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Colombia, a cumplir su hazaña en los Juegos Paralímpicos de París
2024

Tras las inolvidables justas en Tokio 2020, los deportistas colombianos esperan hacer historia en Francia. En total, 78 paratletas, la delegación nacional más grande en la historia de las justas, representarán al país. ¡Hay expectativa!

25 de agosto de 2024 - 10:38 a. m.
Karen Palomeque, Nelson Crispín, José Gregorio Lemos y Carlos Daniel Serrano, cuatro de los paratletas que llegan con más expectativa a París 2024.
Foto: Archivo EE
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Ya pasaron dos semanas desde que en París se apagó la llama olímpica. No obstante, poco tiempo tuvo la Ciudad Luz para pasar la resaca. La capital francesa empezó a alistarse, tan pronto como acabó la primera tarea, para la segunda parte de su compromiso: los Juegos Paralímpicos. Por estos días, las paredes del metro todavía están decoradas con Phryge, el gorro frígido que hace de mascota. En la televisión, los comerciales de las justas rematan con el lema: “Les jeux n’ont pas terminé”; en español: “los juegos no han terminado”. Y en la cima del Arco del Triunfo, la corona de los Campos Elíseos, todavía están colgados los tres ‘Agitos’, el símbolo del Comité Paralímpico Internacional.

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París, en los Juegos Olímpicos, revolucionó la ceremonia de apertura, llevando a las distintas delegaciones en un viaje por toda la ciudad a través del río Sena. Este miércoles, cuando se inauguren los Juegos Paralímpicos, no se espera menos, pues la ceremonia de apertura promete una exhibición inédita. Nuevamente, el evento saldrá de los estadios para lucirse, en esta oportunidad, a través de una larga pasarela, que irá, precisamente, desde el Arco del Triunfo hasta la Plaza de la Concordia, epicentro de todo el espectáculo.

Los Paralímpicos de París 2024 congregarán a 4.400 atletas de 180 países, sin contar el Equipo Paralímpico de Refugiados y los Atletas Paralímpicos Neutrales. En total, 549 eventos entregarán medallas, mientras que en los Olímpicos, para entender la comparación, solo 329 pruebas tuvieron podio. “Esto se debe a las diversas clasificaciones en cada deporte y prueba, que dan lugar a diferentes eventos de medallas para atletas en sillas de ruedas, atletas con discapacidades visuales, atletas con diversas discapacidades de la parte superior o inferior del cuerpo, incluyendo el uso de prótesis, personas con discapacidades intelectuales y otras, con el fin de garantizar la mayor igualdad de condiciones posible”, explica la organización paralímpica. Paratletismo, con 164, y paranatación, con 141, son los deportes que más preseas entregarán en estas justas.

Colombia, por su lado, llega a París 2024 con la intención de hacer historia. Su reto es cumplir la hazaña de lograr su mejor participación y superar lo hecho en las justas de Tokio 2020. Cuando se habla del deporte nacional, pocos movimientos han mostrado tanto crecimiento como el del Comité Paralímpico Colombiano, que en la última década se ha consolidado como una potencia en la región panamericana, y desde los Juegos Paralímpicos de Río 2016 también empezó a pisar muy fuerte en los grandes escaparates internacionales.

Las expectativas de Colombia son altas, pero no deben desproporcionarse. Una buena lección en ese sentido fueron los recientes Juegos Olímpicos, en los que las proyecciones de la delegación nacional fueron, tal vez, más ambiciosas que la realidad. No obstante, pasa algo distinto con estos Juegos y es que, en la rama paralímpica, el deporte colombiano ha mostrado una revolución sin parangón en la región durante la última década. Son varios los colombianos que llegarán a París 2024 con la ilusión de sumar medallas. Algunos quieren agrandar un legado que ya es de leyenda, mientras que otros esperan empezar a escribir su historia. En las páginas del paralimpismo colombiano, hasta la fecha, se cuentan 47 medallas. ¿Cuántas sumará en su nuevo reto?

El notable ascenso del paralimpismo colombiano

En 1980, en Colombia, el cuento del deporte paralímpico sonaba muy extraño. Si todavía hoy, para muchos, el asunto sigue siendo totalmente desconocido, cuatro décadas atrás la cuestión era solo para entendidos. Así lo recuerda, por lo menos, Pedro José Mejía, el paranadador que le dio al país sus dos primeros podios en unas justas paralímpicas. Lo hizo en Arnhem, Países Bajos, cuando se colgó una inesperada medalla de oro en los 100 metros de pecho, categoría D, y también una de bronce, en los 100 metros de espalda, categorías C y D.

