El 16 de mayo partí hacia el campamento 2 con el portugués Joao García. Tenía pactado un intercambio con un grupo de vascos; yo podría utilizar su carpa en este campo a cambio de ellos poder utilizar la que me dejó mi compañero Wilke en el campamento 4.
Descansé una noche allí a 6.800 m para subir al día siguiente al campamento Makalú La a 7.400 m. Al día siguiente decidimos que nuestra salida hacia la cumbre sería a la una de la mañana. Cuando estábamos a 7.900 m. Nell decidió devolverse, así que continué solo. Como a las 10 a.m. no veía claro mi ascenso. Me refugié en una grieta y utilicé mi teléfono. Escuché, pensé, sentí y continué escalando hasta los 8.000 m. Me sentía incómodo y supe que el rumbo que debía tomar iba hacia abajo y así lo hice.