Vencer a los All Blacks de Nueva Zelanda hacía de inmediato al equipo inglés el favorito para hacerse con el Mundial de Rugby. Sin embargo, Sudáfrica, que ya había perdido en su partido inaugural contra los neozelandeses, no le importó el historial del torneo y se impuso sobre el conjunto de la Rosa 32-12, una paliza que se vio en cada una de las facetas de juego demostradas en el campo.
Aunque el resultado se ve abultado, la mayoría del encuentro estuvo siempre muy cerrado. Cada que Handre Pollard, por parte del equipo sudafricano, anotaba un penal, Owen Farrel, del conjunto inglés, contestaba con otro disparo exitoso a palos. De esta manera, hasta el minuto 57, las cargas estuvieron bastante igualadas, a pesar de que los Springboks alcanzaron a sacar dos penales de diferencia. Sin embargo, con el try de Makazole Mapimpi, el partido terminó por desequilibrarse a favor del conjunto africano.
El golpe fue certero, la anotación sudafricana rompió la confianza de un conjunto inglés que desde los primeros minutos se vio desubicado en la cancha. Desde el minuto 65, con el primer try, fue un solo de los Springboks, que volvieron anotar de a siete en el minuto 73, ya para sentenciar el encuentro faltando 7 minutos. Los ingleses no tuvieron las herramientas para responder. Cuando llegaron a estar a pocos metros del try, Sudáfrica defendió con uñas dientes y no le permitió a los de la Rosa apoyar el balón en la zona y sumar de a cinco.
El juego de los Springboks se fundamentó desde una férrea defensa que nunca dejó que los ingleses se sintieran cómodos con el balón. A penas un jugador de camiseta blanca tenía el balón, ya había dos de los de verde a punto de dar el tacle. De esta forma, aunque Inglaterra rondó el área de anotación rival en varias ocasiones, nunca pudo hacer try y se tuvo que contentar con anotar cuatro penales, que en una parte del partido les permitió mantenerse a pocos puntos.
Inglaterra venía con la chapa de favorito, tras estar en el torneo invicto y vencer a los siempre favoritos All Blacks. No obstante, el conjunto inglés que borró del campo a los neozelandeses no estuvo presente en el encuentro que consagró a Sudáfrica como campeón del mundo por tercera vez en la historia. Manu Tuilagi, Jonny May, Owen Farrell, Billy Vuinipola y los demás miembros de XV inglés no desarrollaron el veloz juego que fue esencial para vencer al equipo de Nueva Zelanda, hace una semana.
Durante la previa, se habló de la importancia de que el conjunto sudafricano se hiciera con la copa Webb Ellis. Jugadores como Bryan Habana, campeón del mundo en 2007 con Sudáfrica, señaló que, si los Springboks se hacían con el trofeo, sería el triunfo más importante de la historia del país, incluso por encima de la mítica victoria sobre los All Blacks en 1995 -hecho inmortalizado en el filme Invictus de Clint Eastwood-. Esto debido a que sería la primera vez que un capitán de ascendencia negra, Siya Kolisi, estaba al frente del conjunto campeón.
La victoria de este sábado también quedará para la historia porque es el primer triunfo de Sudáfrica en una final del Mundial de Rugby en el que anota al menos un try. En las dos victorias anteriores del conjunto verde y oro (1995 y 2007), los africanos se impusieron a sus rivales por medio de penales y patadas de drop, sin poder apoyar el balón en la zona de anotación. Curiosamente, esa segunda consagración mundial fue ante Inglaterra, como en la jornada de este sábado 2 de noviembre.
Con la victoria, Sudáfrica alcanza a Nueva Zelanda con más palmarés en un Mundial, con tres victorias cada uno. Además, revalida el dominio del rugby de los países del sur sobre los equipos del hemisferio norte -solo Inglaterra ha ganado una copa mundial, frente a los 8 títulos de los países del sur-.