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La batalla de Boyacá

El técnico del Magdalena, Arturo Boyacá, asumió para el segundo semestre con el objetivo de ascender al 'Ciclón' y ya dio el primer paso.

09 de noviembre de 2010 - 05:52 p. m.
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Cuando viajó a Alemania en junio pasado, lo hizo avalado por la Federación Colombiana de Fútbol y con permiso de Santa Fe, donde se desempeñaba como asistente técnico de Germán González, pero a su regreso, de poco valió el certificado internacional de entrenador otorgado por los teutones.

Ya ‘Basílico’ había dejado el banquillo albirrojo y en consecuencia Arturo Boyacá pasaba a engrosar la ya amplia lista de desempleados, aunque no tuvo tiempo ni de pasar hojas de vida porque el Unión Magdalena, ante un mal comienzo en el segundo torneo de la B, eligió al bogotano para cambiar el rumbo.

Y con Boyacá ‘El Ciclón’ ha vuelto a soplar con fuerza e ilusión, al punto que en la primera jornada de los cuadrangulares semifinales de la Primera B le demostró al Itagüí, el mejor del ascenso durante el año, que el Eduardo Santos es un templo del fútbol colombiano y como tal, no cualquiera lo profana.

¿Qué lo motivó a asumir en el Unión?

Dirigir este equipo es apasionante y por su historia y contenido cultural, es un honor estar en esta plaza, entendiendo claramente que las expectativas de volver a la A eran prioridad para los directivos, quienes al igual que los jugadores, tienen el compromiso de trabajar para que el equipo ascienda.

¿En nómina encontró más de lo que esperaba o cuenta con lo justo?

Santa Marta es un polo de desarrollo del fútbol nacional, salen jugadores permanentemente, así que contamos con una buena base de jugadores samarios. Adicional a ellos, unos de Barranquilla y también gente de cierta experiencia, lo cual ha permitido conformar un buen grupo, cuyo deseo es el de devolver al Unión al lugar que le corresponde: la máxima categoría.

¿Cuál es su sello en el equipo?

Luchamos permanentemente porque el equipo sea fiel al estilo de juego de buen trato de pelota, porque durante años se acudió a la furia samaria para justificar lo que implica tener un fútbol de temperamento y fuerza, pero a través de la metodología de trabajo se logró unir la estética para que el equipo juegue bien, guste y gane.

¿El Eduardo Santos volvió a ser un fortín?

Esta plaza históricamente ha sido fuerte para los rivales y cualquiera que venga a Santa Marta sabe que no es fácil, así que es una ventaja que hay que hacer valer a través del fútbol que el equipo viene haciendo.

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¿Vencer al favorito en el debut les demostró que se puede?

Desde luego que sí, sabíamos de antemano que empezar de locales y con la expectativa de título obligaba a vencer a Itagüí, y aunque nos sorprendió el comportamiento del árbitro, creo que acá debe ganar la equidad futbolística y el que se imponga lo haga con argumentos legales y futbolísticos.

¿Le dejó dudas el arbitraje?

Muchas. Sancionó un penalti en contra que nunca existió, expulsó a un jugador nuestro al minuto 15 del primer tiempo y en muchas jugadas inclinó la cancha a favor del rival, así que nos tocó recuperar la disciplina del grupo para que no se saliera de casillas.

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¿Ante la decepción de Júnior y Cartagena en la A aumenta la responsabilidad del Unión por ascender?

La presión nos la generamos interiormente. Santa Marta es un patrimonio futbolístico del país y con este grupo y el respaldo de una afición ávida de triunfos podemos hacer realidad el sueño de ascender.

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