Se veía venir y llegó. No teníamos que ser magos o brujos para saber que Camilo Villegas en algún momento iba a ganar un torneo de la PGA. Simplemente había que conocerlo como deportista, como profesional y tener a mano sus actuaciones para proyectar lo que sucedió en uno de los torneos más apetecidos del mundo del golf. En orden de importancia están los cuatro majors: Open Británico, Masters de Augusta, Abierto de Estados Unidos y el PGA Championship. Luego siguen el The Players y este, BMW, que se juega hace 109 años.
En el Tour de la PGA hay una gran diferencia entre ganar y no hacerlo. Los que triunfan adquieren una cantidad de derechos que en muchos casos se vuelven perennes. Camilo ahora tendrá la tarjeta profesional por dos años y obtiene automáticamente la invitación a los grandes torneos donde se requiere clasificar. Además, hay un hecho que habla sobre la calidad del colombiano: el Tour profesional cambió y desde hace dos años termina con un Play Off de cuatro torneos, como sucede en casi todos los deportes en Estados Unidos.
El año pasado, Villegas fue 21 en Braclays, noveno en el Deuche Bank, séptimo en el BMW y noveno en el Coca Cola de Atlanta. Este año no pasó el corte en el primero, fue tercero en el segundo y ganó el tercero. Es decir, siempre en el remate de la temporada fue poderoso y peleó con los grandes. Fueron cinco top-ten y un triunfo en siete torneos de remate de año.
La magia del triunfo sólo ilumina a los privilegiados. A aquellos que tienen talento y lo saben proyectar, que poseen disciplina, que se sacrifican, que tienen mentalidad y personalidad. Que saben dónde están los límites y hasta dónde llegan sus posibilidades. Y esa magia la tiene Camilo Villegas, quien ha hecho un proceso deportivo paciente, inteligente y rodeado de los mejores elementos para poder vencer.
Camilo en la PGA no está solo. Detrás hay una empresa que se llama IMG, la más grande representante de artistas y deportistas del mundo. Ellos se encargan de que no les falte nada, de que sus desplazamientos sean sin traumas, que sus inversiones sean correctas y sus necesidades satisfechas. Además, los profesores que tuvo en la Universidad de Miami no lo desamparan y hay otra serie de profesionales que lo rodean para que su juego esté servido de la mejor forma. Además, su caddie Gary, quien lo acompaña desde el Masters del año pasado, ha sido muy importante como ayuda en el campo, aunque Camilo siempre es el que toma las decisiones.
Y no olvidemos a su familia, Luzma y Fernando, sus padres; Manuel, su hermano, y personas cercanas como Rogelio González, su formador, quien siempre lo han acompañado, lo han apoyado y lo han respetado. Ellos forman parte fundamental de este tinglado.
En San Luis, Missouri, tuvo una actuación sensacional, porque fue puntero en las cuatro rondas del torneo, porque nunca perdió la concentración ni el gran nivel de juego y porque capoteó como los grandes la arremetida de Furyk, Hart, King y Choi, jugadores de la élite mundial.
Camilo habló con nosotros sobre su victoria: “Es un equipo detrás que me apoya; siempre supe que tenía las condiciones para ganar en el PGA Tour, pero le queda a uno alguna dudita en el fondo de la cabeza cuando las cosas no suceden y no suceden y no suceden, a pesar de que creo que mi carrera ha sido muy exitosa. Pero me quito un peso de encima con esta victoria que tanto esperábamos y obviamente muy contento por dejar en alto el nombre de Colombia”, declaró Villegas.
¿Qué pensó cuando estaba en el último hoyo con dos golpes de ventaja?
Pensé en muchas cosas, en toda la gente que me acompaña, en mi familia, en la cantidad de tiempo invertido para que las cosas salieran bien, en las horas de dedicación y entrenamiento. Pero también pensé que tenía que estar muy concentrado hasta el último golpe. Que tenía que golpear la última bola muy metido en el juego, muy en el presente y por suerte se dio y pude ganar el torneo.
Tal vez lo más destacado en este torneo aparte de la manera espectacular como le pegó a la bola los cuatro días, fue la forma como utilizó el putter, con decisión y certeza. ¿Qué ha cambiado para mejorar tanto en este aspecto que en otros torneos le había fallado?
Simplemente la forma como pienso. A veces todos hablan del putter, te quieren ayudar, te dan consejos, pero uno aquí a veces potea bien y a veces mal. No siento que fuera mi gran debilidad, el solo hecho de estar en el Tour es importante y este año me mentalicé de que soy un buen jugador en ese sentido, que soy uno de los mejores poteadores del Tour. Todo ha sido actitud, pensar que lo hago bien, que soy de los mejores, tan sencillo como eso. Una buena actitud.
¿Sintió en algún momento amenazado el primer lugar que siempre tuvo?
Sí, claro, estaban los mejores y nunca es fácil. Por fortuna me sentí muy bien, muy confiado en mi juego, en mi putter. Logré tener siempre una buena compostura hasta el final. Tenía buenos jugadores muy cerca, sobre todo Anthony Kim, quien lo hizo muy difícil porque jugó espectacularmente. Al final pude salir adelante.
Hubo una jugada de fantasía que seguramente tendrá un puesto en la historia del torneo. El putter de 11 metros en el hoyo 14 para birdie. Un green de doble altura con una caída impresionante y en bajada. ¿Cómo lo sintió?
Es uno de esos golpes que uno no espera. Ver esa bola entrar fue algo espectacular, algo que me dio mucha energía, fue como un choque eléctrico por dentro que me puso a decir: vamos por esto. Ustedes vieron la forma como celebré y fue muy bonito.
Lo vimos un poco contenido al final cuando ganó, como comiéndose la emoción del triunfo. ¿Planeó la celebración?
Es difícil estar en el presente, es fácil adelantarse y pensar qué hacer después de ganar. Cuando iba caminando para el hoyo 18 alcancé a pensar en la celebración, pero sabía que tenía que estar en el presente, enfocarme únicamente en el segundo tiro y esperar hasta el último golpe. En el golf puede pasar cualquier cosa y hay que estar muy concentrado.
¿Qué le dijeron sus compañeros de juego cuando ganó?
Jim Furyk, quien es buen compañero, me dijo que estaba seguro de que era el primero de muchísimos triunfos. Lo mismo me dijo Anthony Kim. Además, fue muy emocionante ver a Sergio García y a Eric Axley, con quienes tengo una gran amistad, esperarme en el hoyo 18 para felicitarme. Esto es simplemente un juego y así como somos buenos ganadores también somos buenos perdedores.
Después de ganar, ¿cómo celebró?
Terminé muy cansado, porque fue una semana larga, con muy mal clima, tuve que madrugar mucho el sábado, el domingo y dormí poco. Quería hablar con mi familia, pero se me quedó el teléfono en la talega y me tocó esperar como hora y media hasta atender todas las entrevistas y la premiación. Perdí el avión que me iba a llevar a casa y entonces me regresé al hotel. Simplemente sentí más que un descanso, me quité un peso de encima y sentí mucha felicidad.
Camilo Villegas, el mejor jugador de golf en la historia de Colombia, señaló que “en el país hay talento, muy buenos jugadores y espero mayor apoyo de los medios, las empresas privadas y la afición, para no ser el único en el Tour de la PGA, ni el único en ganar”.
El deporte de alta competencia es de mucho tiempo, de mucho sacrificio y de mucha dedicación. Por eso la paciencia, que no tuvieron muchos colombianos, fue el arma fundamental de Camilo para ganar el primer torneo de la PGA.