¿Qué no puede olvidar de aquella gesta?
La satisfacción de haberle podido dar al país una alegría cuando más la necesitaba, porque Colombia en ese momento estaba sumida en problemas de violencia y orden público muy grandes, y gracias a ese Nacional, todo el mundo se unió en una sola fiesta, entonces esa alegría no me la quita nadie.
Defina ese equipo en una sola palabra…
Amor, porque fue el que sobrevivió entre todos nosotros. En aquel grupo existía cariño verdadero, una hermandad absoluta y todo eso hacía que en la cancha los once fuéramos un solo sentimiento traducido en buen fútbol.
¿Se sintieron héroes?
Pues la emoción de la gente esa noche, al otro día en el recibimiento en Medellín y muchos días después, le dieron ciertos tintes heroicos a lo conseguido por el equipo y creo que la dicha se completó cuando buena parte de ese plantel, ya con la camiseta de la selección, volvió a llevar a Colombia a un Mundial.
¿La ilusión nació desde un principio o durante el camino?
Cuando iba a empezar la Copa, todos pensamos en quedar campeones porque ‘Pacho’ fue quien nos sembró esa idea desde el primer día.
¿Cuándo se sintió campeón?
Creo que después de eliminar a Millonarios en El Campín, porque era un rival de gran nivel y sabíamos que el que superara esa serie, iba a ser campeón; ese empate en Bogotá nos aumentó la fe.
Sólo marcó un gol en esa Copa, pero para algunos fue el mejor de esa campaña…
Yo también creo lo mismo (risas). En realidad fue un bonito tiro libre frente a Emelec en Medellín y sin duda es uno de los goles que más recuerdo en mi carrera.
¿Con cuál compañero festejó más ese título?
Con mi gran amigo Andrés Escobar, ya que compartíamos habitación en las concentraciones. Después también busqué a ‘Chonto’ Herrera y a Alexis (García), con quienes siempre ha habido amistad y empatía.