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La gloria es Internacional

Iván R. Córdoba se convirtió en el primer colombiano en ganar el torneo de clubes más importante del mundo.

22 de mayo de 2010 - 05:01 p. m.
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Siguiendo al pie de la letra el libreto que escribió el técnico José Mourinho, el Inter de Milan venció este sábado 2-0 al Bayern Munich alemán en el estadio Santiago Barnabéu de Madrid y conquistó la Liga de Campeones de Europa, el torneo de clubes más importante del mundo.

Los nerazzurris, que habían ganado ese mismo título en las ediciones de 1963-64 y 1964-65 igualaron en número de coronas al Barcelona español y al Manchester United inglés, mientras que el Bayern se quedó con cuatro, las mismas del Ajax de Holanda. Real Madrid (9), Milan (7) y Liverpool (5) son los equipos más galardonados.

A pedir de boca

El partido, que no tenía un claro favorito antes del pitazo inicial del árbitro inglés Howard Webb, comenzó muy cerrado y con pocas apariciones en las áreas.

Pero a los 34 minutos un saque largo del arquero Julio César fue bien recepcionado por el argentino Diego Milito, quien hizo una pared con el holandés Wesley  Sneijder y definió con maestría ante la salida del  cuidapalos bávaro Hans-Jorg Butt.

Con la ventaja en el marcador, el Inter se dispuso entonces a interpretar el papel que mejor le queda: el de equipo metido en su campo, ordenado, disciplinado, prácticamente infranqueable y letal a la hora de contragolpear.

Y mientras los campeones de Italia hacían valer la veteranía de sus jugadores, ninguno de  ellos italiano, el Bayern pagó cara la inexperiencia de algunos  de  los suyos, mucho menos acostumbrados a duelos tan decisivos.

Y eso que en el complemento los teutones tuvieron otra actitud y salieron a pelear el partido. No habían pasado aún los primeros 60 segundos y el joven Thomas Muller recibió un preciso pase de Ivica Olic, pero no pudo superar al arquero Julio Cesar, quien respondió cuando fue exigido y confirmó que es el mejor del mundo en su puesto.

Poco a poco el Bayern se montó en el compromiso y estuvo a punto de anotar con el holandés Arjen Robben, el turco Hamit Altintop y el propio Muller, pero el Inter no varió su estilo de juego.

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Hasta que llegó el puntillazo, a los 24 minutos. Otra vez Milito, la gran figura del partido, recibió un balón en campo rival, enfrentó al defensa  belga Danny Van Buyten y lo eludió con un doble amague impresionante. Ya en el área, enfrentó a Butt y lo batió con un remate suave al rincón izquierdo del arco alemán.

De ahí en adelante todo fue fiesta para los hinchas italianos, mientras José Mourinho, con autoridad, les exigía concentración y entrega a sus jugadores, con la misma vehemencia con la que le pidió hace casi tres años al presidente interista Masimo Moratti, que le diera carta libre para hacer lo que quisiera en el club. El dirigente accedió al contratarlo y hoy cosecha los frutos, pues su equipo, con un estilo discutido y poco encantador, es el mejor del Viejo Continente.

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En el tiempo de descuento, Mourinho le hizo un homenaje a los pocos futbolistas italianos de su plantilla y permitió el ingreso de Marco Matterazzi, quien reemplazo a Milito, el rey de la noche.

No hubo tiempo para más. El argentino Javier Zanetti, capitán del equipo,  celebró su partido 700 con el Inter  recibiendo la Orejona, de manos del presidente de la Uefa, Michel Platini, mientras el colombiano Iván Ramiro Córdoba festejaba a su lado, porque es uno de los más antiguos en la plantilla.  El antioqueño fue vital en la temporada, así no haya jugado los últimos partidos de la Champions. Además, ha sido uno de los pilares de una de las décadas más exitosas en la historia del club de Milán.

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“Estoy muy feliz. Haber jugado habría sido sensacional, pero el equipo estaba muy bien parado y realmente no tuvo apremios atrás. Se lo dedico a todo Colombia, a mi familia y a toda la gente que me ha apoyado en mi carrera”, dijo Córdoba con lágrimas en los ojos, mientras caminaba envuelto en la bandera tricolor,  la misma que llevó con orgullo en los festejos de la liga italiana y la Copa Italia, torneos que completan la tripleta interista.

Lágrimas, abrazos y aplausos invadieron en impecable terreno del Bernabéu, que será, según la prensa madridista, el próximo destino del polémico Mourinho, un técnico prepotente y antipático, pero sin duda sagaz y astuto a la hora de plantear los partidos. El sábado, su estrategia fue impecable   y con ella superó de lejos a uno de sus maestros, el holandés Louis Van Gaal.

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Eu Inter, con un muro defensivo que siempre respaldó el trabajo de sus volantes y con la efectividad de Milito y la entrega de Samuel Eto’o, tocó el cielo con las manos y alcanzó merecidamente la glorias tras dejar en el camino al Chelsea inglés, el Barcelona y el Bayern, resignado finalistas que aunque jugó buenos partidos, en la final fue inferior a lo que se esperaba de él.

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