A pesar de que Millonarios arrancó perdiendo ante el Atlético Huila en la Liga Postobón, este semestre pinta muy bien. Y no porque el equipo vaya a pelear el título, sino porque el club consolidará su proceso de reestructuración administrativa.
En pocos días, la Superintendencia Financiera expedirá una resolución que autorice a la sociedad Azul y Blanco a captar recursos masivamente y comenzar su democratización.
“Vamos a poner a la venta siete mil acciones, a un costo de $100.000 la unidad. Los hinchas podrán comprar solamente una y esperamos así conseguir por lo menos tres mil socios para cumplir con los que exige la Ley del Deporte y poder obtener el reconocimiento deportivo, pues eso es lo único que nos falta”, explica José Roberto Arango, presidente de Millonarios, quien asegura que ya está montada toda la logística para recibir a esos nuevos inversionistas.
“Habrá una breve promoción y socialización del proyecto y luego la etapa de venta bajo la premisa de que al primero que llega se le atiende. Habrá unas bases de datos que nos permitirán saber con certeza quién está comprando”, agrega el dirigente paisa, no sin reconocer que el proceso fue mucho más largo y ‘culebrero’ de lo que esperaba.
“Todo cambio es traumático, pero había que hacerlo para sacar al club adelante. Millonarios ya se vendió, está vendido, los dueños son los promotores (que se comprometieron a pagar $24 mil millones y asumieron los gastos de funcionamiento del club desde julio del año pasado). A ellos se unirán los nuevos socios que lleguen con esta primera emisión de acciones. Lo que estamos es radicando ese trámite, aunque hemos tenido muchos tropiezos”, dice Arango.
El directivo sostiene que “en el club hay una filosofía de cambio. Esta era una empresa muy informal y la hemos formalizado. Hoy aquí se paga, se está al día. Se han reducido los gastos laborales. Ahora hay una oficina más pequeña, cambiamos la manera de contratación. Así esas cosas no se vean reflejadas en los resultados deportivos, son la base para un gran futuro”.
Lo que está haciendo, asesorado por un prestante grupo de profesionales en distintas áreas, encabezados por el exministro Camilo Ospina y la abogada Claudia Álvarez, es cumplir con todos los requisitos de ley para que, una vez se tenga el reconocimiento deportivo, la marca Millonarios, la ficha de Dimayor y los derechos deportivos de los jugadores queden a nombre de Azul y Blanco S.A.
“En ese momento los promotores y los otros inversionistas se reunirán y nombrarán su nueva junta directiva. Ahí termina mi trabajo, pero comienza el proceso de capitalización y consecución de más recursos, para lo que hay mil cosas por hacer, pues no se puede vivir de las taquillas. Todo eso se comenzará a hacer en su debido momento”, asegura Arango, quien prefiere no mirar hacia atrás, “porque acá hemos tenido apoyo de todo el mundo, del gobierno, el anterior y el actual, de los hinchas, de los inversionistas y de los medios de comunicación”.
Dice además que la manera de blindar el proceso ha sido “poner todo sobre la mesa, hacerlo de manera pública y transparente, cumplir con paciencia las exigencias de las entidades de las que necesitamos avales y autorizaciones. Está claro que el fútbol no es viable, pero queremos volverlo viable y para eso hay que generar confianza y credibilidad. Les ofrecimos el equipo a todas las grandes empresas de Colombia y no hubo una oferta buena. Colpatria lo pidió en arrendamiento, que no era lo ideal. Hasta que apareció un grupo de inversionistas que se la jugó por Millonarios. Con este proyecto estamos abriendo una brecha para los demás clubes del país”.
Con respecto a los antiguos socios de Millonarios y el dinero que ha entrado, explicó: “Con esa plata, que se puso en una fiducia, se cancelaron algunos pasivos, impuestos, fiscales y parafiscales, ICBF, pleitos perdidos, etc. Los anteriores dueños tienen que buscar otro nombre para su entidad, se quedan con los derechos sobre el lote Fontanar, con $900 millones que hay en cartera y con un pasivo de obligaciones extemporáneas y Ley 500 que debería cubrirse con la venta del lote, aunque nadie puede garantizar cuánto cueste ese terreno mientras no se conozca el Plan de Ordenamiento Zonal”.
En todo caso, “los hinchas deben estar listos para invertir en un nuevo Millonarios. Recibirán un reconocimiento especial por ser socios fundadores y tendrán un activo que saldrá a bolsa y que seguramente costará mucho en el futuro próximo”, sentenció.
Angulo, último refuerzo
El volante ofensivo risaraldense Jefferson Angulo, de 24 años, fue presentado el jueves como último refuerzo de Millonarios para la temporada 2011.
El jugador estaba en el club Bakú, de Azerbaiyán, y es profesional desde 2004. Ha pasado por Deportivo Pereira, Atlético Nacional y dos clubes brasileños de segunda división.
“No puedo decir que soy la solución de gol. Vengo a trabajar y con la ilusión de triunfar en Bogotá. Aún me falta en la parte física. Hice la pretemporada en Azerbaiyán, pero se presentaron algunos problemas y decidí regresar al país”, dijo el undécimo refuerzo para el equipo que dirige Richard Páez.
Angulo se considera un futbolista “rápido, habilidoso, fuerte en el uno contra uno y que va siempre hacia al frente, con la combinación perfecta de en algún momento tener la habilidad para hacer un pase o para driblar y acercarme al arco rival”.
El lunes pasado también fue presentado el atacante Norman Cabrera, de 21 años, goleador en el balompié venezolano con el Trujillanos y quien firmó contrato por un año con opción de compra.
Ellos no estarán en el partido del próximo domingo ante el Cúcuta, 5:30 p.m. en el estadio General Santander de la capital nortesantandereana, pero ya trabajan normalmente con el resto del equipo, que espera recuperarse de la derrota 3-2 ante el Huila en El Campín. “Los jugadores están tocados, pero seguro van a reaccionar”, señaló el técnico Páez.