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Santiago Bernabéu, el “culpable” de la grandeza del Real Madrid

Hace 39 años murió uno de los dirigentes más importantes en la historia del fútbol. Fue él quien convirtió al equipo merengue en el club más popular, poderoso y ganador del mundo. Perfil del verdadero “dueño del estadio”.

01 de junio de 2017 - 11:53 p. m.
Santiago Bernabéu fue presidente del Real Madrid entre 1943 y 1978. También fue jugador y asistente técnico. / EFE
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El Real Madrid y Santiago Bernabéu son uno solo. No hay ningún personaje en la historia tan ligado a un club de fútbol como el legendario presidente merengue, quien después de ser jugador y entrenador, se convirtió en el gran “culpable” de la grandeza de esa institución.

Precisamente este viernes se cumplen 39 años de su fallecimiento, pero su legado está más vigente que nunca. El Real Madrid, que  juega la final de la Liga de Campeones de Europa ante la Juventus, en Cardiff, es el club más poderoso y ganador de todos los tiempos, más allá de que genere tantos odios como amores.

Bernabéu nació en una aristocrática familia de Almansa, una pequeña población en el sureste de la península ibérica. Fue incorporado a las divisiones menores del Madrid cuando tenía 14 años, en 1910.

Tres temporadas después llegó al primer equipo y se ganó un cupo como delantero. Entre 1913 y 1927 marcó 76 goles en 74 partidos, en torneos regionales y la Copa del Rey, porque todavía no se había organizado la Liga Española.

Después de su retiro de las canchas se convirtió en asistente técnico, labor que alternaba con sus estudios de derecho en la Universidad Central de Madrid.

Siempre tuvo alma de líder y tal vez por eso su hermano Antonio, quien había sido uno de los fundadores del club, lo invitó a vincularse a la Junta Directiva. Desde la secretaría comenzó a conocer de cerca la organización del deporte, justo en la primera década en la que se jugó la Liga y se profesionalizó definitivamente el fútbol. Era él quien negociaba con los jugadores y hacía los contratos.

Durante la Guerra Civil Española, de 1936 a 1939, tuvo una participación activa, pues ya era un personaje influyente en la sociedad. Condenó el golpe militar y tuvo que vivir dos años en el exilio, en Francia.

Regresó para hacerse cargo de lo que quedaba del club, que había perdido a la mayoría de sus jugadores y atravesaba una profunda crisis económica.

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Construyó su propio estadio

Hasta ese momento, Barcelona, Athletic de Bilbao y Athletic Aviación, hoy Atlético de Madrid, eran los dominadores de la Liga de Primera División y Bernabéu se propuso acabar con su hegemonía.

Entre sus planes, además de conformar un plantel ganador, estaba construir un enorme estadio, acorde con la grandeza con la que soñaba.

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Le tomó un año convencer a los socios de comprar los terrenos que hasta ese momento tenían en arriendo en Chamartín, que era un municipio aledaño a Madrid y tenía un pequeño coliseo con capacidad para 15 mil espectadores.

Don Santiago se puso al frente del proyecto y lo hizo realidad en muy poco tiempo. Sin embargo, no descuidó los otros aspectos en la institución. Capacitó a los funcionarios para que cada uno se especializara en un área determinada, así como a los diferentes cuerpos técnicos. Implementó el apoyo institucional a las barras, que todavía funciona. Creó los equipos de baloncesto, balonmano y tenis, entre otros, y construyó la Ciudad Deportiva.

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Acudiendo a maromas económicas, como préstamos, canjes e hipotecas, fichó a los mejores jugadores del momento, encabezados por Alfredo Di Stéfano, quien llegó proveniente de Millonarios.

Coincidió eso con la creación, por iniciativa del diario L’Equipe, de la Copa de Europa, hoy conocida como la Champions League, un torneo diseñado para los campeones de las ligas locales del Viejo Continente.

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Y el Madrid de Bernabéu la conquistó en las cinco primeras ediciones, de la mano de Di Stéfano, Paco Gento y Ferenc Puskas. Allí, realmente, se creó la leyenda del club merengue, que en las dos décadas siguientes confirmó su poder en el torneo local.

Fue tal el aporte de Bernabéu a la institución, que la Junta Directiva decidió cambiar el nombre a su estadio, de Nuevo Chamartín a Santiago Bernabéu.

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Durante su mandato, el Real Madrid ganó seis Copas de Europa, una Intercontinental, 16 ligas, dos Pequeñas Copa del Mundo, seis Copas del Rey y dos Copas Latinas, además de 47 títulos con el equipo de baloncesto.

Fue don Santiago quien creó la frase “En el fútbol no existen jugadores jóvenes y viejos, sino buenos y malos”. Y también es el espejo del hoy presidente blanco, Florentino Pérez, pues aseguraba: “Quiero a ese jugador en el Madrid, cueste lo que cueste”.

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Sus arriesgadas decisiones y su inmenso amor por el equipo le ayudaron a convertir el club en el más prestigioso del mundo a comienzos de los 70, apenas comparado por entonces con el Bayern Múnich alemán y el Ajax de Holanda.

Sin embargo, tras la muerte de Bernabéu en 1978, fue el equipo español el que mejor se acomodó a la nueva dinámica del deporte-negocio. Siguió creciendo bajo la filosofía de su dirigente más emblemático y ha mantenido su grandeza porque ha sabido alternar los éxitos deportivos con los dividendos económicos y una inmejorable estrategia mediática, que hacen que el legado de Bernabéu esté más vigente que nunca.

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