Un birdie (golpe bajo el par) en el hoyo 18 mantuvo con vida a Tiger Woods, 14 veces campeón de un Major, quien tuvo un día para el olvido en el Royal Liverpool Golf Club, Hoylake, donde se disputa el tercer grande de la temporada de golf, The Open Championship, torneo que tiene como líder tras los dos primeros días a un renovado Rory McIlroy.
Un doble-bogey y un bogey (golpes sobre el par) fueron la carta de presentación de Tiger en el segundo día de competencia en Liverpool. Su cara, a veces inexpresiva, demostraba su incomodidad con su juego.
A pesar del nefasto comienzo, logró hacer par en 14 hoyos consecutivos y realizaba una actuación que no parecía que le iba a complicar su continuidad en el evento de fin de semana, teniendo en cuenta la buena ronda de apertura que realizó el jueves donde terminó con una tarjeta de 69 golpes, tres bajo el par.
Sin embargo llegó el fatídico hoyo 17. Aunque en su primer día logró sortearlo bien, para terminar con cuatro goles (par), este viernes parecía ser el hoyo que sacaría a Woods del torneo puesto que necesitó de siete golpes para lograr superarlo. El triple-bogey, tercero en su carrera en un Major, lo dejó con tres golpes sobre el par de la cancha.
Con la línea del corte apuntando a dos golpes sobre el par, Woods apareció en Hoylake para evitar quedar por fuera de un Major por cuarta vez en su carrera, y con un birdie en el 18 aseguró su presencia en el campeonato hasta el final.
Su brillante birdie lo hace soñar, “tengo una oportunidad” dijo tras la complicada ronda que enfrentó el viernes. «Espero poder hacer lo que Paul (Lawrie) hizo en el ’99, diez golpes menos que los demás. Sólo necesito llegar bien parado a la ronda del domingo.»
Mientras Woods, excitó al mundo del golf con su ronda de 69, la del viernes fue de seis golpes sobre el par, 77, lo que muestra que está jugando más como el golfista que tuvo el peor inicio de su carrera en 2014, que el que ganó cinco veces en el PGA Tour en 2013.