Cuando mencionan el nombre de Sergey Kovalev, en la cara de Eléider Álvarez se dibuja una sonrisa. Y más después de enterarse de que el boxeador ruso afirmó que lo que había ocurrido en el combate en el que perdió el cinturón de peso semipesado ante el colombiano había sido un accidente, que no iba a volver a ocurrir. Palabras de provocación, de instigación y desestabilización. Pero el antioqueño, con mentalidad clara respondió a la altura: “voy a hacer que ese accidente se repita”.
Y no fueron palabras al azar las que salieron de su boca. Desde octubre está pensando en lo que será la revancha para Kovalev. Quiere demostrar que ese nocaut en el séptimo asalto del combate del pasado 4 de agosto está más allá de la suerte, que no fue una casualidad. Está enfocado, quiere mantener el cinturón de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) y romper las barreras. Lleva cuatro meses poniéndose a punto para la pelea de este sábado en el Ford Center de Frisco (Texas). Junto con su entrenador Mark Ramsay, el asistente Samuel Decarie-Drolet y su terapeuta Martin Brissette.
El entrenamiento fue en ascenso: comenzó en Montreal a finales de octubre, soltando el cuerpo, poniendo a tono las piernas. Periódicamente la intensidad fue aumentando hasta que llegó a su nivel máximo en la penúltima semana de diciembre. El 22 de ese mes todo el equipo se trasladó a Bogotá donde montaron un campamento por tres semanas. La rutina se dividió en dos: entrenamiento cardiovascular en las mañanas, que estuvo enfocado en subir una montaña en Suba, en trotar por 45 minutos o natación por una hora, seguido de fortaleza en gimnasio. Por la tarde, se centraban en la combinación de golpes y fortalecimiento mental.
“Nos reunimos en Bogotá para que se acoplara en la altura. Esto le sirve para moverse con mayor ductilidad dentro del cuadrilátero. Solo nos concentramos allá por tres semanas, porque era el tiempo perfecto para que el cuerpo se ajustara a lo que se le exigía. Si lo hacíamos por menos días, no servía de mucho y si superábamos ese lapso, iba a ser perjudicial para el peleador”, resaltó el asistente técnico, Samuel Decarie-Drolet, quien ha estado con Álvarez desde sus primeros días como boxeador profesional en Canadá.
Los trabajos que realizaron en la tarde siempre fueron los más complejos, debido a que el desgaste era grande. En el Centro de Alto Rendimiento se reunía con su equipo de 4:00 p.m. a 6:00 p.m.. Mark Ramsay, quien ha seguido por video cada movimiento de Kovalev y ya lo conoce a la perfección, enfocó la práctica para mejorar el movimiento de las caderas de Álvarez, de sus piernas, para que, en el momento de lanzar una combinación de golpes, no baje la guardia y no le de ventajas al pugilista ruso. De igual manera le puso dos boxeadores como sparrings: Jason Camargo y Javier Caicedo, quienes fueron los mismos con los que entrenó para el combate de agosto pasado.
“He mejorado mucho, he hecho cosas que no hice cuando gané el título y mi entrenador dice que lo estoy haciendo bien, eso es una gran motivación”, resaltó el pugilista nacional, quien en las últimas semanas en Canadá bajó la intensidad al entrenamiento y llega con la confianza, convicción y certeza de que mantendrá el título de peso semipesado, ese con el que soñó desde que se convirtió en profesional y logró el año pasado. Nada ni nadie será un obstáculo para que siga viviendo ese sueño.