Armand Duplantis no para de sorprender al mundo. El sueco volvió a inscribir su nombre en la historia al establecer un nuevo récord mundial de salto con pértiga con una marca de 6,29 metros, superando en un centímetro el registro que él mismo había fijado el pasado 15 de junio en Estocolmo.
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El campeón olímpico de 25 años lo consiguió en su segundo intento, tras superar primero los 6,11 metros, y suma ya trece plusmarcas universales desde que en febrero de 2020 arrebató el récord al francés Renaud Lavillenie con un salto de 6,17 metros en Torun.
Desde entonces, ha ido elevando el listón en una secuencia impecable: 6,18 en Glasgow 2020; 6,19 y 6,20 en Belgrado 2022; 6,21 en Eugene 2022; 6,22 en Clermont 2023; 6,23 en Eugene 2023; 6,24 en Xiamen 2024; 6,25 en París 2024, que le dio el oro olímpico; 6,26 en Chorzow 2024; 6,27 en Clermont 2025; 6,28 en Estocolmo 2025 y ahora 6,29 en Hungría.
Incluso su marca dorada de los Juegos Olímpicos de París duró apenas unos meses antes de ser superada por él mismo.
El método Duplantis
Esta regularidad histórica no es fruto del azar ni de la simple acumulación de talento, sino de un método de entrenamiento y una técnica tan depurados que han convertido a Duplantis en un caso único en el atletismo moderno.
Su forma de saltar está diseñada como una secuencia coreográfica, donde cada fase se ejecuta con precisión milimétrica y sin concesiones al error.
En el in-run, desde el primer paso, busca máxima explosividad con postura erguida, generando la energía que necesitará en la batida. En la carrera, todo es cuestión de ritmo: no se trata de correr más rápido que nadie, sino de llegar al punto exacto de batida con la velocidad ideal y bajo control. En el impulso y la inversión, clava la pértiga y reacciona de inmediato, ejerciendo presión sin bloquear los brazos, para luego recogerlos y colocarse paralelo a la pértiga lo antes posible, maximizando altura. Finalmente, en el paso sobre la varilla, el objetivo es pasar limpio, evitando el contacto con movimientos precisos de brazos y pecho.
El trabajo fuera de la pista es igual de meticuloso. Duplantis entrena seis días a la semana con un enfoque multidisciplinario que mezcla la preparación de un velocista, un saltador de longitud y un gimnasta.
La velocidad es la base: sus sprints son cortos e intensos, desde 30 hasta 50 metros, incluyendo repeticiones en cuesta, con trineos de resistencia o con cambios de ritmo en tramos marcados. Esos estímulos han afinado su capacidad de generar potencia en distancias cortas, hasta el punto de ganar en 2024 una carrera de 100 m al campeón mundial de 400 m vallas Karsten Warholm con un tiempo de 10,37 segundos.
En el gimnasio, su rutina se centra en movimientos olímpicos como power cleans, snatches y clean & jerk, diseñados para desarrollar fuerza explosiva. Los ejercicios de core, como elevaciones de piernas colgado con peso y trabajos anti-rotación, son esenciales para estabilizar el cuerpo durante la inversión. La pliometría también tiene un papel clave, con saltos unipodales y bipodales y depth jumps desde cajas de hasta 80 cm que simulan el impacto de la batida.
La técnica específica con la pértiga ocupa una o dos sesiones semanales, en las que repite hasta la obsesión gestos como el transporte y clavo, la mecánica del despegue y la secuencia de swing y extensión. Su padre y entrenador, Greg Duplantis, subraya que en la pértiga nunca se alcanza la perfección absoluta, y que cada salto es una oportunidad para corregir y ajustar.
Esta filosofía de mejora continua explica por qué ha roto su propio récord mundial tantas veces. Avanzar un solo centímetro, como él mismo reconoce, exige afinar aspectos tan marginales como el ángulo de la batida o la tensión en el momento de la inversión. Lo que para otros es una barrera, para Duplantis es un reto microscópico que, repetido una y otra vez, ha sumado trece plusmarcas en cinco años. En su caso, cada salto no es solo un registro en la tabla: es la validación de un método que ha llevado la pértiga a un territorio que parecía inalcanzable y que, con su obsesión por la precisión, todavía promete nuevos límites.
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