Un día antes del histórico cupo que Manuela Gómez le dio a Colombia para el canotaje de los Juegos Olímpicos, el tiquete número 61 de la delegación nacional, la gesta parecía imposible. La antioqueña, por apenas un puesto, había perdido, junto a Madison Velásquez, la oportunidad de clasificar a París 2024.
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El país miraba expectante las posibilidades de la pareja de ir a las justas parisinas, pues apenas unos meses atrás, en los Juegos Panamericanos de Santiago de Chile, habían logrado un bronce sin precedentes para Colombia en el deporte de las canoas. Sus resultados en el ciclo olímpico, en torneos suramericanos y centroamericanos, hacían probable la clasificación histórica. Sin embargo, el día que llegó la posibilidad de asegurar su cupo olímpico, el segundo lugar en los C2 500 metros frustró el sueño. La plata, por equipos, no servía. Solo el oro se llevó el tiquete y la hazaña parecía acabada. Madison no tenía otra oportunidad para llegar a París y por eso la clasificación de Manuela Gómez al día siguiente, en la rama individual (categoría C1 200 metros), se sintió como el triunfo de toda la selección nacional. La cima olímpica a la que ningún canoísta colombiano había llegado.
Colombia se acerca tímidamente a los 70 cupos para París 2024. La marca mínima que se espera es superar los 71 atletas que se llevaron a Tokio 2020, pero se ve muy difícil, a esta altura ya imposible, llegar a los 100 deportistas olímpicos, la promesa del Comité Olímpico Colombiano cuando empezó el ciclo hacia los Juegos que se realizarán entre julio y agosto en la capital de Francia.
Tanto en Londres 2012 como en Río 2016, Colombia venció la barrera de los 100. A Inglaterra llevó 104 y a Brasil, 147. Sin embargo, tras ambas hazañas, hace tres años en Japón, unos Olímpicos anómalos por la pandemia del covid-19, la cifra de clasificados bajó dramáticamente. Una tendencia que parece se repetirá en París 2024, justas para las cuales Colombia aún tiene tiempo de meter más deportistas.
Llegar a la cima del olimpo deportivo, entrar a la fiesta más grande del deporte, por supuesto, no es una tarea sencilla. Como quedó demostrado en el canotaje, el margen de error es mínimo. La misma clasificación de Gómez pendió de un hilo. La antioqueña marcó un tiempo de 49 segundos y 744 milésimas de segundo, mientras que la que le siguió, la mexicana Nicol Guzmán, marcó los mismos segundos, con 933 milésimas. Una diferencia mínima que marca el umbral del atleta olímpico. El paso adelante o atrás de la mayor gloria deportiva.
La otra cara del olimpo, los atletas que no irán a París 2024
Antes de París 2024, en la cita más importante del ciclo olímpico para Colombia, los Juegos Panamericanos, la delegación nacional llegó confiada de sus dos medallistas mundiales en taekwondo, Andrea Ramírez y Miguel Ángel Trejos. El vallecaucano, incluso, fue abanderado nacional en las justas. Sin embargo, aunque los dos eran candidatos, ninguno logró medalla. Fuera del podio sabían que sería el año siguiente, el actual 2024, el momento para asegurar su tiquete olímpico.
Desde que llegó a los Juegos, en Sídney 2000, el taekwondo de Colombia siempre había tenido representantes olímpicos. No cabía en las cuentas, rumbo a París, que ninguno de los taekwondistas nacionales se quedara por fuera de las justas y, no obstante, sucedió. Pasó con polémica, por un punto fantasma que le quitó la posibilidad a la boyacense Andrea Ramírez de llegar a los Juegos. La Federación Nacional sentó su voz de protesta. Alegaron que una falta pitada contra la colombiana igualó un combate que había sido ganado por la deportista con mejor técnica. Culparon a la canadiense, la vencedora y clasificada olímpica, de atacar con dos patadas bajas; a los jueces, de actuar fuera de tiempo, y a la organización, de corrupción por negarle el cupo a Colombia. Solo pasaba una y, a pesar de las protestas, las investigaciones pedidas y los lamentos, la delegación nacional no pudo rescatar el cupo de una ficha clave para los Juegos Olímpicos.
