El más picante de ellos tiene nombre propio: Guus Hiddink, seleccionador ruso y de origen holandés, que contrario a lo que muchos pensarían, no está entre la espada y la pared porque al ex entrenador de Corea del Sur y Australia en los dos últimos mundiales no le importaría ser, futbolísticamente, “el traidor más grande” a su país, en caso de eliminar a los tulipanes.
Los holandeses son favoritos luego de la campaña perfecta en primera fase, donde vencieron a Italia, Francia y Rumania, pero el ejemplo de Portugal, que también llegó con favoritismo a segunda ronda y fue eliminado el jueves por Alemania, les prohíbe confiarse. El encuentro será orientado por el árbitro eslovaco Lubos Michel.