Luis Felipe Uribe cuenta que hace poco, el día en el que volvió a entrenar a su tierra, vio a unos niños al otro lado de la piscina. Y dice que soltó la risa cuando uno de ellos se dio cuenta de que él había llegado, porque entonces “todo el combo pegó el pique” para venir a saludarlo. No le había pasado, hasta ese día, y todo fue porque al lado de la renovada piscina de Pereira, donde entrenó toda su vida, pintaron un mural con su cara y la leyenda: “Medallista panamericano y diploma olímpico en París 2024”. Al llegar a su lado, los niños, decepcionados, ya no creyeron que fuera él: “¿Por qué estaba motilado diferente? ¿Por qué la cara no se parece a la de la pintura?”, le preguntaron. Y la carcajada del clavadista fue el preludio de un tremendo salto que dejó a los precoces nadadores con la boca abierta. Entonces, fue momento para las fotos y los autógrafos.
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Mucho ha cambiado para Uribe en el último par de años. A sus tres medallas en los Panamericanos de Chile en 2023, el colombiano sumó una destacada participación en los más recientes Juegos Olímpicos, en los que fue la gran sorpresa de los clavados desde el trampolín de tres metros, logrando un diploma olímpico al quedar sexto en su prueba.
El resultado, que igualó lo conseguido por Juan Guillermo Urán y Víctor Ortega en los saltos sincronizados en Beijing 2008, fue histórico para Colombia y, a la vez, una revelación para Luis Felipe Uribe. En la previa de su participación en la Superfinal de la Copa Mundo de Clavados en China, a la que clasificó tras ser medallista de bronce y cuarto lugar en las dos paradas previas, el risaraldense habló con El Espectador sobre sus expectativas para la importante cita, que empieza hoy y terminará el domingo. “Quiero hacer historia en China y darle a Colombia una medalla que jamás hemos ganado. Mentalmente, siempre he trabajado con ese objetivo. Antes de las medallas panamericanas, ya tenía esa visión clara. Sin embargo, tras los Juegos de París, entendí que tenía lo necesario para hacer historia”.
Pensar en las cimas del ahora le hace recordar los sueños del pasado. Ver a los niños que lo admiran, aprendiendo a saltar en la misma piscina en la que él le perdió el miedo al agua gracias a su hermana —la también clavadista Viviana Uribe—, le da un sentimiento de orgullo. Su vida ha estado ligada a esa pileta desde que sus papás se enamoraron ahí mismo. Él era mensajero y ella trabajaba en la panadería de la Villa Olímpica de Pereira. La mamá venía de Quinchía (Risaralda) y el papá, desplazado por la violencia, del Urabá antioqueño. Formaron una familia, en una pequeña casa al lado de las piscinas, y albergaban el sueño de que sus hijos se volvieran nadadores.
El problema, en esos primeros años, fue que a Luis Felipe le daba miedo el agua. Afortunadamente, a Viviana, que es mayor, no. Y fue el asombro del pequeño niño, ante su imponente figura, el que le permitió combatir el temor y lanzarse al vacío líquido.
De todo eso ya pasó mucho tiempo. Luis Felipe Uribe, que empezó a nadar poco después de que empezó a caminar y ya tiene 23 años, ahora compite en la élite. Su prueba en China, de hecho, será contra los 12 mejores clavadistas del planeta, todo un hito que fue posible gracias a sus resultados de París: “Eso cambió todo porque entendimos que la preparación debía cambiar y necesitábamos prepararnos, desde antes, afuera, pensando en Los Ángeles 2028. Todo esto jamás lo había hecho. Tantas competencias en un mes, pasando de Guadalajara a Windsor, para terminar en China, es algo inédito en mi preparación. En México fui bronce y en Canadá quedé cuarto. Ahora, queremos volver a subir al podio. Queremos sobresalir, no solo un buen resultado”.
El plan es a largo plazo, advierte su entrenador César Saldivar. “Nosotros les podemos ganar a los chinos. Cuando yo competía, teníamos aquel mito de que a los chinos no se les puede ganar. Y yo lo hice, dos veces cuando era juvenil. Luis Felipe ya demostró que está a ese nivel. Ellos lo respetan y dicen que fue la revelación de los últimos Olímpicos. Llevo casi 30 años de entrenador y nunca había visto eso con un colombiano. Eso le da confianza a mi atleta, le da más seguridad. Nos permite soñar con luchar la medalla en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Con esa meta en mente estamos trabajando”, le dijo a este diario.
Así lo entiende también Luis Felipe Uribe: “Casi me retiro cuando no logré clasificar a Tokio 2020. Eso me golpeó, pero César me hizo darme cuenta de que tenía con qué. Y desde 2022 los resultados empezaron a llegar. Primero con el mundial en Budapest, pero después con los Panamericanos y los Olímpicos. Ahora, estoy en estos escenarios. Quiero ir por más porque ver cómo mi historia inspira a los niños en Pereira es lo que más me emociona. Quiero dejar ese legado y en China espero dar el primer paso”.
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