En mayo de 2005, en un encuentro entre la Juventus y el Barcelona hizo lo que quiso y hasta le tiró un caño a Fabio Cannavaro, considerado por esos días el mejor defensor del mundo. Fabio Capello, DT del cuadro italiano, tras el partido dijo: «“Denme a este pequeño diablo; nunca vi a un chico de su edad jugar de manera tan descarada; parece Diego”.
Pero Messi realmente se convirtió en Maradona en abril de 2007 cuando calcó el «Gol del Siglo» que hizo el referente argentino en el Mundial de México 1986 ante Inglaterra en cuartos de final. Diego eludió a seis británicos (Hoddle, Reid, Sansom, Butcher, Fenwick y al portero Shilton) antes de anotar su tanto, unos minutos después de la «Mano de Dios» en un encuentro que fue la segunda edición de la Guerra de las Malvinas.
Leo lo hizo frente al Getafe y emuló la jugada hecha por Diego. Lo único que faltó fue la épica narración de Victor Hugo Morales. Una pincelada que permitió dimensionar la clase de jugador que se venía. Y hoy por hoy, 11 años después, Messi sigue en la cúspide del fútbol mundial. Rusia 2018 espera ser el epicentro donde salde su última cuenta pendiente: levantar una Copa del Mundo.