James Rendón descubrió el atletismo en el colegio, en unos juegos interescolares. Todos corrían, corrían mucho, y a Rendón le iba bien en eso. El profesor de educación física, Giovanni Castro, lo vio y supuso que podía tener algún futuro. Hizo bien.
Nacido en Fresno, un municipio del departamento de Tolima, Rendón continuó por el sendero descubierto en la escuela participando en distintos campeonatos, y luego de uno en Bucaramanga inició entrenamientos de lleno. Ya había descubierto la marcha, disciplina que vivió desde aquellos intercolegiados. “En la carrera, la verdad, no me fue muy bien”, recuerda.
Luego del Suramericano Sub-23, celebrado en Buenos Aires, Rendón clasificó a la Copa Mundial de Marcha, en La Coruña, España. El puesto 35 no le impidió participar un año después en el Sudamericano de mayores, en São Paulo, ganar la prueba de marcha y lograr su derecho a estar en los Juegos Olímpicos de Pekín, en 2008. Un camino de vértigo.
“Fue la experiencia de estar muy lejos”, dice. “Estar en una cultura totalmente diferente a la nuestra”.
Terminadas las justas, Rendón comenzó otro ciclo olímpico. Arrancó con un segundo puesto en la Carrera Panamericana de Marcha, fue quinto en los Suramericanos de Buenos Aires y finalizó en el 19 lugar en el Mundial, ese mismo en el que Luis Fernando López se colgó el bronce. Sin embargo, en los últimos Panamericanos, los de Guadalajara, la historia fue ligeramente distinta.
Tras la gloria orbital, Luis Fernando López llegaba con la aureola de favorito. Pero —rompiendo los pronósticos—, Rendón marchó firme y casi imperturbable y se llevó la medalla de plata, seguido de López. Aquellos fueron, para Colombia, unos juegos generacionales: así como Jossimar Calvo superó a Jorge Hugo Giraldo, maestro en gimnasia, el tolimense lo hizo con quien le dio un nuevo aire a la marcha en el país.
“Eso fue muy importante, porque estábamos trabajando para unos buenos Panamericanos, y lograrlo fue un sueño cumplido. Igual con Luis Fernando llevamos una buena relación, y gracias a las puertas que él ha abierto, hay otro concepto de la marcha en el país, porque preguntaban antes solamente por México o Ecuador, y de un tiempo para acá Colombia ha sobresalido”.
Para Londres, los segundos Olímpicos de su carrera, Rendón espera superar todo lo anterior. Aunque entiende que aún podrían quedarle otras justas, cree que estas pueden ser definitivas. No obstante, el marchista evita cualquier augurio, cualquier pálpito distinto al esfuerzo innegociable de ese próximo 4 de agosto.
“Lo que sé”, dice, “es que vamos a dejarlo todo, vamos a hacer un trabajo muy bueno, no dejaremos nada para darlo en otro momento, eso vamos a hacer. No quiero estar dentro de un lote, porque estamos preparados con la misión de ganar”.
Desde luego, es inevitable preguntarle por Luis Fernando López, otro colombiano que estará presenta en la prueba de los 20 km marcha.
Rendón es amable. “Cada uno ha tenido su preparación, con su entrenador, y ese día los dos buscaremos lo que más le convenga a cada quien”, resume.
Para concluir: “Es lo mejor”.
Entonces la única profecía posible es el verso del poeta español Antonio Machado, que escribió, en la estrofa 29 de sus Proverbios y cantares, aquella sentencia archiconocida: “caminante, son tus huellas/ el camino, y nada más;/ caminante, no hay camino, se hace camino al andar”.
Eso parece saberlo Rendón, que da cada paso como si se tratara del último.