El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

¿El Mundial ya no será el que conocemos? Los principales cambios que la FIFA trae para 2026

Queda poco para la Copa del Mundo. Sin embargo, el máximo torneo de la FIFA tendrá muchas cosas diferentes esta vez. ¿Cuáles son?

21 de mayo de 2026 - 12:28 p. m.
La Copa del Mundo junto a Trionda, el balón del Mundial 2026.
Foto: EFE - Adidas
PUBLICIDAD

El fútbol tiene una virtud que pocos deportes conservan: su sencillez. Una pelota, dos arcos, once jugadores por lado. Ese núcleo no cambia. No obstante, alrededor de él, la FIFA construye —y reconstruye— un torneo que ya no es solo un evento deportivo. Es un producto. Y el Mundial de 2026, que se jugará en Estados Unidos, México y Canadá, es la apuesta más ambiciosa —y más controvertida— en la historia de la competencia. La pregunta no es retórica: ¿sigue siendo el mismo torneo?

Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO

¿Ya tienes una cuenta?

Mire más: James Rodríguez: su debut profesional hace 20 años, según el libro de Nelson Fredy Padilla

Más equipos, más partidos, más dilución

El cambio más profundo es estructural. Por primera vez, 48 selecciones disputarán el torneo, frente a las 32 de la edición anterior. El número de partidos pasa de 64 a 104. La duración total del torneo se extiende.

Más equipos no significa automáticamente mejor fútbol. Significa más partidos entre selecciones de nivel desigual, más fases previas y —inevitablemente— más desgaste para los equipos que llegan lejos. El formato de 12 grupos de cuatro equipos, donde clasifican los dos primeros y los ocho mejores terceros, introduce una variable conocida: los partidos entre equipos que ya clasificaron sin nada en juego. Esos encuentros suelen ser los más aburridos del torneo.

No se pierda: Copa Imposible: la vitrina para los nuevos talentos sub-17 de Colombia y el mundo

La nueva ronda de dieciseisavos de final agrega una instancia más antes de los octavos. Más eliminación directa en teoría. Más partidos en la práctica. El camino al título se alarga. Eso tiene consecuencias físicas para los jugadores y narrativas para el torneo: la emoción se diluye cuando hay demasiadas fases que recorrer.

Un torneo en tres países

Organizar un Mundial en tres países no es solo una decisión logística. Es una declaración política y comercial. Estados Unidos, México y Canadá albergarán el torneo de forma simultánea, con ceremonias inaugurales distintas en cada sede.

Tres aperturas. Tres “momentos históricos”. Tres mercados que activar.

No ad for you

Mire también: Así le empató Oklahoma Thunder a San Antonio Spurs la serie en las semifinales de la NBA

Gianni Infantino, presidente de la FIFA, junto a Donald Trump, Claudia Sheinbaum y Mark Carney, máximos dirigentes de Estados Unidos, México y Canadá, respectivamente.
Foto: EFE - SHAWN THEW

La dispersión geográfica tiene un costo real: el sentido de unidad que genera una Copa del Mundo. Los mundiales más memorables —Italia 90, Francia 98, Brasil 2014— tuvieron una identidad visual y emocional cohesionada. Con tres países anfitriones, esa identidad se fragmenta. El torneo puede ganar en alcance lo que podría perder en alma.

No ad for you

El show de medio tiempo: la señal más clara

Ningún cambio dice más sobre la dirección del torneo que este: la final tendrá, por primera vez, un espectáculo de medio tiempo al estilo del Super Bowl.

No es un detalle menor. Es una declaración de intenciones. La FIFA mira al mercado norteamericano y adopta sus formatos. El fútbol —que siempre fue reacio a interrupciones, a artificios, a convertir el partido en un show de entretenimiento— cede terreno.

No ad for you

¿A quién está dirigido este cambio? No a los hinchas que llevan años viendo fútbol. A los espectadores que la FIFA quiere sumar. Es lógico desde el negocio. Es incómodo desde la identidad del deporte.

Las reglas: un esfuerzo genuino por mejorar el juego

Aquí la FIFA tiene razón en varios frentes. La guerra contra la pérdida de tiempo es una de las deudas más antiguas del fútbol moderno. La nueva regulación ataca el problema desde varios ángulos: los arqueros solo podrán retener el balón ocho segundos antes de ser sancionados; si un jugador demora un saque de banda o de puerta, el árbitro puede entregar la posesión al rival; los jugadores que simulen lesiones serán castigados; y si el cuerpo médico entra al campo, el futbolista atendido deberá salir y permanecer un minuto fuera. Los jugadores sustituidos tendrán diez segundos para abandonar el terreno.

