El grupo B, acaso el más abierto de todos en la Eurocopa, se definió fiel a esa naturaleza: en la última fecha, con emociones de ida y vuelta.
Para la jornada definitiva, Alemania, Portugal, Dinamarca y Holanda, integrantes de la zona, todavía tenían opciones de clasificar, más claras o remotas según el caso.
En el Metalist Stadium de Kharkiv, Portugal y Holanda, los que conservaban menos posibilidades, definieron su suerte.
Los holandeses no se guardaron nada, luego de las derrotas seguidas frente a Dinamarca y Alemania, y arrancaron ganando muy temprano, tal vez demasiado, con un gol de Rafael Van Der Vaart. Con el resultado, los de Bert van Marwijk estaban en cuartos, pues en el otro cotejo los teutones ganaban.
Sin embargo, los lusos no fueron inferiores al desafío y a los 28 la gran estrella apareció: picó perfectamente, adelantándose a una zaga que marcaba en línea y definió con sutileza. Cristiano Ronaldo marcaba el 1-1 y, ahora, los cuartos para su selección.
La tónica del encuentro fue esa, con los de Paulo Bento acercándose cada vez más al arco defendido por Maarten Stekelenburg.
En el otro encuentro, disputado en el Arena Lviv, los daneses habían logrado el empate, aunque el resultado no les servía para estar en la otra fase.
Pero entonces Cristiano Ronaldo volvió a aparecer cuando los alemanes estaban volcados al ataque, y liderando un contragolpe feroz —su modus operandi preferido (calco fiel de lo que sucede en el Real Madrid)— que él mismo comenzó, anotó el 2-1 con una definición fría, casi obstinada, dejando pasar a Van der Wiel de largo. La estrella reclamada aparecía para clasificar a su equipo.
Alemania venció, ya faltando diez minutos para el final, con gol de Bender, y selló su clasificación con un puntaje perfecto que al principio de la fecha no lucía tan claro (de hecho, dados los resultados, si los daneses se ponían 2-1 arriba, eliminaban a los alemanes).
Hoy, en la definición del grupo B, Italia e Irlanda (1:45 p.m. ambos choques) se enfrentarán en Poznan, en tanto que España y Croacia chocarán en Gdansk, conscientes de que un empate a dos tantos los clasificaría y eliminaría automáticamente a los italianos, que esperan salir vivos de la jornada.