Colombia llegó muy tarde al movimiento paralímpico internacional, que nació en Stoke Mandeville, Reino Unido, gracias a los esfuerzos de Sir Ludwig Guttmann, un neurólogo británico y judío que fue víctima del Holocausto durante la Segunda Guerra Mundial. En 1948, el médico propuso adaptar varios deportes para reintegrar a la sociedad a los soldados que volvieron de la guerra en silla de ruedas. Sin embargo, aunque esa fue la génesis, no fue sino hasta 1960 que, en Roma, se organizaron las primeras justas paralímpicas de la historia. Antes, de hecho, se llamaban Juegos Olímpicos para personas con discapacidad, y no siempre fueron organizados conjuntamente con el Comité Olímpico Internacional, ya que de 1968 a 1984 las ciudades anfitrionas no coincidieron con las sedes de los Juegos Olímpicos.

Por eso, la gesta de Mejía ocurrió en Arnhem, en 1980, una ciudad que ni siquiera tenía encima los focos de los Juegos Olímpicos. Sin embargo, la noticia llamó la atención de muchos en Colombia, que descubrieron en el paranadador vallecaucano, quien además era abogado, una historia tremenda. Nacido en Cali, Pedro José Mejía, por culpa de un medicamento durante su etapa de gestación, creció sin que se le desarrollaran ni el fémur ni la tibia de la pierna izquierda. Nunca pudo correr, pero en el agua, a los nueve años, encontró un camino que jamás abandonó, y que lo llevó a ser campeón paralímpico, empezando la década de los 80, y del mundo, en 1986.

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“Lo que hice fue importante, pero antes de mí hubo pioneros que hicieron un trabajo con las uñas. Abrieron paso a deportistas como yo, que en 1980 tuve la fortuna de representar a Colombia”, recordó Mejía durante un homenaje reciente que el Comité Paralímpico Colombiano le hizo por el aniversario número 40 de sus dos medallas en aguas neerlandesas.

Colombia, como recuerda el campeón paralímpico, ya se había estrenado en estas justas, en 1976, cuando, en Toronto, reunió una delegación de once deportistas, ocho hombres y tres mujeres. Cuatro años más tarde llegaría el inesperado triunfo de Mejía, que sería el único del país en 28 años. Si bien es cierto que el triunfo del vallecaucano llamó la atención sobre los deportes adaptados, pasaría mucho tiempo para que la delegación nacional celebrara un nuevo podio. Incluso, no participó de los Juegos en 1984 y hubo justas como la de 1992, en las que solo llevó seis participantes, o las de 1996, en las que fueron dos.

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La revolución para el movimiento paralímpico colombiano llegaría con el nuevo milenio. La fuerte inversión en el deporte, entrados los años 2000, tuvo sus primeros resultados en los Juegos Olímpicos de Beijing en 2008, cuando Colombia coronó su primera medalla de plata, gracias al paratleta y maratonista Elkin Serna, y su segunda presea de bronce, a través del paranadador Moisés Fuentes. La inyección presupuestal también tendría repercusión en el movimiento olímpico convencional, como se vio en los resultados de Londres 2012 y Río 2016. Sin embargo, la diferencia con el movimiento paralímpico es que, en vez de decrecer, con el paso de los años, los deportes adaptados siguieron rompiendo todos sus techos.

Beijing fue la primera piedra de un ascenso sin límites y de resultados históricos que se han mantenido de forma continua hasta nuestros días. Tras esas dos medallas en China, Colombia acumuló cuatro podios en Londres, dos de plata y dos de bronce. Los oros volverían en Brasil, pues la delegación nacional se fue de Río de Janeiro con la impresionante cifra de 17 medallas, dos de ellas doradas gracias al paratleta Mauricio Valencia y al paranadador Carlos Daniel Serrano. Y si esa cosecha fue histórica, más impresionante fue la de Tokio 2020, cuando el contador en el medallero quedó en 24 podios. Esa es la hazaña que Colombia quiere superar en Francia.

