Creer. Creer de verdad. Era ese el verbo que Emiliana Arango necesitaba en su vida. Confiar en su talento, pero sobre todo en su trabajo. Tener la certeza de que sus sacrificios y los de su familia generarían buenos resultados. Hace un par de temporadas, después de superar definitivamente complicadas lesiones de cadera, rodilla y muñeca, comenzó a sentir que podía consolidarse en la élite del tenis femenino mundial y ahora lo está logrando.
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Desde hace tiempo, la antioqueña de 24 años es la raqueta número dos del país, a la sombra de la nortesantandereana María Camila Osorio. Pero últimamente, ya sin molestias físicas de consideración, Emiliana ha demostrado que tiene cómo llegar a ser la primera.
En 2025 está imparable. Hace dos semanas ganó el WTA 125 de Cancún y en el cuadro clasificatorio logró acceder al WTA 500 de Mérida, donde jugó anoche la final frente a la estadounidense Emma Navarro, cabeza de serie número uno del torneo y décima del escalafón profesional.
Con esos resultados, 11 victorias en 20 días, la colombiana aparecerá hoy entre las 100 mejores tenistas del mundo, que era el objetivo que se había trazado. Estaba en la casilla 133 y su mejor posición había sido la 109, en noviembre de 2023, tras ser cuartofinalista del WTA 1000 de Guadalajara.
Callada, más bien introvertida, admiradora de Rafael Nadal y amante de salir a caminar con su mascota, la jugadora paisa pasa por el mejor momento de su carrera y sabe disfrutarlo.
“Mi nivel de esta semana supera el de cualquiera de las semanas anteriores, Llegué a mi primera final de un torneo 500 y celebro que haya sido en México, donde me tratan tan bien, Lo que he logrado es consecuencia de mis duros entrenamientos. En ellos siempre me doy la oportunidad para ir por una bola más. También cuido la alimentación y trato de hidratarme bien, además de que duermo por lo menos 10 horas al día”, explicó la antioqueña, dirigida por el extenista Felipe Mantilla, apoyada por Colsanitas y radicada en Bradenton, Estados Unidos.
Y es que en buena medida su excelente desempeño actual se debe a que físicamente está mucho mejor, más fuerte y rápida. También se ha preparado mentalmente para competirles a las jugadoras de élite. Se notan sus años de preparación en la academia IMG, una de las más prestigiosas del mundo.
Tras disputar durante mucho tiempo torneos Challenger, Emiliana Arango se ha acostumbrado a los ATP 250, 500, 1.000 e incluso los cuadros clasificatorios de los Grand Slams.
“Sin duda ese fogueo al más alto nivel ha sido fundamental, porque la exigencia es mayor y te obligas a dar siempre un poco más”, dice con la satisfacción de alguien que empieza a cosechar los frutos de lo que ha sembrado durante mucho tiempo. Está llegando a la élite, para quedarse.
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