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Gabriela Rueda: la mujer que hizo de su apellido un destino

En los World Games fue la colombiana más laureada: tres oros y dos platas. Ahora, en el Mundial de Patinaje de Beidaihe, China, Gabriela Rueda confirma por qué es la gran referente de una disciplina que le ha dado al país algunas de sus mayores glorias.

17 de septiembre de 2025 - 06:21 p. m.
En los World Games fue la colombiana más laureada: tres oros y dos platas. Ahora, en el Mundial de Patinaje de Beidaihe, China, Gabriela Rueda confirma por qué es la gran referente de una disciplina que le ha dado al país algunas de sus mayores glorias.
Foto: Panam Sports
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En el comedor de su casa, cuando era niña, Gabriela Rueda se subía a cantar y bailar. Era incansable e imposible de controlar. La solución que le dieron sus padres a esa energía fueron un par de patines, que terminó siendo la decisión correcta. Lo que empezó como una alternativa para la hiperactividad se convirtió en el motor de una de las carreras más brillantes que ha dado el deporte colombiano en los últimos tiempos.

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A los siete años entró al Club Tequendama, en Bogotá, casi por casualidad, y allí quedó atrapada por la velocidad, los cascos y los uniformes. “Sentir el viento siempre me ha producido mucha adrenalina”, recuerda hoy. Desde entonces no volvió a bajarse de los patines.

Esa niña que corría los fines de semana por “hobby” pronto entendió que tenía con qué competir. En pocos años pasó de campeonatos distritales a nacionales, y a los 16 ya vestía el uniforme de la selección de Colombia. Desde entonces ha corrido ocho Mundiales y ha subido al podio en todos los escenarios posibles, con títulos juveniles, medallas en los Juegos Mundiales y un oro histórico en los Olímpicos de la Juventud en Buenos Aires 2018, el primero que conseguía el patinaje colombiano en esa cita. Ese oro lo recuerda como uno de los momentos más impactantes de su vida: “El simple hecho de cantar el himno de Colombia en un escenario así es indescriptible”.

Hoy, con 25 años recién cumplidos, es la figura más importante del patinaje colombiano. En agosto, en los Juegos Mundiales de Chengdú, se colgó tres oros y dos platas, y se convirtió en la atleta más laureada de la delegación nacional. Apenas un mes después volvió a China, esta vez a Beidaihe, donde disputa el Mundial de Patinaje, y ya suma nuevas medallas con la delegación.

La frustración olímpica

El patinaje de carreras es el deporte más ganador de Colombia en la historia. Sin embargo, no es parte del programa de los Juegos de Verano. Esa paradoja acompaña la vida de Gabriela y de toda una generación de patinadores que saben que su techo competitivo no son los Olímpicos, sino eventos alternativos como los Juegos Mundiales.

“Nosotros no podemos llegar al top de los deportes, que es ir a un campeonato olímpico. Me hubiera encantado explotar mi talento en una disciplina que sí fuera olímpica, pero lo que amo es el patinaje”, confiesa.

Ella sabe que, por la duración de las carreras deportivas en su disciplina, difícilmente llegaría con buen nivel competitivo a un hipotético 2032, la fecha más temprana en la que el patinaje podría tener cabida en el programa olímpico. “No es imposible, pero muy difícil. Este es un deporte de momentos. A los 32 años ya no se está en el mejor momento deportivo”, dice con realismo.

Aun así, no pierde la ilusión. Si el patinaje entra algún día en los Juegos, aunque no sea ella quien lo viva en carne propia, asegura que celebraría como si fuera suya la clasificación. “Es un deporte tan hermoso, que merece estar en los Olímpicos. Verlo allí sería un sueño cumplido, así no me toque correrlo”.

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A esa frustración se suma otra más terrenal: los recortes presupuestales al deporte en Colombia. En las últimas semanas, el sector ha levantado la voz contra la disminución de recursos para el alto rendimiento, algo que impacta directamente a federaciones, entrenadores y atletas.

“Es muy triste. Este es nuestro trabajo, nuestra profesión. Y con esos recortes lo que se apaga no son solo los recursos, sino los sueños de muchos deportistas”, advierte Rueda.

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Ella reconoce que se siente respaldada por Bogotá, donde el IDRD ha protegido al deporte de alto rendimiento, pero insiste en que no se trata de un esfuerzo aislado: “Todos los departamentos deberían hacer lo mismo. Qué bonito sería que cada ciudad respaldara a sus atletas”.

El temor, afirma, es que con menos presupuesto el país no pueda mantener la tradición ganadora. “Podemos llegar a un punto en el que Colombia ni siquiera tenga cómo mandar a deportistas a representar al país en eventos internacionales. Eso sería devastador”.

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Nuevos horizontes

En Chengdú 2025, Gabriela demostró que sigue siendo la referencia de la selección de Colombia. En las pruebas de fondo, su especialidad, voló con la misma determinación de siempre. Los títulos en los 15.000 metros eliminación y en los 10.000 eliminación la ratifican como la mejor del mundo en la resistencia.

Con triunfos en todos los niveles posibles, siente que ya ha cumplido casi todo lo que se propuso como deportista. Sin embargo, la competitividad no se apaga. Piensa en nuevos retos, incluso fuera del patinaje de carreras. “Me encantaría probar el patinaje en hielo, ir a un Mundial, intentar unos Olímpicos en esa disciplina. Amo patinar y nunca dejaría de hacerlo, pero quiero buscar desafíos que me hagan sentir esa adrenalina de nuevo”.

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Ser la figura más reconocida de su deporte también significa cargar con la presión. “Es muy lindo, pero también una responsabilidad. Nunca pensé que iba a significar tanto para el patinaje, ni que me iban a ver como referente. Lo asumo con orgullo y trato de mantenerme al nivel”, dice.

Sabe que su tiempo en la élite no será eterno. Por eso habla de dejar huella y de abrir camino a las nuevas generaciones. “Después de mí vendrán otras patinadoras que seguirán los pasos. Lo bonito es que recuerden lo que hice y que pueda aportar algo a quienes vienen detrás”.

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Por ahora su presente está en la ruta, en las últimas vueltas del Mundial de Beidaihe, donde todavía persigue otras medallas. Si las consigue o no, poco cambia la dimensión de lo que ha logrado. Gabriela Rueda ya está instalada en la historia del deporte colombiano.

“Nací para patinar”, señala con una certeza que no admite réplica. Y en cada arrancada, en cada sprint final, en cada oro que brilla en su cuello, se confirma que la gaviota sigue volando alto.

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Por Juan Carlos Becerra

Periodista de la Universidad de Palermo de Argentina. Escribo sobre Tecnología y deportes, especialmente Futbol, Baloncesto y Fútbol Americano. Apasionado por la Música. JuanBecerra24 jbecerra@elespectador.com
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