El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Un pequeño a paso de gigante

Tras obtener el oro en los Panamericanos de Guadalajara, Jossimar Calvo, deportista juvenil del año, se alista para los Preolímpicos de Londres 2012.

10 de diciembre de 2011 - 09:03 p. m.
PUBLICIDAD

A sus cinco años, cuando vivía con su mamá en una humilde vivienda del barrio Belisario, en Cúcuta, Jossimar Orlando Calvo imitaba los movimientos que hacía Jean-Claude Van Damme en las películas. Ponía sillas en cada extremo y se abría de piernas sobre ellas, corría, saltaba, quería jugar fútbol. Pero su flexibilidad, su habilidad, su entrega, no lo llevarían a triunfar en las canchas como Ronaldo, su ídolo, sino al podio de la gimnasia en América. Con apenas 17 años, Calvo ya ganó una medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Guadalajara, acaba de recibir el premio al deportista del año juvenil de El Espectador y se alista para los Preolímpicos de Londres 2012.

Cuenta Calvo que cuando empezó a jugar fútbol en Indenorte, su instructora estaba sorprendida. Tanto, que reunió a sus padres, Nora Moreno y Orlando Calvo, para preguntarles si su hijo era gimnasta. “No, él es así desde chiquito”, respondieron. Luego lo llevaron a donde Jairo Ruiz Casas, quien dijo que Calvo tenía buena postura, flexibilidad y un futuro promisorio en la gimnasia. Desde entonces, Ruiz entrena a Calvo seis o siete horas diarias. “Ahora entrenamos hasta los domingos en el coliseo Eustorgio Colmenares Baptista”, dice Calvo, “porque se vienen los Preolímpicos y vamos a ganar”.

La inquebrantable convicción de este joven, que se graduó del colegio hace menos de un mes y planea estudiar comercio exterior en la Universidad Francisco de Paula Santander, no es la misma que tenía en sus inicios. Al principio, dice, creía que no iba a aguantar, “que no estaba preparado para tantas cargas físicas”. Se sentía cansado, no quería ir a entrenar. En su primera competencia, que fue en Cúcuta en 2001, sintió que le fue bien, pero no ganó nada. Su madre, sin embargo, lo motivó. Su amigo, Johnny Muñoz, con quien ha participado en casi todas las ocasiones, también le dio fuerza. Perseveró y en su segunda aparición, que fue en Medellín en 2002, se colgó dos medallas de bronce. Desde entonces “he dejado de quejarme tanto. Todavía me exigen, cada vez más, pero ahora veo el fruto de mi esfuerzo”.

Desde 2002 se ha mantenido entre los primeros tanto en la categoría juvenil como en mayores. En septiembre pasado se coronó campeón suramericano de las competencias de gimnasia artística juvenil de Cúcuta. Un mes después repitió título, pero a nivel panamericano, en Guadalajara, México.

¿Se imaginó que iba a ganar? “La verdad, la veía difícil porque había gimnastas con más experiencia, que llevan varios Olímpicos y Panamericanos. En cambio, para mí era la primera vez. De lo que sí estaba seguro era de que iba a dar lo mejor de mí, para que todo el mundo viera el potencial que tengo para la gimnasia”. Empezó en las anillas, que es donde menos dificultad tiene; luego pasó a salto de caballete, paralelas, barra fija, suelo y después arzones. Cuando terminó la rutina se sintió satisfecho, aunque no creía que iba a estar entre los finalistas.

Ruiz, el entrenador, le dijo que habían quedado de segundos, lo que ya era un gran logro. Pero las posiciones cambiaron y el dictamen final los sorprendió a él, a su entrenador y a todo el país, que por televisión lo vio triunfar: en la general individual, con 86.400 puntos, obtuvo la primera medalla de oro para un gimnasta colombiano en los Juegos Panamericanos, dejando en segundo lugar a su ídolo y quien es considerado uno de los mejores gimnastas que ha dado el país, Jorge Hugo Giraldo. “Todavía estoy sorprendido. Apenas estoy en juvenil y ganándoles a los mayores. Es impresionante”, dice Calvo.

El triunfo, además de darle fuerza para seguir entrenando, posibilitarle la donación de una nueva casa donde ahora vive con su madre y la ovación de sus compañeros, sus maestros, sus amigos, y “hasta el alcalde de Cúcuta, que me esperaba en el aeropuerto cuando llegué de México”, no le ha cambiado la forma de pensar. Con 97 medallas de oro, innumerables trofeos, viajes deportivos por México, Japón, Brasil, Chile, Ecuador, Venezuela, Puerto Rico, Holanda y Perú, entre otros, Calvo conserva la humildad con la que creció. “El profe Ruiz me lo ha enseñado. También me ha formado para ser correcto y perseverante. Él es estricto, un poco regañón, pero sabe que vamos a llegar lejos”.

Con su victoria, el nuevo rey de la gimnasia clasificó para los Preolímpicos de Londres, a donde viajará el próximo 2 de enero. Ahora está más convencido de sus alcances, aunque no deja de entrenar. Dice que, para ser un buen gimnasta, lo más importante es la disciplina, la responsabilidad y la capacidad de “saber que, por más difícil que sea la meta, hay que darlo todo para lograrla”.

Temas recomendados:

Ver todas las noticias