Rafa Nadal ha tenido que jugar no solo contra grandes tenistas, sino contra sí mismo. Es más, sus partidos más duros no son los que afronta en un terreno de juego, sino fuera de él. Alguna vez alguien le dijo que se debía dedicar a otra cosa, porque si elegía seguir el camino de tenista, su vida se resumiría básicamente en sufrir. No porque no tuviera las condiciones, lo que pasa es que su cuerpo pareciera no haber estado diseñado para practicar este deporte.
De cada lesión, por grave que parezca, ha salido avante. Y esta vez, aunque le ha costado más de la cuenta volver a su mejor nivel, parece en estos juegos de Indian Wells, encontrarse consigo mismo. “La mejor versión no existe”, les dijo Rafa a los medios en Estados Unidos. “¿Cuál es? Es difícil de analizar. Es cuestión de estar cómodo. Estamos en cuartos, empecé el año con altibajos después de un tiempo sin competir, que es lógico, y uno no siempre está al cien por cien jugando perfecto. Así que estoy feliz de cómo han evolucionado las cosas”, añadió.
“No soy tan arrogante como para no pensar que las cosas pueden ir bien o mal. No me considero tan bueno como para no tener dudas”, manifestó tras superar en los octavos de final de este Masters 1000 al francés Gilles Simon por 6-2 y 6-4 en tan solo una hora y 19 minutos. Ahora su rival será el canadiense Milos Raonic, quien doblegó al español Tommy Robredo por 6-3 y 6-2 en una hora y cinco minutos. La buena actuación del mallorquín propició numerosos halagos entre los especialistas, pero el número tres del mundo prefiere no debatir sobre cuál es su mejor versión. “Creo que estoy jugando mejor ahora que hace mes y medio, y me quedo con eso”, apuntó. Como ejemplo puso la situación que vivió en 2013, cuando jugó en Viña del Mar y São Paulo y parecía que estaba a años luz de jugar bien. “Y de repente, gané Acapulco, donde jugué uno de mis mejores partidos sobre tierra en mi vida: la final con Ferrer. Después hice un torneo fantástico en Indian Wells. Las cosas son cambiantes en el deporte. Cambian muy rápido. Puede pasar cualquier cosa siempre, pero hay que estar preparado para el trabajo y la aceptación de las dificultades”, sostuvo.
Por eso, la actitud que procura seguir Nadal en todo momento es intentar superar los momentos complicados y saber que uno no va a estar siempre bien; hay que convivir con las dudas e intentar que, poco a poco, pasen menos días en los que uno esté mal. “Lo mejor que he tenido en mi carrera es que nunca he jugado muy mal, siempre he estado dentro de una regularidad y a veces he estado bien o muy bien. Pero con regularidad muchas veces te vale para seguir compitiendo”, concluyó.