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La confesión de Pascua

Mientras este viernes más de 20 mil competidores corren la Maratón de San Silvestre, en España se revelan detalles de la Operación Galgo, en la que están involucrados reconocidos deportistas.

30 de diciembre de 2010 - 05:22 p. m.
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Manuel Pascua, entrenador de atletas, es detenido el jueves 9 de diciembre. Así empieza la Operación Galgo. En el registro de su domicilio, la Guardia Civil halla, entre otros efectos, un calendario en el que algunas fechas aparecen señaladas con una x además de varias siglas. Interrogado por los agentes al respecto, responde. “Cada folio corresponde con la planificación de dopaje para cada tipo de prueba de atletismo, dirigido a los atletas que él entrena”, resume el expediente, en estilo indirecto, en un documento incorporado al sumario y al que ha tenido acceso El País.

En su declaración y según los agentes, el técnico Pascua reconoce que dopaba a varios de sus atletas. Fuentes jurídicas consultadas aseguran que es “muy probable” que Pascua —imputado por un delito contra la salud pública penado con entre seis meses y dos años de cárcel— se retracte de sus palabras ante la juez que instruye la causa.

Las siglas esconden, presuntamente, la identidad de conocidos atletas españoles. Por ejemplo, A15 se emplearía para Nuria Fernández; B15-30, para Reyes Estévez; y B8B para Eugenio Barrios, según la Guardia Civil, que entiende que las letras y los números se corresponden con nombres y distancias.

Conversaciones telefónicas

La Guardia Civil sometió a Pascua a un férreo marcaje. Interceptó muchos mensajes de texto, de llamadas a móviles y de conversaciones que acabaron en su teléfono particular tras haberse iniciado en teléfonos fijos de la residencia Blume.

Un día, por ejemplo, el técnico escucha una voz alarmada. “Cuenta que le van a hacer un control, que anoche se puso un parche y que no sabe cómo va”, resumen la conversación los agentes, que añaden en sus observaciones el dato de que el interlocutor de Pascua tiene acento de “hombre africano”. El técnico lo tranquiliza. Hablan de si en realidad se ha puesto un parche, probablemente de testosterona, según los investigadores, o una crema. Pascua, según la transcripción de la Guardia Civil, pregunta cuándo se puso el parche, si se lo administró medio o entero y lanza su receta: “Bebe agua a barullo para que esté bien diluido, entrénate lo más posible, no pasa nada porque han pasado ya 24 horas”.

Pascua recibe luego una llamada de María José Martínez, su esposa, también entrenadora. “Francis me ha llamado acojonado porque le ha tocado control hoy”, le cuenta. La Guardia Civil intenta demostrar que el hombre de la voz africana es Francis Obikwelu, portugués de origen nigeriano y oro europeo de 100 metros en 2002 y 2006 y de 200 en 2006. “Con lo nuestro no tiene ningún problema”, se dice la pareja de técnicos.

Es dudoso que Pascua siga recibiendo ahora las llamadas que le atribuyen los agentes. Pasa sus días preparando a un grupo de jóvenes atletas en el polideportivo de Valle de las Cañas, en Pozuelo, durante las frías mañanas de invierno. Ahí se pasea como siempre, con su sombrero, su perilla y su chaleco de pescador. Probablemente ya no le suene el teléfono. No, al menos, como aquel día en el que lo llamó la fondista Herzog, deseosa de éxitos, y mantuvieron el siguiente intercambio de palabras: “Herzog quería ponerse EPO para ser campeona de Europa. Manuel le dice que tiene un amigo que la podría aconsejar, pero que EPO no porque eso daba positivo. Le dice que lo único que no da positivo es el dopaje sanguíneo. Manuel le facilita el teléfono de Alberto León”, un ex ciclista de mountain bike al que la Guardia Civil considera el presunto conseguidor de la trama y al que detuvo junto a Pascua la mañana del pasado día 9.

El escándalo llegó este jueves al barrio madrileño de Vallecas, cuando arribó la presuntamente implicada en esta Operación Galgo, Nuria Fernández, campeona de Europa de 1.500 metros. Se negó a hacer comentarios a los cientos de periodistas que la esperaban. “Soy Nuria Fernández y he venido a correr la San Silvestre, preguntadme lo que queráis sobre esto. De lo otro estoy cansada”.

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