Los cinco grandes nombres reunidos en las pistas de Wimbledon, entre los que se leyó el del defensor del título, Roger Federer, sacaron a relucir sus mejores armas para lograr rápidas victorias y no cansarse antes de los octavos de final.
En busca de su séptima coronación sobre la hierba del All England Club, Federer cumplió con su condición de primer favorito y superó al francés Arnaud Clement en tres mangas.
"Sabía que tenía un papel importante hoy en mi partido, que Clement iba a dejarme jugar un poco más, pues él tiene cualidades distintas a las de mi último oponente", explicó Federer.
El suizo, jugador con el récord de torneos del Grand Slam disputados de manera consecutiva en la Era Open (43) , salió con ganas de recuperar el estatus que puso en duda el primer día, cuando el colombiano Alejandro Falla le ganó los dos primeros sets del partido y lo obligó a sufrir hasta el quinto para pasar de ronda.
Tampoco en su segundo partido, ante el serbio Ilija Bozoljac, había podido imponerse en sólo tres sets -requirió un cuarto- y hoy trabajó para que así fuera.
En el primer juego del partido, Federer ya rompió el servicio a su rival, un Clement con un vistoso pañuelo de tela amarrado en la frente, como de costumbre, y gafas de sol, al que se había enfrentado ya en nueve ocasiones y había vencido en siete.
Sólo cuatro juegos después se encontró con otra oportunidad. Clement salvó los dos primeros puntos de "break", pero no el tercero.
Llegados a ese punto, el set llevaba la firma de Federer y nada pudo hacer el francés para cambiarlo, pese a lucir un buen resto.
El segundo set fue en su inicio calcado al primero. Federer consiguió una ruptura del servicio después de que Clement hubiera salvado el primer punto de "break".
Desde entonces el seis veces campeón de Wimbledon tomó carrerilla y en el tercero estuvo a punto de romperle el servicio, algo a lo que se resistió el jugador con más ediciones disputadas de Wimbledon (14).
Hubo algunos peloteos de fondo, pero primaron los puntos rápidos y en una hora y media el partido había culminado.
Antes de comenzar el tercer set, parte del público había abandonado ya sus localidades, igual que en la cita anterior, en la que el australiano Lleyton Hewitt fue verdugo del francés Gael Monfils una vez terminado el "tie-break".
El duelo se resolvió con un 6-3, 7-6 (9) y 6-4 tras un partido animado por las ovaciones de los australianos, empeñados en recuperar la figura que fue Hewitt cuando ganó este torneo en 2002.
La gran amenaza que encontró Hewitt fue el saque de su oponente, cabeza de serie número 21, que alcanzó los 217 kilómetros por hora en su servicio.
"En los dos primeros sets serví muy bien, en el tercero no tanto, pero tampoco lo necesité", explicó Hewitt, satisfecho por haber jugado cerca de la "perfección" en esas dos mangas, donde tuvo "muchas oportunidades".
No obstante, "fue un partido duro, como siempre" ante Monfils, al que describió como "llamativo, igual que la mayoría de franceses" y con "una gran capacidad de disparo".
"Se mueve bien. En sus servicios, golpea todos los disparos excelentemente bien y eso es lo que lo hace duro en pista de hierba", indicó Hewitt después de lucir "un tenis elegante" en la "Catedral" de Wimbledon y antes de vérselas con el serbio Novak Djokovic.
El tercer favorito protagonizó otra de las rápidas victorias del día en un duelo creativo ante el español Albert Montañés, vigésimo octavo cabeza de serie, que se quedó a las puertas de los octavos de final.
"Estoy contento por haber podido coger el ritmo", señaló Djokovic, tercero del mundo, sobre su evolución durante esta primera semana de torneo.
"Dos días me ayudarán para trabajar en mi juego un poco y estar preparado física y mentalmente para superar el reto" ante Hewitt el domingo, anticipó Djokovic.
También en el cuadro femenino se mostró cómoda la mayor de la hermanas Williams, Venus, que superó en dos sets a la rusa Alisa Kleybanova, cabeza de serie número 26.
La campeona de este Gran Slam en cinco ocasiones (2000, 2001, 2005, 2007 y 2008), que se medirá en octavos a la austríaca Jarmila Groth, negó que a sus 30 años esté pensando en "la alternativa".
"Es maravilloso volver a este evento e incluso mejor volver jugando un gran tenis. Así que no tengo quejas", dijo la deportista que, no obstante, aseguró entre bromas sentir que está envejeciendo.
El único de los cinco grandes favoritos que tuvo que pelear más este viernes para progresar fue el estadounidense Andy Roddick, número siete del mundo, que echó mano de un cuarto set para eliminar al alemán Philipp Kohlschreiber e inscribirse para una cita con el taiwanés Yen-Hsun Lu.