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Colombia, a hacer historia en París

En Japón, Colombia acumuló 14 bronces (siete en paratletismo, cuatro en paranatación, dos en paraciclismo y uno en para-powerlifting), siete platas (cuatro en paranatación y tres en paratletismo) y tres oros, que fueron de José Gregorio Lemos, en el lanzamiento de jabalina F38; Carlos Daniel Serrano, en los 100 metros de la paranatación de pecho SB7, y Nelson Crispín, en los 200 metros de la natación de estilos SM6.

En esos nombres, de hecho, está buena parte de la principal historia paralímpica de Colombia. Serrano, por ejemplo, es el colombiano que más medallas le ha dado al país, con dos oros, dos platas y tres bronces. Crispín, por su parte, también acumula siete preseas: un oro, cinco platas y un bronce. Lemos, con un oro y un bronce, entraría en la misma cuenta del campeón paralímpico Pedro José Mejía (quien también ganó bronce), pero estaría un escalón por debajo de Mauricio Valencia, quien, además del oro, también tiene una plata y un bronce. Ya por debajo quedan nombres de otros deportistas que no fueron campeones, pero que también sumaron medallas como: Moisés Fuentes, Elkin Serna, Luis Fernando Lucumí, Darian Faisury Jiménez, Mayerli Buitrago, Maritza Arango, Diego Germán Dueñas, Yesenia Restrepo, Néstor Javier Ayala, Wéiner Díaz, Marcela González, Martha Hernández, Sonia Luna, Edwin Matiz, Angie Pabón, Jean Carlos Mina, Diego Meneses, Fabio Torres, Juan José Betancourt y Laura Carolina González Rodríguez.

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Las expectativas de Colombia en París 2024, por supuesto, están en superar todos esos registros. La proyección del Comité Paralímpico Colombiano está en hacer la mejor presentación del país en toda la historia, y no es para menos, pues la delegación, con 78 deportistas, nunca había sido tan numerosa. Eso habla también del crecimiento, pues en comparación con los Paralímpicos pasados, se aumentaron 18 cupos. Mirando cada uno de los Juegos, el aumento ha sido exponencial, y eso ha ido de la mano con la consecución de los logros deportivos.

En el alto número de cupos, que se distribuyen en 47 hombres y 31 mujeres (72 deportistas, más cuatro guías y dos arqueros), juega también que, en esta oportunidad, la delegación nacional logró clasificar a varios deportes en los que antes no había tenido participación. Fútbol para ciegos, para-tiro deportivo y paratriatlón son las tres nuevas disciplinas. Se suman a: boccia, paratletismo, paranatación, para-powerlifting, para-tiro con arco, paraciclismo y tenis en silla de ruedas.

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La lista de nombres, tal vez, se puede hacer muy extensa, pero, sobre todo, Colombia estará muy pendiente de deportistas como Carlos Daniel Serrano o Nelson Crispín, dos leyendas de la paranatación mundial. En el paratletismo, por ejemplo, se destacan, además de José Gregorio Lemos y Mauricio Valencia, la joven Karen Palomeque, quien está apuntada para ser una de las grandes estrellas de los Juegos Paralímpicos. Erica Castaño, por ejemplo, también será un nombre atractivo para seguir en esta disciplina. Después de una carrera extensa y consagrada en campeonatos mundiales en el lanzamiento de disco, la manizalita espera, por fin, conseguir su anhelada medalla paralímpica. Además, también habrá que estar pendientes de Angélica Bernal, en el tenis en silla de ruedas; Sara Vargas, en la paranatación; Fabio Torres, en el levantamiento de pesas adaptado; Paula Ossa (abanderada nacional junto a Serrano), en el paraciclismo, y de la selección de fútbol para ciegos, que viene de importantes resultados a nivel internacional.

Colombia está lista para hacer historia, y París se puede convertir en el escenario de su gran gesta. La Plaza de la Concordia aguarda para recibir el desfile que recorrerá los Campos Elíseos junto a los paratletas, que durante dos semanas buscarán la gloria paralímpica. El pebetero se encenderá una vez más en Las Tullerías y, cuando se apague, ahora sí, el sueño olímpico volverá a entrar en reposo. Al menos, durante cuatro años, cuando vuelva a despertar en Los Ángeles 2028. Pero, para eso, todavía falta: ¡disfrutemos el remate de la gran fiesta!

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