La vara es muy alta. En esgrima, por ejemplo, Colombia consiguió otro cupo sin precedentes, luego de que Jhon Edison Rodríguez se clasificó por ranking mundial. El vallecaucano, considerado una de las mejores 16 espadas del mundo, llegó al olimpo de forma inesperada, como nunca había entrado la delegación nacional a las justas. Sin embargo, la decepción fue enorme en el preolímpico realizado en Costa Rica. Y no porque la selección no haya hecho un papel bueno; de hecho, consiguieron dos medallas de bronce: Tatiana Prieto, en florete femenino, y Sebastián Cuéllar, en sable masculino. No obstante, solo alcanzaba el oro.
“El objetivo es uno, el bronce no le sirve a nadie. A uno le gustaría clasificar a todos los deportistas. En ese nivel, todos tienen la oportunidad. Me da duro no haber logrado ni un cupo en el preolímpico de Costa Rica. Imparcialmente, los resultados son buenos. Pero solo tenemos un cupo olímpico”, le dijo Mariana Vila, presidenta de la Federación Colombiana de Esgrima, a El Espectador.
En deportes con más tradición y gloria olímpica para Colombia, como el boxeo o el levantamiento de pesas, el límite para llegar a París 2024 también se ha estrechado. En el caso de la halterofilia, por ejemplo, las dudas del Comité Olímpico Internacional sobre los pesistas, por los casos de dopaje, han disminuido el umbral de atletas que se pueden clasificar.
Antes de la última parada mundial en la que la delegación nacional confirmó sus cuatro cupos olímpicos, la Federación le alertó a este diario que mientras en Tokio compitieron más de 160 pesistas en cada rama, ese año solo hay 60 cupos para las justas, en hombres y mujeres. Es decir, mientras en este deporte, el de mayores triunfos para el país, antes Colombia llevaba una selección de 10 o más deportistas, para las nuevas justas solo podía llevar seis. El tiquete lo lograron Yeison López, Luis Javier Mosquera, Mari Sánchez y Yenny Álvarez. No obstante, en la otra cara de la gloria olímpica, se quedaron a un paso Jonathan Rivas y Óscar Garcés. Otros pesistas ni siquiera pudieron competir porque sus categorías no son olímpicas. “Colombia tiene campeones del mundo que no irán a los Juegos Olímpicos, pues con la disminución de cupos la categoría de muchos ya no entra en el programa. Nuestro miedo es que el levantamiento de pesas, para un futuro, pueda ser sacado del calendario olímpico”, le dijo a este medio Luis Arrieta, entrenador de la selección nacional.
Otro caso es el del boxeo, también bajo la lupa del COI, pero por el amaño de los combates. En la rama femenina, por un lado, Colombia jamás había tenido tantos cupos olímpicos y, lo más importante, tantos con posibilidad de medalla. A París, la selección nacional llegará con Yeni Arias y Angie Valdez, dos subcampeonas del mundo. No obstante, en hombres hasta ahora solo hay un lugar, el que se ganó Yilmar González. Medallistas olímpicos, por ejemplo, como Yuberjén Martínez, por el momento, se están quedando por fuera. El antioqueño, como pasó en el taekwondo, alegó que los jueces fueron injustos en su pelea durante el primer preolímpico que se hizo en Italia. Ahora, Martínez espera llegar a París 2024 en su última oportunidad: el Campeonato Mundial en Bangkok (Tailandia), del 26 de mayo al 2 de junio.
