Desde este fin de semana Barranquilla se convertirá en el epicentro del ajedrez juvenil. Todo está listo para la realización de la Olimpiada Mundial Sub-16, un evento histórico que, por primera vez en sus tres décadas de existencia, se celebrará en Suramérica. Organizada por la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) y la Federación Colombiana de Ajedrez (Fecodaz), la cita reunirá a más de un centenar de equipos provenientes de 46 países, con la participación de cerca de 70 delegaciones extranjeras y 30 colombianas.
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Para el presidente de la Federación Colombiana de Ajedrez, Weymar Muñoz, la importancia de este acontecimiento va mucho más allá del tablero. “Este es un evento inédito en Colombia. Hace más de 50 años en el país no se hacía, además, un torneo internacional de esta talla. Puede calcular cuánto ha cambiado el tema tecnológico, la afición a nivel mundial y el trabajo con la juventud. Asimismo, es la primera vez que la Olimpiada Mundial Juvenil se hace en América y escogieron a Colombia, a Barranquilla”, aseguró en diálogo con El Espectador.
La ciudad caribeña fue seleccionada luego de un proceso que comenzó en la Olimpiada Mundial de Mayores en Budapest, donde la candidatura colombiana quedó como única finalista. La posterior visita de la comisión de eventos de FIDE y el aval definitivo en diciembre de 2024 consolidaron la sede. “Sin los compromisos económicos e institucionales hubiera sido imposible. Este es un evento de talla mundial con muchísimos países, y cuesta mucho dinero”, explicó Muñoz.
Evento de talla mundial
La competencia reunirá a unos 70 equipos extranjeros y 30 colombianos, conformados por jóvenes menores de 16 años. Desde que se confirmó la sede, las diferentes ligas asociadas a la Federación empezaron a trabajar en la preparación de sus mejores representantes. Con dos equipos oficiales que incluyen a cuatro jugadores de élite nacional, todos con títulos o procesos avanzados hacia maestro internacional, el país espera una buena figuración en casa.
Colombia, de hecho, llega con impulso: en el último Suramericano de Chile sumó más de 20 medallas en categorías impares y cuenta con tres juveniles entre los mejores del mundo en su franja de edad. “El ajedrez colombiano está en un buen momento. Somos campeones centroamericanos y del Caribe, y campeones de los Bolivarianos de Ayacucho”, comentó Muñoz, quien resaltó, como principales nombres de la actualidad, a los grandes maestros Santiago Ávila y Gabriel Cardoso, así como a Emily Comas, subcampeona mundial sub-11.
La Olimpiada contará con invitados de lujo que elevarán el nivel técnico y mediático del país. Entre las estrellas que llegarán a Barranquilla sobresale Anna Aleksandrovna Shukhman, campeona mundial femenina sub-20, rusa de 16 años, Mujer Gran Maestra (WGM) y actual número cuatro del ranquin juvenil femenino.
El certamen tendrá, además, un componente académico de primer nivel con invitados como el maestro internacional indio Swayangsu Satyapragyan o el legendario Anatoly Karpov, múltiple campeón mundial. También estarán en la Olimpiada de Barranquilla el excampeón mundial Viswanathan Anand y expertos como Guillermo Isidrón y Faiber Lotero.
Una disciplina en expansión en Colombia
Actualmente, Colombia cuenta con 28 ligas departamentales activas y alrededor de 200 clubes, que agrupan a más de 20.000 ajedrecistas federados. Las regiones más fuertes son Bogotá, Valle, Antioquia, Bolívar y Santander. Para Muñoz, el reto está en aprovechar la vitrina internacional de la Olimpiada para fortalecer los procesos de base y atraer más apoyo. “Hasta 2023, el Ministerio del Deporte y el Comité Olímpico eran nuestros principales aliados. Este año, gracias a la Olimpiada, hemos logrado atraer empresa privada. Es una lucha constante, porque en los medios son otros deportes, como el fútbol, los que acaparan la atención”, afirmó.
Entre los proyectos de la Federación se destacan los convenios con India y Rusia para formación de entrenadores, así como programas de ajedrez en cárceles, hospitales y zonas apartadas, con un enfoque de prevención del reclutamiento forzado.
“Queremos que el ajedrez sea una herramienta de desarrollo personal y profesional. Es un trabajo de largo plazo, pero con amor y entusiasmo lo lograremos”, señala Muñoz.
El impacto, de hecho, que dejará la Olimpiada no se medirá solo en medallas. El presidente de la Federación apunta a un objetivo mayor: consolidar una red de formación sólida y permanente. “Este evento está enganchando todos los procesos de formación deportiva en Colombia. Con el apoyo internacional, podemos renovar y formar a muchos niños para que lleguen a lo más alto”, explicó.
El certamen será también una oportunidad para que los jóvenes ajedrecistas colombianos midan sus fuerzas frente a las potencias mundiales, aprendan de los mejores y se motiven a seguir una carrera deportiva. Con el reloj marcando las últimas horas antes del inicio, la expectativa crece en la capital del Atlántico. El salón de juego del Dann Carlton se prepara para albergar un espectáculo donde la estrategia, la concentración y el talento se combinan para escribir un nuevo capítulo en la historia del ajedrez juvenil.
Del 16 al 23 de agosto los ojos del mundo del ajedrez estarán puestos en Barranquilla. Allí, entre peones y reinas, se moverán no solo piezas sobre un tablero, sino también las aspiraciones de una generación que quiere demostrar que el ajedrez, más que un juego, es una escuela de vida. Del 16 al 23 de agosto la capital del Atlántico será testigo de un despliegue de talento, estrategia y disciplina, donde cada movimiento contará para escribir un capítulo histórico en el ajedrez juvenil mundial.
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