Cuando los rivales del St. Pauli están saliendo al campo de juego y escuchan las ‘campanas del infierno’ de AC/DC, saben que será un partido aparte.
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Sus hinchas con bengalas, banderas y cantos ensordecedores erizan la piel con el fervor de este club de un barrio popular de Hamburgo, en Alemania, que es distinto a cualquier otro en el mundo. Sus posturas contra el fascismo, la homofobia, el racismo y el sexismo los han hecho sumar miles de seguidores alrededor del mundo.
De hecho, sus hinchas están de fiesta, ya que este domingo el St. Paulo logró su ascenso a Bundesliga tras haber pasado trece temporadas en la segunda división alemana, y acompañará al Kiel la próxima temporada a la élite del fútbol alemán.
La 2024-2025 será la novena temporada del St. Pauli en Bundesliga, la primera desde el último descenso consumado el curso 2010-2011 tras quedar último.
Pero, ¿cómo nació este equipo que se ha convertido en un emblema del fútbol europeo?
St. Pauli surgió como un sueño de unos trabajadores portuarios, estibadores y marineros mercantes, quienes luego de trabajar, juegan fútbol con el uniforme café de trabajo. A veces combinado con rojo, otras veces con blanco. Su fundación fue el 15 de mayo de 1910.
Trabajan en un puerto del Mar del Norte en Hamburgo, que fue un epicentro de piratería. Por lo que fácilmente consiguieron un apodo y un emblema de identificación: la calavera con dos huesos cruzados. Sin embargo, no tuvo una vida deportiva ni popular destacable hasta la década de los ochenta, pues en los años anteriores había estado tomando fuerza y sobreviviendo a las crisis que dejaron las dos guerras mundiales.
St. Pauli se convirtió en un equipo de culto con la construcción del distrito Sankt Pauli, una de las zonas rojas más importantes de Europa. Allí, además de la vida nocturna, personas y grupos de ideología izquierdista, anarquista y antifascista le tomaron un cariño especial al equipo, por lo que empezaron a asistir al estadio, el Millerntor–Stadion, a alentar al club y a permearlo de su ideología.
Rechazaron la ola de violencia de los hoolingans, quienes habían protagonizado tragedias como la de Heysel en 1985 y que tenían inspiración en movimientos de ultraderecha.
En la época en la que la escena punk florecía en las calles de Hamburgo, el compromiso social siguió haciéndose cada vez más fuerte, siendo el primer club en Europa en declararse abiertamente de izquierda.
Incluso, en 1991, incorporaron un artículo en su estatuto que prohibía los cantos xenófobos en el estadio. Además, entre 2002 y 2010, se convirtió en el primer club comandado por un presidente abiertamente gay: Corny Littmann.
De hecho, dentro de las paredes de su estadio, se encuentra un mural de dos hombres besándose y lemas como “lo único que importa es el amor” o “no hay lugar para la homofobia, el racismo, el fascismo y el sexismo”.
Con esta ideología tan clara, los aficionados del St. Pauli, todos los 27 de enero, aniversario de la liberación de Auschwitz, llevan a la cancha banderas con la esvástica tachada o con un puño golpeándola. Además, se movilizan en contra de los desalojos y acogen a los refugiados y migrantes de las guerras.
Su principal rival es el Hansa Rostock, a 150 kilómetros de Hamburgo y donde se concentra gran parte de la extrema derecha de Alemania.
Un hecho curioso es que durante algunos partidos se ven banderas con la cara del Che Guevara, pues en 2005, el equipo viajó a Cuba a jugar un partido amistoso contra la selección local y esta experiencia terminó inspirando a varios de los futbolistas del plantel y a la hinchada.
También se han vuelto populares por su cercanía con grupos musicales como Panteón Rococó de México, Ska-P de España, Bad Religion de Estados Unidos, Asian Dub Foundation de Inglaterra y el grupo alemán Le Fly, que le compuso “We Love St. Pauli”, una canción que se convirtió un himno para el club. A su vez, en cada ocasión en que St. Pauli, marca un gol suena “Song 2″ de Blur. “¡Wujuuu!”.
Los aficionados también han hecho campañas para producir miel natural dentro de estadio y proteger las abejas, hicieron una recaudación de dinero para instalar dispensadores de agua potable en algunas esculas de Cuba e incluso organizaron el FIFI Wild Cup, un mundial de fútbol en 2006 con las selecciones no reconocidas por la FIFA.
Ahora, sus hinchas que invadieron la cancha este domingo tras regresar a Bundesliga, se enfrentarán a grandes escuadras como Bayern Múnich, Borussia Dortmund y Bayer Leverkusen. Seguramente los aficionados del St. Pauli darán de qué hablar en la próxima temporada, pues demuestran que el fútbol es mucho más que un simple deporte.
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