Con Rionegro se preparó para la exigencia propia del profesionalismo, en Nacional vino a acostumbrarse a la presión, ya en San Lorenzo de Almagro supo lo que era marcar diferencia como extranjero, pero en el mismo instante en que se puso la camiseta del Inter de Milán entendió que la obligación era una sola: ganar o ganar.
Es así como después de 11 temporadas como nerazzurro, Iván Ramiro Córdoba suma casi igual número de vueltas olímpicas —lleva nueve—, pero ninguna es tan anhelada como la que empezó a vislumbrarse desde el pasado martes en la capital lombarda cuando el todopoderoso Barcelona caía en el San Siro, en la ida de la semifinal de la Liga de Campeones.
"Ahora es una sensación de que estás tan cerca, pero a la vez tan lejos del objetivo, que lo mejor es estar con los pies muy bien puesticos en la tierra, jugar el partido de vuelta y sacar el resultado que nos lleve a la final y ver aún más posible el sueño". Así son los sentimientos del zaguero colombiano que afloran en su charla con El Espectador, impregnados de optimismo e inmunes a cualquier exceso de confianza.
Inter volvió a dominar Italia, tras varios años a la sombra del Milan y Juventus, pero esa superioridad se ha venido evaporando en Champions, donde lo más lejos que había llegado en el nuevo siglo era la semifinal de 2003, que perdió para colmo con su eterno rival, el club rojinegro de Berlusconi.
Desde entonces la ilusión, que tras tantos tropiezos parece más bien obsesión, no se encendía como ahora y Córdoba no escapa a ella porque "nadie esconde que tenemos a favor nuestro un resultado muy positivo contra un equipo que es el candidato para ganar la Liga e iremos a Barcelona a dar todo lo que tenemos y más para llegar a Madrid".
El técnico José Mourinho lo ha repetido insistentemente durante la semana y el colombiano acepta que "debemos estar muy tranquilos, a pesar de los dos goles de ventaja, seguir con esa tensión de que vamos a enfrentar a un equipo que todo lo puede, como voltear un resultado tan desfavorable como ese por las dimensiones del campo, la motivación de remontar y lo que empuja la gente. Nos espera un partido distinto, pero de parte nuestra lo vamos a afrontar de la misma forma como lo hicimos en la ida".
Además de la victoria, los interistas lograron algo que parecía imposible, controlar a Lionel Messi, quien ni siquiera encarando pudo hacer daño. "No hay que confiarse porque si él no tuvo un buen partido fue porque mis compañeros hicieron un gran trabajo, empezando por (Javier) Zanetti, que lo conoce bien, pero no es fácil marcarlo y él lo hizo de la mejor forma, con el apoyo de los compañeros en una marca escalonada donde él no encontró espacios y se debilitó así su creación".
De visitantes cambian las condiciones, mas no el espíritu de lucha, ya que "haber eliminado al Chelsea en la fase anterior fue la demostración de que el Inter puede hacer daño en cualquier campo y así lo vamos a hacer en el Camp Nou porque ellos van a salir con la necesidad de arrollar, pero saben que si nos dan alguna ventaja, la vamos a aprovechar, ya que contamos con jugadores letales a la hora de definir".
Además resalta del club negriazul, "un equipo muy fuerte que en la cancha se para muy bien, que le concede poco a los contrarios e intenta mostrarse más fuerte y difícil, algo fundamental a la hora de enfrentar a un equipo como el Barcelona".
Será el cuarto encuentro frente a los de Guardiola en esta versión copera, ya que se vieron las caras en primera fase con un empate sin goles en San Siro y derrota en el Camp Nou por 2-0, justo el resultado que necesitan los catalanes para avanzar. "A cualquiera que llegue a jugar en ese estadio es algo que lo marca, pero de todas formas es una posibilidad muy linda que se tiene y como tal se debe aprovechar al máximo".
De superar el escollo catalán, la siguiente escala también será en España y hoy más que nunca anhela estar en el Santiago Bernabéu el próximo 22 de mayo. Por eso ya sus noches se encuentran en blanco, al ser un convencido de que "el que no sueña difícilmente se le realiza algo hermoso y siempre he anhelado algo así tan importante".
La cita con la historia está ahí no más y con un agregado nada despreciable: la triple corona, ya que aparte de la Champions, el Inter está a cuatro jornadas de su quinto Scudetto consecutivo y disputará la final de la Copa Italia frente al Roma el próximo miércoles, algo que "no es fácil porque estamos afrontando los tres torneos de la mejor forma y esto trae un desgaste, pero igual seguimos luchando para lograr algo tan anhelado para todos nosotros y la familia interista en sí, aunque debemos tener mucha determinación porque cada encuentro en estas semanas son finales y nos estamos jugando todo".
A su vez es "consciente de que en este momento los titulares son Lucio y Samuel y estoy a disposición del técnico para cuando él determine que puedo darle una mano al equipo. Estamos en todas las competencias a pleno ritmo y se debe estar pendiente del momento en que lo requieran a uno porque todo el que juega en estas circunstancias debe dar el mismo aporte de los que vienen actuando".
Sensatez le sobra a Córdoba, quien por esas ironías de la vida quiere estar el próximo mes en el estadio que pudo ser su casa, porque en diciembre del 99 eran Real Madrid o Inter sus destinos y él se inclinó por el negriazul, con el que no se cansa de celebrar, pero ahora va por la conquista de Europa y a Iván está que le Liga.