Dicen que las cosas se parecen a su dueño y así Ricardo Rozo sienta que la selección femenina juvenil de fútbol le pertenece a Colombia y no a él, el equipo sensación del Mundial en Alemania tiene mucho de él para explicar por qué ya está en semifinales y quiere bañarse en oro.
Seriedad, compromiso, disciplina y sobre todo fe, mucha fe, es lo que el técnico bogotano ha intentado predicar a través del ejemplo. Y sus dirigidas, o niñas como las llama él, sí que le siguen y son rebeldes por una causa: el amor irrestricto hacia la camiseta que defienden.
¿Le ha sorprendido esta campaña en el Mundial?
Obviamente es muy grato todo lo que estamos viviendo, es una hermosa alegría la que durante este último tiempo hemos tenido con las niñas, pero considero que es parte de lo que nos propusimos como meta. Desde que se supo que íbamos para Alemania, nos reunimos en el propio camerino del Alfonso López de Bucaramanga y nos propusimos entrenar más fuerte y no pensar en venir únicamente a competir. Dijimos: vamos a pensar en ganar y prepararnos de forma tal que los resultados se den para Colombia y darle así una gran satisfacción al país.
¿En qué se basa la fortaleza de la selección?
En el trabajo serio y elaborado, porque ellas siempre han demostrado compromiso, actitud, determinación, son muy valientes, salen a jugar con mucha personalidad y actitud en cada partido que enfrentan.
Varios de esos valores se les han reclamado por momentos a los hombres en distintas categorías, ¿Por qué sus dirigidas los tienen?
Este es un equipo que cree y confía en el Señor y en su respaldo, lo cual hace que el amor hacia su camiseta sea muy grande, al punto que ha superado cualquier obstáculo con tal de hacer de un equipo como éste, una verdadera familia.
¿Cómo hizo para que el equipo no decayera tras el revés con Alemania?
Rescato la fe de las niñas, porque nos reunimos tras el partido y a pesar de estar cabizbajos, concluimos que eso no podía ser un revés sino una oportunidad, así que le cambiamos la perspectiva a la derrota y la convertimos en una razón para seguir creyendo y les recordamos que eran buenas y capaces de salir adelante. Les dije además: tienen el resto del día para que hagan su duelo y si alguna está triste y quiere llorar, hágalo hoy, porque no hay tiempo mañana, ya que debemos pensar en Costa Rica, en ganarle y por tres goles. Gracias a Dios en la práctica siguiente la dinámica volvió a ser la de siempre y los resultados están ahí.
¿Era necesaria esa derrota?
En los planes no estaba perder como perdimos, planteamos un juego para contrarrestar el poderío alemán y era el de sacarles el balón, jugar a nuestro ritmo, ser muy ordenados en ataque pero cuidándonos mucho en defensa. Lamentablemente eso no se cumplió y el golpe fue fuerte, pero el carácter de ellas fue probado en ese momento, porque les dije: ‘en este tipo de situaciones es donde sabe de qué se está hecho’, y ellas superaron ese bache con actitud, tanto que el objetivo sigue tan claro como antes de llegar a Alemania.
¿Por qué cuando se parte sin mucha expectativa los resultados aparecen?
El fútbol femenino sigue siendo incipiente en Colombia, somos todavía una novedad. Con o sin prensa, el objetivo siempre ha sido el mismo: sacar el resultado. Con todo el respeto hacia los medios, ellas no están pendientes de que llegue alguien a hacerles una nota, sólo están deseosas de competir y darle un título mundial al país, ese es el motor que tienen.
Igual tanto elogio, por más merecido que sea, podría desestabilizarlas…
El control en la concentración lo hemos intentado mantener antes, durante y después. El sábado les dije que se gozaran la victoria, pero en la noche se les insistió en que Suecia era una página que quedaba escrita y que ese ya no era el rival. También ha sido importante que entiendan que el coartar ciertos privilegios, como la internet a ciertas horas no más o la restricción en llamadas o visitas, es necesario y no un capricho. Todos extrañamos nuestras casas, pero sopesamos la situación que vivimos y le damos todo el valor a esta oportunidad que Dios nos ha regalado.
¿Esperaba a Estados Unidos en semifinal?
En los primeros minutos pensé que Estados Unidos pasaría porque era superior y tuvo cómo meter más goles, pero este fútbol es así y en los penales las nigerianas no fallaron y si bien había un poquito más de información de las norteamericanas, ya analizamos a nuestro rival desde lo táctico y técnico, también sabemos de sus jugadores importantes y nos toca ocuparnos de ellas.
¿No hay que considerar lo físico por el biotipo de las africanas?
Eso es algo que hemos afrontado a lo largo del torneo, somos un equipo pequeño mirando el promedio de peso y estatura, así que no nos aterra ese aspecto. Nigeria será como la mayoría de rivales, bastante atlética, de fuerza y choque, ya sabemos que en la talla estamos por debajo, pero así como basan su poder en lanzar en largo y pelear el balón en el área rival, nuestro patrimonio es la técnica y ese privilegio que tenemos es un argumento que debemos aprovechar sabiamente.
¿Ahora que se está más cerca de la gloria la ambición aumenta?
Antes que ambición, es el deseo de hacer patria. No menospreciamos a nadie, hemos sido muy respetuosos de nuestros rivales, pero todo esto lo afrontamos como una oportunidad para engrandecer a Colombia. Llevo cinco años soñando con esto, desde que empecé a trabajar con fútbol femenino en rendimiento. Siempre le pedí al Señor que me permitiera ganar un Mundial y las niñas lo están dando todo para lograrlo. De lo único que hablamos es de ser campeones, soñamos con eso y vamos a hacer todo lo posible para que así suceda.