El único deporte en el que Colombia es la primera potencia mundial es el patinaje de carreras. De eso no cabe duda. Aunque esa disciplina llegó al país por allá a mediados del siglo pasado, el costo de los implementos y la complejidad para conseguirlos impidieron que se popularizara.
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Fue hasta finales de los años 80 y comienzos de los 90 que los primeros éxitos internacionales de nuestros deportistas desataron la fiebre por el patinaje en el país. Mientras Guillermo León Botero, Luz Mery Tristán y Claudia Ruiz se subían a los podios en los campeonatos mundiales, por todo el territorio nacional se comenzaron a construir pistas de patinaje, algunas grandes, reglamentarias, y otras pequeñas pero prácticas, que se hicieron tan comunes en los parques de barrio como las canchas múltiples de baloncesto, microfútbol y voleibol.
Jorge Botero, Diego Rosero y ‘La Chechi’ Baena
Coincidió ese fenómeno, con la aparición de los primeros ídolos del patinaje de carreras, Jorge Andrés Botero, Diego Rosero y Cecilia Baena, ‘La Chechi’. Los dos primeros se consolidaron en la élite mundial de patinaje y protagonizaron espectaculares duelos con el mejor patinador de todos los tiempos, el estadounidense Chad Hedrick, quien alguna vez reconoció que gracias a ellos se había exigido y mejorado. Fueron más veces las que nos ganó, pero en ocasiones cayó derrotado frente a los nuevos amos de pistas y rutas.
El reinado de Hedrick y de Estados Unidos terminó. Hasta 2000 el único país que le plantaba cara era Italia. Pero en Colombia la visión del dirigente Carlos Orlando Ferreira y el apoyo decidido de Harinera del Valle, con su producto Pastas La Muñeca, contribuyeron a que el patinaje se consolidara y el proceso ganador comenzara a dar frutos.
Desde entonces, la selección nacional ha conquistado 21 títulos mundiales generales, que son la sumatoria de los pruebas de pista y ruta en las cuatro categorías juvenil y mayores en las ramas masculina y femenina. Por lo general, Colombia las domina todas y si pierde en una, no lo hace en dos.
Ese trabajo ha tenido varios artífices en la dirección técnica, con el cartagenero Elías del Valle a la cabeza, precisamente con buen número de patinadores del departamento de Bolívar, pero también con importantes aportes de Valle, Antioquia, Santander y Bogotá, entre otros.
A los procesos, no exentos de errores, se les ha dado continuidad con políticas claras y coherencia en la toma de decisiones, valga decirlo, no siempre acertadas, porque fallar, aprender y corregir ha sido común.
Los patinadores, leyendas del deporte colombiano
Colombia tiene más cerca de un centenar de campeones mundiales, además medallistas en eventos del ciclo olímpico, como Juegos Bolivarianos, Sudamericanos, Centroamericanos y del Caribe y Panamericanos, además de Juegos Mundiales. Entre los más destacados están Jercy Puello, Andrés Felipe Muñoz, Pedro Causíl, Edwin Estrada, Luz Karime Garzón, Andrés Jiménez, Fabriana Arias, Kelly Martínez, Johana Viveros, Juan David Acosta, Berenice Moreno, Alexandra Vivas y Briggite Méndez, entre muchas otras grandes figuras.
Resulta curioso que no haya un registro exacto de todos los títulos mundiales de Colombia. En eso trabaja el departamento de comunicaciones de la entidad, que hace tiempo está recolectando y confrontando información para tener el dato exacto. El país ha ganado al rededor de 800 medallas, unas 380 doradas.
Por estos días, en China, la selección nacional, dirigida por Elías del Valle, Iván Vargas, Juan Carlos Baena y Anwar Cárdenas, defiende el título en el Campeonato Mundial de Patinaje de Velocidad. En las pruebas de ruta conquistó 27 medallas, 10 de ellas doradas. Y este miércoles comienzan las competencias en la ruta, en la que espera mantener su dominio con un plantel de lujo liderado por Luz Karime Garzón, Gabriela Rueda, Kollin Castro, María Fernanda Timms, Geiny Pájaro, Juan Jacobo Mantilla y John Edward Tascón.
El país se ha mantenido en o más alto del podio por el talento y esfuerzo de sus deportistas, por supuesto, pero también gracias a la capacidad de los cuerpos técnicos y la eficiente gestión de sus directivos, entre ellos José Acevedo y Alberto Herrera, el actual presidente.
La Federación Colombiana de Patinaje se ha caracterizado por ser una de las más activas del país. Y además de que logrado involucrar desde hace décadas a importantes patrocinadores privados, ha sabido optimizar los recursos que recibe del Estado, para organizar más de 50 actividades cada año, tanto en el alto rendimiento como en las categorías de formación.
¿Por qué el patinaje no es un deporte olímpico?
Pero, ¿por qué el patinaje de carreras no se incluye en el programa de los Olímpicos? La principal razón es política, porque su Federación no es tan fuerte, organizada y respetada en el ámbito internacional y en el momento clave de las asambleas del COI —cuando los miembros deciden qué disciplinas incluir— no ha logrado los votos suficientes.
Para que un deporte entre al programa de los Juegos de Verano debe practicarse en al menos en 75 países, en cuatro continentes para hombres y tres para mujeres, y tener competencias que atraigan grandes audiencias y patrocinadores globales.
Además de esos intereses económicos, las grandes potencias olímpicas por ahora no parecen respaldar fuertemente el anhelo de Colombia. Esas naciones tienden a apoyar deportes en los que pueden ganar medallas en los Juegos de Verano, pues eso les genera mayor visibilidad y prestigio.
Si el patinaje entrara al programa olímpico, China, Estados Unidos, Francia e Italia, por ejemplo, invertirían de inmediato muchos más recursos de los actuales y tal vez equipararían rápidamente a Colombia, que no podría destinar presupuesto adicional para el patinaje, menos ahora con los recortes al Mindeporte. La lucha, sin embargo, continúa.
La impresionante historia del patinaje colombiano merece contarse. Cada título mundial, cada medalla internacional, es fruto de años de trabajo de deportistas, entrenadores, directivos y familiares. Sus hazañas son el espejo en el que deberían mirarse las demás disciplinas, que siguiendo ese ejemplo podrían convertirse en potencias mundiales.
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