open Cup.
Como jugador logró el primer título para Colombia en el Sudamericano Sub 20 de 1987, que se jugó en Pereira, al igual que dos campeonatos locales con el Deportivo Cali, en 1996 y 1998.
La posibilidad de que llegue o no a dirigir una selección nacional quizá aún esté lejos, pero si hay algo seguro es que Pareja, ahora en el fútbol de México, tendrá la oportunidad de hacerse un nombre en un balompié en el que siempre Colombia ha tenido la mejor de las representaciones.