No ad for you

Son medidas concretas. No perfectas —su aplicación dependerá del criterio arbitral—, pero apuntan en la dirección correcta. El tiempo efectivo de juego en un partido de fútbol de 90 minutos ronda los 55 o 60 minutos reales. Hay margen enorme de mejora.

También llegará la “Ley Vinícius”, que surgió a partir de un episodio entre Vinícius Júnior y Gianluca Prestianni en la Champions League. Bajo esta norma, los jugadores que se tapen la boca durante confrontaciones podrán ser expulsados como medida antidiscriminatoria. Es una señal de que la FIFA reconoce que el racismo en el fútbol no se combate solo con declaraciones.

No ad for you

Le recomendamos: Copa Libertadores: así queda la tabla de posiciones de Junior y Medellín tras sus victorias

El VAR también amplía sus competencias: podrá revisar segundas tarjetas amarillas dudosas y situaciones polémicas en tiros de esquina. El fuera de juego semiautomático será más rápido. Y —pendiente de implementación definitiva— se estudia incorporar cámaras corporales en árbitros. Solo los capitanes podrán acercarse al árbitro para reclamar.

No ad for you

Estos cambios mejoran el juego. Son los menos discutidos y, tal vez, los más necesarios.

Las pausas de hidratación: donde el deporte se convierte en inventario publicitario

Las pausas obligatorias de hidratación —tres minutos a mitad de cada tiempo, incluso sin calor extremo— son razonables en términos de salud. En algunos estadios de Estados Unidos, en verano, serán necesarias.

No ad for you

No obstante, la FIFA no las incorporó solo por el bienestar de los jugadores. Lo dice abiertamente: esas pausas crean nuevos espacios comerciales y televisivos.

El reglamento ya define cómo se venderán: corte total de transmisión o publicidad sobrepuesta mientras el partido sigue visible. En el modelo de pantalla dividida, solo patrocinadores oficiales de la FIFA podrán pautar.

No ad for you

Es un negocio. Es transparente que sea un negocio. Lo que incomoda es que la justificación deportiva sea secundaria.

Las pausas para hidratación se vienen implementando desde hace tiempo. Acá en la última Eurocopa.
Foto: EFE - GEORGI LICOVSKI

El sistema disciplinario y su lógica postergadora

Un cambio que pasó relativamente desapercibido pero que tiene consecuencias reales: las tarjetas amarillas se “reiniciarán” tras la fase de grupos. Un jugador debería acumular amonestaciones dentro de ventanas específicas para perderse partidos decisivos.

No ad for you
Árbitro muestra una tarjeta amarilla en México.
Foto: EFE - Francisco Guasco

En teoría, evita que una estrella se pierda un cuarto de final por una amarilla recibida en un partido sin trascendencia en la fase inicial. En la práctica, reduce la tensión acumulada que forma parte del drama de un Mundial. Las suspensiones por tarjetas tienen su propio suspenso. Eliminarlo es otra concesión al espectáculo administrado.

¿Y entonces?

El Mundial de 2026 no es una ruptura total. Sigue siendo el torneo más seguido del planeta. Sigue generando los mismos momentos que lo hicieron grande. Sin embargo, las decisiones que lo rodean cuentan una historia: la de un torneo que se expande, se fragmenta y se espectaculariza para capturar nuevas audiencias y nuevos ingresos.

No ad for you

Los cambios en las reglas son bienvenidos. Los cambios en el formato son discutibles. Los cambios en el espíritu del torneo son los que vale la pena observar con atención.

El fútbol resiste mucho. Siempre lo ha hecho. No obstante, conviene no dar por sentado que el Mundial de 2026 es el mismo del que nos enamoramos. Porque claramente, la FIFA tiene otros planes.

No ad for you
Siga a la nueva versión digital de la sección deportiva de El Espectador.
Foto: El Espectador

🚴🏻⚽🏀 ¿Lo último en deportes? Todo lo que debe saber del deporte mundial está en El Espectador

Manténgase al tanto de toda la información deportiva con la SEDE. Estamos en 📷 Instagram 📹 Tik Tok y 📱Facebook

Ver todas las noticias