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Va para Edwin, que lo mira por TV

Edwin Cardona compartió con El Espectador sus expectativas hacia el Mundial Sub 17, que se perdió por lesión.

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Obviamente no ha sido esta una semana fácil porque en cuestión de días, tal vez horas, pasé de estar entrenándome con la selección para la Copa del Mundo, a compartir de nuevo en casa con mi familia en Medellín y con el brazo izquierdo inmovilizado.

A ratos me pongo a pensar en cómo me lesioné y no encuentro explicación, porque era un trabajo de definición en una de las canchas del complejo de la Real Federación Española, el campo estaba bueno y en un achique del arquero, tropiezo, caigo mal, pero no imaginaba que fuera a ser tan grave.

Obviamente el dolor fue intenso, pero la verdad, no sé qué me dolió más, si la fisura en la clavícula o perderme el Mundial, aunque con el paso de los días he venido encontrando la tranquilidad y así como me lo dijo el ‘profe’ Ramiro (Viáfara) y me lo repitieron mis padres, las cosas pasan por algo y si Dios me puso esta prueba, pues hay que superarla y esforzarme aún más para pelear por otros objetivos en mi carrera.

He tenido que estar en absoluto reposo por recomendación médica y ya el lunes empiezo la fisioterapia para ojalá estar lo más pronto posible con Nacional, porque me hace falta la pelota. Pero no hay mal que por bien no venga, ya que estos días he podido estar más al lado de mis padres y hermanos, algo que no puedo hacer siempre.

Mi mamá Paula, como siempre, me ha consentido bastante, está pendiente de mí a toda hora con la comida y cualquier cosa que necesite, y mi papá Andrés me anima bastante, hablamos a cada rato porque somos antes que nada amigos, nos tenemos confianza y me repite que de cualquier experiencia siempre sale algo positivo y que esto me va a ayudar a madurar.

También me han subido mucho el ánimo las llamadas desde Nigeria. Esta semana hablé con el ‘profe’ Ramiro y con Daniel Santa, mi compañero y amigo de Nacional, quienes tan pronto se instalaron allá en África, se comunicaron conmigo para saber cómo seguía, me enviaron una voz de aliento, me desearon una pronta recuperación y me dijeron además que el grupo me va a dedicar cada actuación.

Yo se los dije en Madrid antes de devolverme a Colombia, que conmigo o sin mí, la selección tenía con qué salir adelante porque hay muy buenos jugadores y un gran cuerpo técnico que desde mucho antes del Suramericano nos ha sabido guiar e inculcado sobre todo que cuando uno se pone la camiseta de la selección, hay que dejarlo todo en la cancha.

Estoy seguro de que nos irá muy bien, porque el grupo es fuerte, sólido en sus líneas y la mentalidad es la de jugar cada partido como si fuera el último. Está claro que ningún rival va a ser fácil, pero si queremos clasificar y como primeros del grupo, debemos empezar ganando, sin importar el escudo o la selección que tengamos al frente.

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Arrancamos con Holanda, un rival fuerte, aunque creo que el partido va a ser parejo porque ambos jugamos bien a la pelota. Pero si estamos atentos atrás y somos rápidos en la parte adelante, podremos sorprender y empezar con pie derecho nuestra participación.

Estas horas previas al debut las vivo con mucha más ansiedad por estar lejos, pero trato de controlarlo jugando fútbol en Play Station, donde siempre escojo al Barcelona porque me identifico con la forma de jugar y, obvio, con Messi siempre hago muchos goles.

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Espero que la selección también los haga en Nigeria, porque este domingo estaré frente al televisor y con mi familia alentando a los muchachos, a los que quiero mucho, con los que estaré en las buenas y las malas. Sé que vamos a hacer un gran Mundial y le mando desde acá un fuerte abrazo al ‘profe’ Ramiro, porque él siempre ha creído en mí.

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