Los que están en la cuerda floja
A esta altura, por ejemplo, se esperaba que Anthony Zambrano ya estuviera clasificado a París 2024. Medallista de plata en los 400 metros planos de Tokio 2020, la presea de mayor dificultad técnica que Colombia ha ganado en la historia atlética de los Juegos Olímpicos, el guajiro ve difícil lograr las marcas mínimas que exige la Federación Mundial de Atletismo. La estrella colombiana está concentrado en México, entrenando arduamente para, antes de junio, lograr la clasificación que hasta el momento, en los torneos oficiales, ha sido incapaz de conseguir.
Se esperaba, hace unos meses, que Zambrano lograra su tiquete en los Panamericanos de Santiago de Chile. Se hablaba de que el colombiano, que sufrió mucho con las lesiones, llegaba a la capital chilena con una preparación de meses que le iban a permitir asegurar cupo olímpico y medalla, pero la cosa no fue tan sencilla. Muy lejos de sus mejores tiempos, el de Maicao se vio lento y cansado en la pista. No pudo disputar el oro y cuando creyó que había ganado el bronce, una descalificación por invadir un carril ajeno —infracción que ya le habían sancionado en un campeonato anterior— lo alejó de París 2024. Desde entonces, su nombre no ha vuelto a sonar en las grandes competencias, aunque muchos dan por hecho que, finalmente, el rayo guajiro logrará la marca exigida.
Un caso similar le pasó al joven Arnovis Dalmero. Lejos del estatus de leyenda de Zambrano, la promesa del atletismo colombiano, oro en los Panamericanos, había logrado hace más de un año la clasificación a los Juegos Olímpicos. Pocos lo tenían en las cuentas y el cienaguero, en el salto largo, logró una importante clasificación para el atletismo colombiano. Y cuando hasta el COC ya celebraba el nuevo tiquete, la Federación Mundial bajó el dedo.
Dalmero había logrado la marca mínima, el salto de los 8,27 metros, con un impresionante 8,29; no obstante, lo hizo con unas zapatillas que estaban prohibidas. Un año atrás, estaban incluidas en el reglamento, pero lo renovaron y el colombiano no se dio por enterado. La anulación de su clasificación destruyó su espíritu, pero desde entonces ha intentado, ahora con los zapatos correctos, llegar a la misma marca, una tarea que hasta el momento se le ha hecho imposible de lograr.
Y como Dalmero y Zambrano, decenas de deportistas colombianos están a la espera de asegurar su lugar en el olimpo de París. Todavía restan cupos importantes, como los de la selección de ciclismo de BMX, en la que Colombia está bien encaminado para llevar tres hombres y tres mujeres, entre las que estará seguramente la inagotable Mariana Pajón.
En tenis, por ejemplo, hay polémica sobre el cupo de raquetas como Camila Osorio, quien, como Daniel Galán, ha tenido problemas con la federación nacional y su lugar en el equipo ha sido puesto en duda por los dirigentes.
Lo cierto es que, en menos de 90 días que faltan para que inicien las justas, Colombia cada vez ve más lejana la utopía de llegar a los 100 atletas. Hablando de los que se quedaron por fuera, esa cifra ya empezó a verse complicada desde el día en el que la selección masculina de fútbol cayó eliminada en el preolímpico que se realizó en Venezuela, uno de los peores torneos juveniles que ha disputado la tricolor en su historia.
Son, de hecho, nulos los equipos colombianos (excluyendo la selección femenina de fútbol) que se han metido a la fiesta de París 2024. El deporte colectivo, en Colombia, sigue siendo la gran deuda del programa olímpico nacional. Allí reside, en gran parte, la razón por la que la delegación nacional no pudo engrosar en mayor número su cantidad de atletas clasificados a los Juegos Olímpicos, unas justas a las que no obstante, y más allá de los que se han quedado en el camino, los representantes colombianos llegarán con buenas opciones de medalla. Los podios olímpicos que alimentarán las ilusiones de los deportistas del mañana.
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