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Gilberto Mendoza: “Pambelé está entre los más grandes del boxeo”

El presidente de la AMB habló sobre los 100 años que cumple la organización el próximo año, el homenaje que le hará al pugilista colombiano, el regreso paulatino de las competencias en medio de la pandemia y el presente de esta histórica disciplina en el país.

03 de julio de 2020 - 05:59 p. m.
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El boxeo también busca su regreso paulatino a las competiciones en medio de la pandemia del COVID-19. Al ser un deporte de contacto, requiere un tiempo prudente y un análisis riguroso para que los pugilistas puedan retornar a sus entrenamientos y así recuperar el nivel que se necesita para afrontar las peleas en el cuadrilátero.

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Seis médicos especialistas que conforman el comité de asesoría médica de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) -que hace parte de otras instituciones como la Organización Mundial del Boxeo (OMB), la Federación Internacional de Boxeo (FIB) o el Consejo Mundial de Boxeo (CMB), y que velan por el buen funcionamiento de esta disciplina-, presentaron el protocolo de bioseguridad el pasado 21 de mayo con el fin de que los deportistas empezaran a tomar las medidas necesarias para el regreso de la temporada a nivel mundial. Cinco fases componen el documento: entrenamiento en aislamiento; regreso a la formación en instalaciones —se divide en tres niveles: aislado, con el entrenador y con contacto limitado directo—, reinicio de entrenamientos en instalaciones públicas o gimnasios, eventos cerrados y eventos de competencia con público.

Para los boxeadores y la industria en general es importante retornar a las competencias para recuperar el nivel de pelea y la economía que rodea a la cartelera mundial. El presidente de la AMB, el venezolano Gilberto Jesús Mendoza, afirmó en diálogo con El Espectador que “el boxeo pasa a ser una especie de economía informal. No hay nóminas ni empresas que mantengan a los boxeadores si no hay actividad. Hay sparrings cuyo trabajo es servirles de contendores a quienes están ascendiendo en los escalafones, pero ahora mismo nadie requiere ese trabajo y lógicamente se ven afectados. Muchos tendrán que buscar alternativas. Ya en cuanto a la competencia se pierde mucho el timing, el ritmo de pelea. Eso puede perjudicar a muchos campeones. Ahorita vemos que hay poco nivel competitivo. Las peleas pueden ser reñidas, pero falta un poco más de combate. Los boxeadores no han podido entrenar de la misma manera. Por ejemplo, en la pelea por título mundial que se realizó durante la pandemia, el campeón que defendía —el australiano Andrew Moloney— peleaba contra el estadounidense Joshua Franco y perdió. El boxeador necesita estar preparado física y mentalmente. Si nosotros no estábamos listos mentalmente para esta circunstancia, imagínese cómo pueden estar quienes hacen parte del alto rendimiento”.

En medio del afán por la Convención 99 de la AMB, que comenzó el pasado 1° de julio y termina hoy, el presidente de la institución, quien fue reelegido hace poco en el cargo, también habló sobre el panorama del deporte en Colombia y la preparación para lo que será la celebración del centenario de la Asociación el próximo año, que será inaugurado en Moscú.

“Tenemos un programa en el que vamos a resaltar muchas figuras legendarias del boxeo. Nos vamos a remontar unos años antes de Muhammad Ali. Por ejemplo, hablaremos de Jack Dempsey, el primer campeón de peso completo que tuvo nuestra entidad. Nosotros nacimos en el estado de Rhode Island y queremos hacer un evento allá. Estamos buscando hacer diferentes eventos en los países más significativos del boxeo en su historia. Eso incluye a Colombia. Probablemente nos basaremos en los triunfos de Pambelé, que está entre los más grandes”, afirmó Mendoza, quien reconoce que las 18 peleas por título que ganó el pugilista nacido en San Basilio de Palenque en la categoría de peso superligero marcaron un hito en el deporte latinoamericano.

Gilberto Jesús Mendoza, máximo dirigente de la AMB desde 2015, vive en Medellín desde hace tres años. Desde allí ha trabajado para impulsar lo que él llama un “desarrollo sistemático e integral” en el boxeo aficionado y profesional. Aunque la sede oficial de la Asociación queda en Panamá, la presencia de él en nuestro país ha logrado avances importantes para el apoyo que necesitan los pugilistas en su crecimiento personal y profesional.

“En Colombia he encontrado un boxeo bastante organizado. Yo, que vengo de Venezuela y he visto lo que pasa en Panamá, siento que en líneas generales el deporte colombiano, e incluso en números, han subido en casi todas las disciplinas olímpicas en los últimos quince años. Y han dado resultado. En el boxeo están Íngrid Valencia y Yuberjen Martínez. Siento que falta trabajar más en el boxeo profesional, pero de eso se trata nuestro proyecto: de intentar combinar lo profesional con lo amateur. Estamos trabajando de la mano con la Federación Colombiana de Boxeo. Entre mis planes está hacer una academia en el país, aún no sé dónde, probablemente sea Medellín, en la cual buscamos un desarrollo sistemático e integral del deportista. He conocido talento y he conseguido algunos acuerdos con gimnasios locales. Mi intención es asesorar a los institutos deportivos en la parte boxística, encontrar los mejores entrenadores y los mejores métodos científicos para que Colombia se desarrolle aún más y se organice mejor en el boxeo profesional, pues el aficionado no está mal”.

El desarrollo sistemático e integral, además de estar asociado a una preparación física y mental que permita llegar a un nivel óptimo de rendimiento, está relacionado con la educación del deportista y su vínculo con una realidad que sigue luchando contra problemáticas sociales, como la discriminación racial o sexual. Debido a ello, desde la dirigencia de la AMB se promueven espacios y voces como la de Orlando Cruz, el primer campeón mundial de boxeo declarado homosexual.

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“Nosotros siempre vamos a defender los derechos de todos los seres vivos. No queremos que exista el maltrato ni la discriminación. Muchas veces en este deporte que trae detrás problemas de machismo y virilidad hay personas a las que les cuesta expresarse. Hay una anécdota muy interesante de un boxeador que se llamó Emile Griffith, fue campeón mundial mediano en los años 60. Le ganó a Benny Kid Paret y le ocasionó la muerte. Griffith tenía una frase que resume el tema de una forma muy interesante: “Cuando yo maté a un hombre en el ring tenía apoyo de todo el mundo, pero cuando me declaré homosexual todo el mundo me abandonó”. Ese es un mensaje que nosotros buscamos mantener para promover la inclusión y por eso insisto en el desarrollo sistemático e integral del deportista”.

Finalmente, quisimos saber qué pensaba Mendoza desde su rol como presidente y como aficionado al boxeo en América Latina. Esto nos respondió: “Hay un mensaje de unión interesante. porque en las minorías que son rechazadas o discriminadas por alguna razón, el deporte se convierte en un vehículo, pero El boxeo tiene la particularidad de permitir que un joven que sueña en cualquier barrio humilde o de estratos bajos, donde las necesidades abundan y hay muchas zonas de conflicto, pueda enderezarse y no tome malas decisiones. El boxeo termina por permitir que estos jóvenes crezcan socialmente y puedan superarse a nivel individual y económico. Generalmente tienden a ayudar a muchas familias, a exaltar el nombre de un país. Eso es algo que los latinoamericanos tienen arraigado. Cuando suben al cuadrilátero hay un extra que está presente y es saber de dónde vienen, y eso hará que entreguen lo último para realizar los sueños”.

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