El 7 de mayo de 2011, Colombia se paralizó para ver por primera vez a un pelotero suyo pararse en la lomita para abrir un juego en las Grandes Ligas. Julio Teherán, lanzador derecho de los Bravos de Atlanta, con apenas 20 años, tuvo la oportunidad de enfrentar en el Citizens Bank Park de Philadelphia a los Phillies, equipo que ese año ganó el banderín del Este de la Liga Nacional. Tras ese primer encuentro, donde lanzó 4.2 entradas, permitió tres carreras limpias y dos bases por bolas, Fredi González, mánager de los Bravos de Atlanta, dijo: “Aprendan bien cómo se pronuncia Teherán porque van a tener que decirlo muy seguido por aquí”.
Dos años después la frase de González se hizo realidad: el novato cartagenero no ha hecho más que impresionar en 2013 en sus aperturas con el equipo de los Bravos. Y es algo que se veía venir. Teherán se vio sólido desde los entrenamientos primaverales. Allí lanzó 26 entradas, ponchó a 35 bateadores, permitió nueve bases por bolas, tres carreras limpias, entre ellas dos cuadrangulares, para una efectividad de 1.04 en seis aperturas. Los oponentes apenas lograron conectar siete imparables, para batearle un promedio de .082.
Pero el control y la mezcla de lanzamientos fueron lo que más sorprendió del derecho. Hace un par de años su principal lanzamiento era la recta, pero aún no tenía un buen control sobre ella; para esta pretemporada añadió el slider, la curva, el cambio de velocidad y la recta de dos costuras, que a lo largo del año lo hicieron ver como un lanzador dominante.
Cabe recordar que en 2012, en Gwinnett Braves, sucursal AAA de los Bravos de Atlanta, el derecho tuvo una temporada para el olvido: en 26 aperturas, terminó con siete victorias, nueve derrotas y efectividad de 5.08 en 131 entradas lanzadas. A comparación de 2011. sus números se fueron al piso. Su problema fue que se estableció como lanzador de un único tiro, que le batearon con mucha más facilidad.
Pero su año dio un giro de 180° en diciembre, tras jugar para los Tigres del Licey, en República Dominicana. Allí sus números mejoraron ostensiblemente: en siete aperturas terminó con efectividad de 3.23 y en sus últimas tres aperturas lanzó 16 2/3 entradas y permitió sólo dos imparables sin carreras. Su mejoría lo llevó a convertirse en el primer lanzador colombiano en obtener el premio al Pelotero Estrella de la Semana con el Licey de manera unánime, tras dos salidas donde trabajó 11 entradas, enfrentó a 40 bateadores, toleró apenas un imparable, tres bases por bolas, ninguna carrera, ponchó 11, ganó un partido y dejó su efectividad en 0.00.
La experiencia que adquirió en la temporada invernal en República Dominicana fue vital para que el derecho retomara la confianza necesaria y peleara por un puesto en la rotación abridora. Y lo logró. En su primera temporada completa, Teherán hizo historia al convertirse en el primer lanzador colombiano en superar la marca de 10 victorias en las Mayores. Además de su récord (13-8), cabe resaltar su efectividad de 3.09, tercera mejor entre novatos con 25 salidas o más como abridor, y los 167 ponches que logró en sus 29 aperturas, que lo tienen dentro del top 30 de lanzadores en las Mayores.
Pelea por el Novato del Año
A pesar de los grandes números que ha impuesto el colombiano, su pelea por el premio Rookie of de Year, o Novato del Año, está complicada, pues su rival inmediato por este galardón es el lanzador de los Miami Marlins José Fernández, el gran candidato para quedarse con el premio. Su efectividad de 2.19, segunda entre lanzadores abridores en las Mayores, y los 187 ponches superan lo realizado por el cartagenero. Sin embargo, el premio únicamente se conocerá después de que se defina el campeón de la Serie Mundial y no hay que adelantarse a la decisión que tome la Asociación de Cronistas del Béisbol de Estados Unidos.
Por ahora, Julio Teherán, uno de los grandes artífices para que los Bravos de Atlanta consiguieran su banderín del Este de la Liga Nacional desde 2005, se convirtió en el primer lanzador colombiano que verá acción en octubre, mes de postemporada en la MLB, y además será el tercero que llegue a ‘tierra prometida’, después de que a lo largo de la década pasada lo hicieran en varias ocasiones Orlando Cabrera y Édgar Rentería. Tan sólo queda esperar la rotación que escoja el mánager Fredi González para la Serie Divisional, que está pactada para comenzar el próximo 3 de octubre, en el Turner Field de Atlanta.
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