El vestido de gala, con el que recibió ayer el premio The Best, Vinícius Jr. lo tenía listo desde hace dos meses. Esa vez, cuando creyeron que nadie le podía quitar el Balón de Oro, Real Madrid tenía preparada la comitiva, el jet privado y el protocolo para celebrar a su gran estrella, el astro brasileño era considerado como el mejor jugador del planeta. Sin embargo, una llamada de última hora arruinó el discurso de agradecimiento del futbolista suramericano, que se quedó escrito en algún papel.
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El ganador fue Rodri, de la selección española y Manchester City. Fue una cachetada de la UEFA a Florentino Pérez y a su brillante extremo. La noticia se filtró antes de la gala y, en consecuencia, el cuadro merengue canceló todo lo que tenía preparado. Optó por no viajar a París, y ahí empezó la polémica, a inicios de octubre, que se zanjó hasta este martes, cuando la FIFA le dio revancha al delantero surgido en Flamengo.
El máximo ente del fútbol eligió como el mejor del año a Vinícius, un reconocimiento a su año espectacular con Real Madrid. El brasileño, de olvidable Copa América con su selección, fue recompensado como la gran figura del decimoquinto título del cuadro merengue en la Champions League, en una temporada en la que los blancos ganaron además la Liga y la Copa del Rey.
A diferencia del Balón de Oro, que es escogido por 100 periodistas de las 100 naciones mejor ranqueadas según FIFA, The Best lo votan, además de aficionados y medios de comunicación, los capitanes y entrenadores de todas las selecciones del mundo. Es una elección más plural, pero a la vez, para algunos, más sesgada.
En medio de las opiniones divididas que genera el reconocimiento hay quienes piensan que la FIFA hizo justicia con Vinícius. El brasileño ha construido su historia en Europa sobreponiéndose a la subestimación de la mayoría. Cuando llegó a Real Madrid recibió muchas burlas por su juego y, en particular, por su definición. No obstante, el jugador de 24 años, que llegó a la capital de España a los 18, se ganó su lugar con el tiempo, pulió los detalles de su juego y se convirtió en uno de los atacantes más hábiles y peligrosos del mundo.
“Intentaron y siguen intentando invalidarme, disminuirme, pero no están preparados. Nadie me dirá por quién debo luchar ni cómo tengo que comportarme. Gané por mí y por mi familia. Soy el mejor jugador del mundo”, dijo el jugador al recibir el premio.
Su personalidad no es del gusto de la mayoría. Sobre el campo suele ser provocador, muchas veces sobreactuado con las faltas y siempre se mete en pleitos. Aunque, a la vez, y lo demostró este año con los merengues, pocos jugadores son tan desequilibrantes, veloces y decisivos en el panorama mundial. Los logros del brasileño este año con Real Madrid son incuestionables, pero el debate sobre la influencia de otros jugadores en la temporada, como Rodri o del mismo Toni Kroos, sigue abierto.
Menos críticas hubo en la rama femenina, en la que Aitana Bonmatí repitió el galardón a la mejor del mundo. La española, estrella del FC Barcelona, también ganó los dos últimos Balones de Oro. Ella, junto al brasileño del Real Madrid, fueron las grandes figuras de una gala que se celebró en Catar y que reconoció a Carlo Ancelotti como mejor entrenador masculino, Emma Hayes como mejor entrenadora femenina, Emiliano Martínez como mejor portero, Alyssa Naeher como mejor guardameta, Alejandro Garnacho y Marta por los mejores goles en sus respectivas ramas, y a Thiago Maia por su espíritu deportivo.
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