El colombiano Orlando Duque es el ganador del circuito de saltos de gran altura. El Duque, como lo llaman sus rivales, es récord Guinness por el salto de mayor puntuación de la historia (10). Es seguidor de su compatriota Nairo Quintana —“es un ciclista fascinante, lo admiro mucho”—. Este vallecaucano de pelos largos y 38 años ya lleva 14 saltando al agua a 100 kilómetros por hora.
Está en Barcelona, compitiendo por primera vez en los Mundiales de Natación. Y ayer, en la fase inicial, donde realizó dos saltos, Orlando se ubicó en la primera posición del obligatorio, con un puntaje de 106,40. En el segundo, el intermedio, logró 110,70 puntos, sumatoria que le otorgo 217,10 unidades. Así, Duque logró el primer lugar en total, seguido del representante ruso, Artem Silchenko, con 215,95.
Estos resultados se sumarán a los tres saltos que realizarán mañana, cuando ejecutarán un salto obligatorio y dos con alto grado de dificultad. De esta sumatoria saldrán los tres metales mundiales.
¿Qué tipo de deporte es el salto de gran altura?
Suelen pensar que tenemos una vida más parecida a la de una estrella de rock, pero somos deportistas como cualquier otro. Hay que poner mucha dedicación y el entrenamiento es muy duro.
¿Y por qué los confunden?
Porque cuando uno ve un salto de gran altura, la primera impresión es que está viendo un espectáculo. Pero es un deporte.
¿Tal vez un poco más peligroso?
Sí, pero al mismo tiempo tomamos muchas precauciones. Los riesgos no son tantos.
¿Cómo se prepara para lanzarse desde un noveno piso?
Comienzo a memorizar los movimientos una y otra vez mientras subo a la plataforma. No pienso en otra cuestión.
¿Y luego?
Cuando llego a la plataforma aparece el miedo.
¿Tiene miedo?
Cuando estoy ahí arriba pienso en lo complicado y peligroso del salto. Tengo miedo. Y en el primer momento que dejo de pensar en eso ¡zas! Salto para quitarme el miedo.
¿Quedarse en tierra o bajar por la escalera no es una solución menos arriesgada?
Sí, pero es algo que tienes que probar.
¿Es adicto a este tipo de salto?
No lo sé, puede ser, cuando estoy dentro del agua estoy muy feliz. Logro dar cuenta de lo asustado que estaba ahí arriba. Se produce un cambio de sensaciones brutal.
¿Está un poco loco?
Ja, ja, tengo compañeros que hacen eslalon en aviones… yo sólo me tiro al agua.
Estuvo cerca de ir a los Juegos Olímpicos de 1992. ¿Qué pasó?
El Comité Colombiano me dijo que tenía que conseguir un puntaje para venir a Barcelona, y lo conseguí. Pero como no había participado en el ciclo olímpico no tenía validez. Tendría que haberme informado mejor.
¿Será ahora su revancha?
No, esta será otra oportunidad. No tengo rencor, no podría haber llegado hasta acá si hubiera guardado eso tanto tiempo. En su momento me golpeó mucho y dejé de saltar, pero ya es historia.
¿Qué hizo luego de la desazón?
Tuve que entrar en el ejército.
¿Sabe disparar un arma?
Sí, aprendí a manejar armas. Pero por suerte nunca más tuve que hacerlo.
¿Qué hacía en el ejército?
Volví a saltar. Me anoté en el equipo de las Fuerzas Armadas y terminé por quedarme dos años.
¿Saltaba para no disparar?
Y para evitar unas cuantas cosas más. Formando parte del equipo de salto, sólo tenía que pasar la noche en el batallón. El resto del día y los fines de semana estaba entrenándome, sin armas.
¿Y cómo llegó a saltar en el circuito de Red Bull?
Después del ejército me llegó una oferta de un circo de Austria. Fui conociendo gente del circuito y a través de unas recomendaciones pude comenzar a competir. Los saltos ornamentales se habían vuelto monótonos.
¿Qué objetivo tiene en este Mundial?
Ganar. El año pasado terminé a un punto en el circuito de Cliff Diving, llegando hasta el último salto con posibilidades. Todavía tengo la calidad para hacerlo.
¿Qué futuro tienen los saltos luego de entrar como deporte oficial en un Mundial?
Ojalá sea oficial en los Juegos Olímpicos.
¿Cree que es posible?
Es un deporte, y nosotros tenemos una preparación tan rigurosa e intensiva como la de cualquier otro deportista.