Mientras que Rafael Nadal, al igual que otros tenistas, han dicho que no vendrán a Estados Unidos para jugar el US Open, pues los problemas de salubridad por el COVID-19 todavía son graves, el Grand Slam estadounidense recibió este jueves un espaldarazo tras la confirmación de Novak Djokovic de que sí estará presente en Nueva York del 31 de agosto al 13 de septiembre.
“No ha sido fácil tomar la decisión, teniendo en cuenta los obstáculos y retos que vienen por delante, pero estoy contento de volver a un lugar en el que siempre me ha gustado jugar”, dijo el serbio a través de un comunicado de prensa.
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Así las cosas, el número uno del mundo jugará en Flushing Meadows y, como torneo antesala, disputará el Masters 1.000 de Cincinnati, evento que también se organizará en la Gran Manzana.
Recordemos que Djokovic ya tuvo coronavirus luego de organizar un evento de exhibición en su país en el que otros jugadores, entre ellos el búlgaro Grigor Dimitrov, también se contagiaron por no tomar las medidas de distanciamiento necesarias.
“Me he hecho todos los exámenes necesarios y con mi equipo hemos sido rigurosos para evitar caer de nuevo. Ya estoy listo para regresar a las canchas y a la competencia”, concluyó.