Carl Edwards entre tanto fue el vencedor de esa carrera correspondiente a la Copa Sprint de la NASCAR, mediante una estrategia de paradas en los fosos que lo mismo pudo haberle significado una derrota.
Edwards hizo una parada cuando marchaba como líder, justo antes de un aguacero que obligó a suspender durante 41 minutos la competencia. El piloto discutió poco después con su jefe de mecánicos, Bob Osborne, acerca de la decisión.
Sin embargo, la estrategia rindió frutos cuando la carrera pudo completarse. Edwards hizo rendir su último tanque de combustible para conseguir su cuarta victoria de la campaña. La lluvia comenzó a caer en la vuelta 127 de 200.
El segundo lugar fue para Tony Stewart y el tercero para Jimmi Johnson.