El doble aviso del Tout Puissant Mazembe congoleño, al eliminar primero al campeón de la Concacaf, el Pachuca de México, y luego despachar al que levantó la Libertadores de este año, Internacional de Porto Alegre, le imprimió más presión al estreno este jueves del Inter de Milán en la semifinal del Mundial de Clubes de Abu Dabi.
El actual monarca europeo llegó a los Emiratos Árabes con la obligación de título y más ante los pobres resultados en la liga italiana (es séptimo en la clasificación, a 13 del liderato), por lo que su duelo ante el Seongnam Ilhwa de Corea del Sur en el Zayed Sports City no admitía un resultado distinto al de la victoria.
Anhelo que empezó a tomar visos más temprano de lo imaginado gracias al tanto de Dejan Stankovic al tercer minuto de juego, aunque la sonrisa desaparecería casi de manera instantánea en el rostro del técnico Rafa Benítez, cuando en acción seguida el holandés Wesley Sneijder dejaba la cancha por lesión para darle paso a Thiago Motta.
Igual el Inter supo administrar la ventaja y no les dio oportunidad alguna a los asiáticos, que a pesar de la superioridad del rival, lo intentaron y uno de los más insistentes fue el colombiano Mauricio ‘Mao’ Molina, quien disputó todo el encuentro y hasta tuvo un choque con su compatriota Iván Ramiro Córdoba, el cual también jugó los 90 minutos junto al brasileño Lúcio en el fondo del club italiano.
Luego con gritos argentinos, el nerazzurro sentenció el partido, ya que Javier Zanetti y Diego Milito se reportaron en el marcador y el 3-0 selló el tiquete a la final, la cual disputarán este sábado frente a la revelación del Mundial (2:00 p.m, Fox Sports).
“Siempre he dicho que cuando estamos completos, somos un equipo muy fuerte. Se vio en el campo que teníamos ganas de ganar y así lo hicimos”, reconoció el capitán del equipo, autor del segundo tanto, que quiso dedicarle a su familia que le acompaña en el sureste del Golfo Pérsico.
Por su parte, el entrenador Benítez se mostró satisfecho por la victoria, pero advirtió que para ser campeón del mundo deberá superar a “un dificilísimo equipo que ha merecido llegar donde ha llegado y al que no será sencillo ganarle”.