Cada vez la diferencia en la tabla de la medallería de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, entre Colombia y México, es mayor. Los norteamericanos han revalidado su favoritismo y han cobrado con oros en las modalidades en las que son fuertes. La delegación nacional, por su parte, ha cumplido una muy buena presentación, sin embargo, ha fallado en algunas pruebas en las que parecía no tener rivales. Pero quedan medallas por disputar y competencias que le favorecen, por lo que se puede soñar con recortar la ventaja ante los manitos y ampliarla ante Cuba, el perseguidor. Hoy, en Cali, comenzarán las competencias de bolo, en las que se tienen las cuentas de sumar por lo menos diez medallas doradas en las diferentes modalidades.
Clara Juliana Guerrero, Rocío Restrepo, María José Rodríguez, Angie Ramírez, Juliana Franco y Laura Plazas conforman el equipo femenino. Todas son profesionales y disputan campeonatos en Estados Unidos de primer nivel. Sus más fuertes rivales serán las mexicanas y las puertorriqueñas. Entre ellas se podrían lograr seis medallas doradas en las modalidades individual, dobles, ternas, equipos, todo evento y final máster.
En el caso de los hombres, el equipo nacional está conformado por Andrés Gómez, Santiago Mejía, Jaime González, Manuel Otálora, Édward Rey y Óscar Rodríguez. Gómez es el más fuerte y quien podría dar la mayor cantidad de preseas, sin embargo, el grupo en general llega en un buen nivel para representar al país en estas justas y en las cuentas está la de sumar por lo menos cuatro de los seis metales dorados en juego. Claro que el favoritismo no es tan notorio como el de la rama femenina.
La dama dorada
Cuando Hernando Restrepo compró una acción en el Club Campestre de Ibagué, lo hizo pensando en que sus hijas pudieran comenzar a practicar algún deporte. Claudia y Rocío intentaron primero con el tenis y luego se pasaron al golf. Por las tardes, después de estudiar, era sagrado hacer deporte. Y en uno de esos días de recreación pasaron por la bolera, vieron cómo la entrenadora le daba indicaciones a un grupo de niños y se quedaron pegadas a una baranda para ver la clase. Al terminar fueron hasta donde la instructora, Graciela Cuenca, quien las dejó lanzar unas bolitas. Con esos pocos tiros se enamoraron del deporte y comenzó una afición y un amor especial por el bolo.
Las hermanas Restrepo empezaron a ser reconocidas por su talento, integraron la selección del Tolima e incluso ganaron varios torneos en la categoría infantil. Eso hizo que se entusiasmaran y les dieran una prioridad especial a los entrenamientos. Pero cuando Claudia terminó el colegio se perfiló por la academia y comenzó a estudiar su carrera en neurocirugía, mientras que Rocío siguió con su sueño de convertirse en una gran bolichera, no sólo nacional sino mundialmente.
En las justas del ciclo olímpico se ha acostumbrado a ganar. Debutó en los Juegos Suramericanos de 2010, en Medellín, en los que ganó tres oros y dos platas. Luego, en los Centroamericanos y del Caribe, en Mayagüez 2014, sumó cuatro metales dorados y dos de bronce. Ahora, en estas justas en Colombia, espera quedarse con todos los oros que dispute (6). Este deporte no será en Barranquilla, sede principal de los Juegos, sino en Cali, que es una de las subsedes, pues en esta ciudad la bolera es la mejor del país.