Llamarse Diego Armando Maradona tiene sus privilegios. Con la mala campaña que ha hecho al frente de la selección de fútbol de Argentina, a cualquier otro técnico ya lo habrían licenciado, pero a él le aguantan eso y más.
También porque en ese país a los ídolos los cuidan y los protegen, incluso más de lo que se merecen. Sin embargo, está claro que para el mejor futbolista albiceleste de la historia el margen de error es cada vez menor, pues una cosa es que el equipo que dirige no juegue a nada y se clasifique con dificultad para el Mundial de Sudáfrica, y otra que deje por fuera del evento a la nación que más vive y se apasiona con el fútbol.
Sobre todo porque el D10s del fútbol argentino no se cansa de desafiar a sus detractores. A dos fechas del final de la eliminatoria, cuando más necesita trabajar, pensar y recomponer el rumbo de su equipo, tomó la decisión de abandonar su puesto e irse al norte de Italia para someterse a un tratamiento para adelgazar.
Julio Grondona, presidente de la AFA, dijo que está molesto por la partida del entrenador y le pidió a Carlos Salvador Bilardo, director deportivo de la selección, que intervenga en el proceso momentáneamente y siga con detenimiento a los jugadores que actúan en Europa para que defina la planificación para los próximos compromisos ante Perú y Uruguay. El propio Bilardo, técnico campeón mundial en 1986, expresó su preocupación , pero advirtió que “Diego es el que manda acá. Si me pide una opinión, se la doy, si no, me quedo callado”.
Para completar, Pelé, con quien Maradona se disputa el cetro como mejor futbolista de la historia, lo cuestionó ayer, en una rueda de prensa que concedió en Madrid y en la que sus tradicionales respuestas políticas lo dejaron muy bien parado ante los medios españoles: “La gente discute si Pelé o Maradona, pero D’ Stéfano es para mí el mejor, era mucho más completo. Maradona fue un gran jugador, pero no pateaba bien con la derecha y no hacía gol de cabeza. El único gol de cabeza importante que marcó fue con la mano”.
Y aunque no quiso responsabilizar a Maradona de la mala situación de la selección argentina, sí habló de su falta de experiencia en los banquillos. “Él no tiene mucha culpa, porque todos sabíamos que había entrenadores con mayor trayectoria. Era una gran oportunidad para aprender y seguir una nueva carrera. No quiero correr ese riesgo, porque nunca sabes qué puede pasar, pero Maradona arriesgó y está pagando el precio”, comentó.
¿De la gloria al infierno?
Desde que asumió como técnico de la selección argentina, en noviembre de 2008, Maradona ilusionó y comenzó un idilio con la afición, la que esperaba que reeditara en los banquillos lo que hizo en la cancha. Y su equipo venció a Irlanda y Francia en partidos amistosos, antes de golear 4-0 a Venezuela, en su debut oficial por la eliminatoria suramericana. Pero el desencanto llegó cuando los albicelestes cayeron humillados 6-1 ante Bolivia en La Paz. Luego le ganaron con dificultad a Colombia y después perdieron 2-0 ante Ecuador, 3-1 frente a Brasil y 1-0 con Paraguay, para descender a la quinta posición.
“Quédense tranquilos, que vamos a ir a Sudáfrica”, les dijo Maradona a los periodistas antes de partir hacia Europa, no sin antes anunciar una “cirugía total” para los choques eliminatorios y el amistoso del 30 de septiembre ante Ghana.
El máximo ídolo de los argentinos está en problemas, pero espera recuperarse y salir bien librado, como lo ha hecho otras veces en las que sus seguidores han pasado por alto sus errores. Eso sí, por más que lo quieran, una eliminación no le podrían perdonar.