La algarabía del Estadio Nacional en Tokio no perturbó a Natalia Linares. Abstraída del bullicio en Japón, en pleno Mundial de Atletismo, la valduparense se concentró en la pista y el foso que tenía por delante. En la quietud, escuchó el eco de su respiración y siguió el compás de sus latidos. Fueron los últimos momentos de calma antes de agarrar carrera. Tomó impulso, velocidad y voló; uno, dos y tres pasos en el aire. Los sorprendió a todos antes de revolcarse entre la arena. Lo mismo cinco veces, pues en el quinto salto consiguió su mejor marca: 6,92 metros, récord nacional y suramericano juvenil, el registro que le valió la medalla de bronce.
Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO
¿Ya tienes una cuenta?
Esta medalla es de todos: de mi familia, de mi entrenador, de los periodistas y de cada colombiano que nos apoya. Yo solo soy la que salta, pero detrás hay un país entero
Natalia Linares
Después, superadas las lágrimas por la victoria, arriba en el podio, todo pasó aún más rápido. Posó para las fotos con la sonrisa plena, la bandera de Colombia y el sombrero vueltiao; respondió cuanto mensaje le llegó por Instagram, tanto de felicitaciones como de periodistas ansiosos que querían hablar con la medallista. Para festejos no quedó mucho tiempo, pues rápidamente viajó a Colombia. Y apenas había desembarcado cuando le tocó atender a la prensa, a la que, con la misma vorágine que traía tras su gesta, le dijo: “Estoy muy orgullosa de esta medalla, pero ya estoy pensando en la siguiente, en otro podio, en otro campeonato. Así trabajamos y pensamos los atletas: en que esto ya es pasado y ahora estamos en el presente”.
Aunque el podio tomó a muchos por sorpresa, la irrupción de Linares como una de las mejores saltadoras largas del planeta estaba en las cuentas de la Federación Colombiana de Atletismo. Confiaban, principalmente, en la proyección de Martín Suárez, quien prometió la medalla mundialista como ahora promete la olímpica: “Siete años atrás solo lo imaginábamos: ¿cómo sería ser medallistas mundiales? Cuando el proceso empezó y me eligieron entrenador, prometí esta medalla. Los dirigentes decían: ‘El profesor Martín está loco, pero es un loco cuerdo que tiene un sueño’. Yo les insistía: ‘Voy a ser campeón mundial’. Mire dónde vamos. Ya tenemos el bronce, nos falta la de oro. Y queremos ser campeones olímpicos. ¡Se los estamos diciendo hoy! El camino es largo y el proceso ha sido difícil, pero tenemos la convicción intacta”.
La fe de su entrenador no era el único indicio que permitía presagiar el podio en Tokio. La progresión de Linares, de apenas 22 años, permitía dar como posible la medalla. Surgió como una promesa en Valledupar, en los Juegos Intercolegiados, cuando, inspirada por la figura de Caterine Ibargüen, empezó a competir en todas las pruebas del atletismo. Sin embargo, con el tiempo, se especializó en el salto largo. Despuntó en los Bolivarianos que se hicieron en su tierra, la capital vallenata, en 2022 y al año siguiente, en los Centroamericanos, antes de ser oro panamericano en Chile, consiguió el cupo a París 2024.
Conozca más de la historia de Natalia Linares: La atleta vallenata que sueña consagrarse en los Olímpicos
“Los olímpicos fueron mi mayor sueño cumplido, pero también mi mayor frustración. Entré en un proceso psicológico bastante fuerte porque el resultado no fue el que esperaba. Duré días en los que no pude salir de mi habitación, ni prácticamente moverme de la cama. Fue un shock enorme. Una derrota que, en el cuerpo, se sintió como si hubiese perdido a un familiar”.
Al volver a casa, dejando atrás la frustrada cita olímpica, la confusión fue total. En su cabeza había vivido una debacle, pero su mamá la recibió con papayera, torta y toda una fiesta montada. “Si así me recibiste perdiendo, no me quiero imaginar el día que llegue medallista olímpica”, le dijo al tiempo que se le lanzaba para abrazarla. Ese día, cuenta, le sirvió para entender que había que levantarse a la mañana siguiente para buscar la de oro, el gran objetivo de su vida.
El camino para llegar al olimpo
“Martín tiene un plan”, explica Natalia Linares como revelando un secreto que solo saben un par de amigos. Y el profe procede a explicar, minuciosamente, la estrategia que los llevará a la cima del podio en Los Ángeles 2028: “Hace cuatro meses nos dimos cuenta de que debíamos cambiar la forma de saltar. Natalia venía haciendo saltos máximos de 6,30 y de ese entonces hasta ahora pasamos a 6,92. ¿Cómo? Decidimos apostar por algo distinto: la caminata en el aire”.
El bronce de Linares representó para Colombia la décima medalla en la historia del Mundial de Atletismo, el tercer evento más importante del deporte global.
Recuerde la escena del arranque: Linares tomó carrera y dio tres pasos en el aire, los sorprendió a todos. “Todas las mujeres del salto largo, saltan y se quedan colgadas. Solo hay una mujer en el mundo que hace una caminata en el aire, y da paso y medio. Natalia ya hace tres. Las sorprendió a todas en el Mundial porque, hoy, es la única atleta que lo logra”, asegura Suárez, quien explica que la técnica la desarrolló estudiando la biomecánica del salto en su postgrado en la universidad. “El 90 % de las felicitaciones que recibimos en Japón no fueron por la medalla, fueron por la técnica; porque Natalia puede hacer tres caminatas en el aire, algo muy poco común en las atletas mujeres”.
La aspiración para asegurar el oro es llegar a los 7,60 metros. “Si lo logra, ese récord va a durar 100 años. Natalia tiene la capacidad para alcanzarlo”, saca pecho el entrenador. Linares le cree: “Estoy en la edad perfecta para mejorar, entre los 22 y los 27 años. Ese es el rango que tengo para perfeccionar la marca. Ya lo demostré en Tokio, donde ni siquiera logré mi mejor salto. Yo esperaba estar por encima de los siete metros”.
La carrera empieza a ser contra el tiempo. Hoy, Natalia Linares ya está entre las tres mejores del mundo. Su reto es mantenerse y, en dos años y medio, llegar en su pico de rendimiento a la gran cita para superarlas a todas. Todo dependerá de la perfección de la técnica, del plan de Martín Suárez. Un buen termómetro será el Campeonato Mundial de Atletismo en Pista Cubierta, que se celebrará en marzo de 2026 en Toru (Polonia). Ese es el siguiente objetivo de la medallista mundial, que, como lo dijo al inicio de esta entrevista, ya está pensando en su siguiente podio.
🚴🏻⚽🏀 ¿Lo último en deportes?: Todo lo que debe saber del deporte mundial está en El Espectador